Intensas lluvias de invierno amenazan con reducir hasta en un 30% la producción de avellano europeo en Chile
Las intensas precipitaciones registradas entre julio y agosto en la zona centro-sur del país han encendido las alarmas en el sector del avellano europeo (Corylus avellana). La acumulación de agua coincidió directamente con la etapa de floración y polinización del frutal, escenario que podría generar una caída de hasta un 30% en los volúmenes de producción de la próxima temporada, según estimaciones de especialistas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA).
A pesar de que Chile continúa expandiendo su superficie plantada —proyectando una producción nacional que va desde las 120 mil hasta las 140 mil toneladas—, la variabilidad climática y los eventos pluviométricos extremos amenazan con frenar el potencial productivo de los huertos comerciales.
Fracasos en la polinización anemófila: El principal riesgo productivo
El investigador de INIA Quilamapu, Jorge Retamal, explicó que el avellano es un frutal de polinización anemófila (dependiente del viento para trasladar el polen desde los amentos masculinos hacia las flores femeninas). Las lluvias continuas durante el período de mayor emisión provocan la caída del polen al suelo y la pérdida irreversible de su viabilidad por exceso de humedad.
“La consecuencia práctica es de primer orden, ya que un fracaso de polinización durante julio de este año no se manifiesta como caída de flores, sino como nuez vana en la cosecha de febrero-marzo de 2027”, detalló el especialista de INIA.
El escenario se agrava considerando que las precipitaciones más fuertes coincidieron con las semanas pico de liberación de polen, condicionando la fecundación del frutal.
Saturación de suelos y amenaza de Phytophthora
A la interferencia en la polinización se suma el impacto radicular por anegamiento. La saturación de los perfiles de suelo por períodos superiores a 48 horas genera condiciones idóneas para el desplazamiento de zoosporas de Phytophthora, un microorganismo patógeno que infecta el sistema radicular y coloniza los tejidos internos de la planta.
Para mitigar el desarrollo de enfermedades del cuello y raíz, desde INIA recomiendan:
- Evaluación física del suelo: Analizar la capacidad de infiltración y compactación previa al establecimiento.
- Diseño de drenajes: Implementar sistemas de drenaje superficial y subterráneo que eviten la acumulación de agua por más de 48 horas.
- Monitoreo de síntomas: Evaluar la primavera siguiente la presencia de menor desarrollo foliar y brotación débil.
Zonificación agroclimática ante el cambio climático
Frente a esta coyuntura, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, subrayó la importancia de poner las herramientas científicas del INIA a disposición de los productores para anticiparse a los efectos del cambio climático y fortalecer la toma de decisiones en el campo.
Por su parte, Retamal enfatizó la necesidad de avanzar en una zonificación agroclimática específica para el avellano europeo. Mientras las zonas costeras presentan limitantes para acumular horas de frío, los huertos establecidos desde La Araucanía al sur enfrentan crecientes riesgos por excesos de lluvia tanto en la ventana de polinización como en las labores mecanizadas de cosecha y poscosecha.