Industria vitivinícola se enfrenta a su principal desafío en 2024:  la sequía

Según el enólogo Manuel Flores “en los viñedos ubicados desde Petorca hacia el norte, la sequía se intensificó durante la temporada. En los valles vitivinícolas del norte, fue necesario realizar un manejo cuidadoso de los viñedos para garantizar un porcentaje de la producción y la supervivencia de las vides”.
Septiembre 9, 2024

La sequía desde Petorca al norte, con la consecuente pérdida de producción y cierre de proyectos vitivinícolas. Fue el principal desafío a la que se enfrentó   la industria vitivinícola este 2024 y que dio a conocer Informe de Vendimia 2024 realizado por la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile, ANIAE.

De acuerdo con el reporte el acúmulo de un 31% más de agua en los embalses que en diciembre del 2022, aunque ligeramente menor que el promedio histórico, y un inicio de la temporada 2023-2024 con una primavera fresca, con un buen nivel de agua en el suelo de los viñedos, excepto en las regiones de Atacama y Coquimbo.

Sobre qué acciones realizó ANIAE ante la sequía, Manuel Flores, Enólogo y Académico del Departamento de Gestión e Innovación Rural Facultad de Ciencias Agronómicas Universidad de Chile comentó a Mundoagro que “ en los viñedos ubicados desde Petorca hacia el norte, la sequía se intensificó durante la temporada. En los valles vitivinícolas del norte, fue necesario realizar un manejo cuidadoso de los viñedos para garantizar un porcentaje de la producción y la supervivencia de las vides, lo que incluyó técnicas específicas de poda, según indica Catalina Meza, enóloga de Viña Tabalí. Por otro lado, Rosario Palma, enóloga de Viñedos Alcohuaz, destaca que la construcción de pozos, la restricción hídrica y la adopción de estrategias y tecnologías de riego más eficientes representaron grandes desafíos de la temporada, priorizando el uso del agua para asegurar una buena brotación y floración en los viñedos”.

Desarrollo de Vendimia 2024

En la zona norte, resaltó la disminución en la producción y el adelanto de la cosecha como factores determinantes de la temporada, que logró generar vinos de buena concentración y calidad de los vinos.

Para Marcelo Jara, enólogo de Casas del Bosque del Valle de Casablanca, la temporada comenzó con una buena condición hídrica y sin heladas significativas, lo que resultó en un buen nivel de brotación en los viñedos. “Sin embargo, durante la primavera, las bajas temperaturas afectaron la cuaja de los frutos, resultando en uvas sanas, pero con menores rendimientos. A pesar de ello, la concentración y madurez de las uvas fueron óptimas, aunque la cosecha se retrasó entre 10 y 15 días. Los vinos tintos se destacan por su estructura, color y acidez”, agregó.

Elba Hormazábal, enóloga de Viña Almaviva, indicó que en el valle del Maipo los vinos se presentaron frescos y con buena calidad de taninos. “Además, las fermentaciones malolácticas de los vinos fueron más lentas debido al menor pH, resaltando la alta calidad de los vinos tintos”, añadió.

De acuerdo con José Álvarez, enólogo de Viña Undurraga, el mayor nivel de acidez y la disminución en los grados alcohólicos de los vinos en una temporada marcada por una madurez lenta de los frutos en el valle del Rapel, región de O’Higgins.

Jorge Rojas, enólogo de Viña Miguel Torres, dijo que “la temporada en la región del Maule se caracterizó por ser fresca y lluviosa, con un lento desarrollo de los estados fenológicos, y marcada por inundaciones en primavera que afectaron los viñedos. El invierno fue cálido, con una brotación tardía y una acumulación de horas frío menor a lo habitual. Durante el verano, las primeras semanas de febrero fueron cálidas, pero desde marzo las temperaturas disminuyeron, retrasando la madurez. Hubo una mala cuaja, con pérdidas del 10-15% en Chardonnay, 20-30% en Pinot Noir, y hasta el 30% en Carmenère en algunas zonas, aunque la calidad de los vinos fue alta, con frescura y bajo nivel de alcohol”

En tanto Guillermo Pascual, académico de la Universidad de Concepción, describió la temporada en el Valle del Itata con algunos problemas de heladas tardías y una madurez más lenta, que resultaron en vinos con alcoholes moderados, buena acidez y uvas sanas, sin lluvias durante la cosecha. Gastón Gutiérrez, investigador de INIA Carillanca, señaló que en la región de La Araucanía la producción disminuyó entre un 25% y un 50% en viñedos de las zonas de Traiguén, Galvarino y el interior de Malleco. La primavera fría generó problemas en la cuajada y dificultades para alcanzar el nivel de ºBrix adecuado en las uvas.

Una temporada compleja

En cuanto a conclusiones del informe, según Flores la temporada 2023 – 2024 ha sido compleja dadas las condiciones agroclimáticas de los valles vitivinícolas, con grandes restricciones hídricas y adelantos de cosecha en la zona Norte del país, en contraposición a la zonas Centro y Sur las cuales presentaron una muy buena condición hídrica de inicios de temporada, pero con primaveras más frescas e inicios de verano calurosos que complicaron el normal desarrollo de los estados fenológicos de la vid y retrasando el inicio de la vendimia entre 1 a 4 semanas para los distintos valles vitivinícolas.

La zona Sur en tanto tuvo su mayor complejidad de temporada con las heladas tardías de octubre, primaveras frescas y lluvias en cosecha, retrasando las cosechas. “La lenta madurez de la uva también trajo consecuencias positivas en mostos y vinos, al alcanzar una mayor intensidad aromática y buena acidez en mostos blancos y una disminución de los ºBrix de cosecha en uvas tintas, generando vinos más frescos, con menores grados alcohólicos, que se reflejan en la calidad global de uvas y vinos de la vendimia 2024. Productores de uva y elaboradores de vino señalan una vendimia 2024 compleja, pero de muy buena calidad para vinos blancos y tintos”, finalizó el Flores.