Innovación: Cuando se une la fruticultura y la agroindustria

Burbujeantes Chile busca darle una segunda vida a la fruta que, pese a su calidad, no se exporta. Ya se realizaron ensayos con arándanos y hoy en día se trabaja en un prototipo de cerezas. Pero los planes aspiran a más.
Junio 3, 2026

Tras finalizar la carrera de agronomía e ingresar a trabajar en el sector de enología, Tamara Marchant descubrió un mundo nuevo, uno del que se enamoró y en el que encontró que había espacio para la innovación. Este fue precisamente el inicio de Burbujeantes Chile, proyecto que comenzó incursionando específicamente con el arándano.

Pensando en el mundo vitivinícola, en que no había un producto basado en otra fruta y en hacer algo diferente, Tamara decidió en el 2013 postular a un proyecto FIA que se realizaba en conjunto con la Universidad Adolfo Ibáñez. Con esta diferenciación en mente fue que unió el arándano con las burbujas, creando el proyecto de un vino espumoso de este cultivo. “Llegué a los seis finalistas de este concurso y fallé en ese entonces en la imagen del producto, pero me di cuenta que era una idea que tenía potencial. Me contacté con proveedores y comencé los ensayos”, recuerda.

Tras validar sus pruebas se trasladó a Puerto Varas con el objetivo de iniciar la primera producción de “Burbujeante de Arándanos”, que resultó en 3.000 litros que se vendieron en restaurantes y tiendas especializadas. En cuanto a la definición del producto, su creadora lo define como uno fresco que mantiene los mayores beneficios de la fruta.

La historia continuó con una mayor producción, una asociación con una empresa exportadora y envíos a Rotterdam. Sin embargo, posteriormente se detuvo ya que no era viable que siguiera siendo un negocio complementario.

El primer burbujeante fue en base a arándano, proyecto que resultó con 3.000 litros que se vendieron en restaurantes y tiendas especializadas.

Nuevos sabores y planes de negocios

Tras dedicarse a la venta de insumos agrícolas, y siempre con la idea de emprender, Tamara decidió retomar el proyecto de Burbujeante, no sólo volviendo a producir con arándano, sino que probando un frutal nuevo: la cereza.

Con este prototipo en marcha los planes son contar con una producción de aproximadamente 3.000 litros. En cuanto a los planes de negocio, el camino es el mismo que se recorrió con la primera iniciativa: vender a nivel local en restaurantes y hoteles. Sin embargo, se analiza también ofrecerlo por suscripción, ya que se trata de un producto de nicho en el que no se cuentan con muchas alternativas.

“Como al inicio vamos a hacer pequeños volúmenes, la idea es hacerlo de esa manera y si en algún minuto se abre la posibilidad de exportación, enfocar los envíos del burbujeante de Cereza hacia los mercados que están interesados en el cultivo, como China, o Estados Unidos para arándano”, especifica.

Pero los planes aspiran a más, a analizar la posibilidad de sumar otros frutales y aprovechar la materia prima que tiene el país, uniendo así dos mundos: la fruticultura y la agroindustria.

“Este proyecto es una forma de darle un segundo uso a la fruta que no se exporta y que sigue siendo de calidad”, Tamara Marchant, creadora de Burbujeantes Chile.

La nueva vida de la fruta

De esta manera, al arándano y cereza como base de los burbujeantes podría sumarse también la uva vinífera. Y es que se trata de una forma de darle otra vida a la fruta con que cuenta el país.

“Están arrancando alrededor de 5.000 hectáreas anuales de uva vinífera, y hay proyecciones que hablan de disminuir la superficie de cerezos. Este proyecto finalmente es una forma de darle un segundo uso a la fruta que no se exporta y que sigue siendo de calidad. En el caso de la cereza, por ejemplo, se utiliza poco la que no se envía a los mercados de destino y el consumo interno de fruta a nivel general es bajo”, profundiza.

En este sentido es que la agroindustria toma a su juicio un rol relevante. Por un lado se aprovecha la materia prima local y se recuperan distintas frutas, evitando a su vez, el arranque de árboles.

“Para mí un árbol es como una fábrica, y al arrancar estás perdiendo una completa. Son muchas cosas negativas las que ocurren, también la compactación de suelos y hemos vivido constantemente en un ciclo de sacar y plantar”.

Chile es reconocido por ser un país exportador en fruticultura. Pero también lo es por la calidad de sus productos, los mismos que hoy en día son la base de Burbujeantes Chile, un negocio que desde el sur del país une dos mundos de vital relevancia en el sector agrícola.

Rendimientos frutales
A través de asociaciones con productores y comprando incluso cerezas congeladas es como este negocio ha logrado obtener la materia prima para sus burbujeantes. Considerando la proyección mencionada anteriormente de 3.000 litros, se estima la necesidad de 4.800 litros, pensando en un rendimiento del 60% en la obtención del jugo.

A modo de ejemplo, Tamara indica que en la cereza congelada se habla de un rendimiento del 60%, mismo nivel que se obtiene con el arándano. En el caso de la uva, este pasa a un 95%.