India: La guerra del algodón

Y el responsable de esta situación es nada menos que la transgenia. Desde hace veinte años, las semilleras más grandes del mundo pusieron sus ojos en este país que tiene un inmenso potencial de consumo -1.215 millones de habitantes- pero también productivo, dada la vasta extensión de tierras fértiles. Pero el boom y las dudas […]
Julio 20, 2016

Y el responsable de esta situación es nada menos que la transgenia. Desde hace veinte años, las semilleras más grandes del mundo pusieron sus ojos en este país que tiene un inmenso potencial de consumo -1.215 millones de habitantes- pero también productivo, dada la vasta extensión de tierras fértiles. Pero el boom y las dudas son mucho más recientes. En el caso del algodón, el 97% es transgénico, lo que según los defensores de esta tecnología le ha permitido pasar de ser un país importador, a ser el segundo país del mundo en producción y exportación de algodón (25 %), gracias al incremento productivo del 70% desde 2002 a la fecha.

Pero algo cambió: en las últimas temporadas, el algodón Bt mostró problemas fitosanitarios y los cultivos fueron dañados por plagas como mosca blanca. Sumado a eso, algunos sectores gubernamentales modificaron su posición respecto de estos cultivos, y en especial sobre el sistema de cobro de royalties de las empresas biotecnológicas. Como medida complementaria, se analiza potenciar la utilización de variedades nativas de algodón, más adaptadas al territorio y capaces de soportar las plagas que están dañando al algodón Bt2. Así, el propio gobierno está dividido sobre este tema y diversos grupos ambientalistas hoy ocupan las primeras planas de los medios indios.

Otro de los puntos en cuestión ha sido la desuniformidad en el precio pagado por la semilla de algodón Bt en distintos puntos del país, lo que fue aprovechado por el gobierno para emitir en 2015 una Orden de Control del Precio de la Semilla de Algodón, que fijaba un precio uniforme de la semilla de algodón Bt en los distintos estados “por el bien de los agricultores”. Tiempo antes, el manifiesto del partido en 2014 decía “no se autorizarán alimentos transgénicos sin una evaluación científica completa”, lo que fue por muchos tomado como un mero eufemismo para no explicitar su postura llena de contradicciones internas e indecisión.

Aun no queda claro cómo evolucionará todo esto, y lo que por el momento reina es la incertidumbre para los agricultores y la desinformación para los consumidores.

Fotografía: Commons.