Investigador del INIA detalla que control de malezas y pastos secos son fundamentales para la prevención de incendios

El experto en entrevista con Mundoagro, Félix Estrada, indicó que en general, en las regiones de Valparaíso y O´Higgins, donde se han presentado los incendios durante febrero, los cultivos más afectados son todos aquellos que estaban cercanos a los focos de incendios o que recibieron la deriva de las cenizas.
Febrero 19, 2024

Control de malezas y pastos secos son algunas de las medidas que pueden aplicar los agricultores para prevenir los incendios. De acuerdo con Félix Estrada, investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile (INIA) Rayentué entre las medidas más importantes que pueden adoptar los agricultores, son todas aquellas preventivas, que eviten la proliferación de un foco de incendio.  “Por ejemplo, mantener un buen control de malezas y pastos secos, que los mantengan cortos, no con crecimiento desmedido y evitar las quemas de rastrojos. Algo muy importante es la colaboración entre los agricultores de una misma comunidad que les permita de forma colaborativa hacer cortafuegos, lo que es clave para evitar que el fuego avance a los cultivos, bodegas o las casas de los agricultores”, comentó.

El experto en entrevista con Mundoagro indicó que en general, en las regiones de Valparaíso y O´Higgins, donde se han presentado los incendios durante febrero, los cultivos más afectados son todos aquellos que estaban cercanos a los focos de incendios o que recibieron la deriva de las cenizas. “En el primer caso, dos factores tienen un impacto negativo a nivel fisiológico y bioquímico de las plantas; disminución de la radiación solar y el aumento de las temperaturas, lo que gatilla estrés térmico en frutales y hortalizas. Ambas condiciones tienen un impacto inmediato en la actividad fotosintética de las plantas, reduciendo el desarrollo y crecimiento de las éstas, incluso se puede haber generado el marchitamiento de brotes y hojas. Estos efectos se pueden observar en el corto plazo, en huertos que se encontraban cercanos a los focos de incendio. Además, la ceniza que se asienta en las superficies de las hojas también genera una reducción en la actividad fotosintética o daños a nivel de la fruta, perdiendo calidad visual”.

Según Estrada, en los frutales que ya fueron cosechados, estas condiciones de alta temperatura y pérdida de la captación de radiación, producto del humo y de la ceniza, pueden provocar un desbalance en la generación de fotoasimilados de la planta, que va a repercutir en la calidad de la cuaja de la temporada que viene, puesto que ahora están ocurriendo la inducción y diferenciación de las yemas florales. Por ejemplo, en cerezos y arándanos. “En el caso de los frutales y hortalizas de fruto (vides, olivos, tomates, etc.), que aún no han sido cosechados, pueden generar problemas en la calidad de la fruta a cosecha, debido a la presencia de compuestos volátiles transportados en el humo que reducen la calidad del fruto y desregulaciones de la actividad fotosintética, generando desbalances en las relaciones de sólidos solubles y acidez de la fruta, entre otros efectos”, agregó.

En el secano de la región de O´Higgins se perdieron terrenos de pastoreo ovinos producto del fuego, el que, además, tiene un impacto negativo en la estructura y propiedades físicas del suelo, que son complejos de recuperar en el corto plazo. “Por ejemplo, aumento de la erosión, pérdida de nutrientes y destrucción de la macro y microbiota del suelo. Sin embargo, ya que estos incendios son cada año más frecuentes e intensos, ya sea por acción antrópica o naturales, es importante estudiar y evaluar el impacto de los incendios en el largo plazo a nivel de rendimiento, calidad organoléptica de la fruta y la post cosecha de ésta” dijo el especialista

 Estrada comentó que son distintas las medidas que pueden adoptar los agricultores para evitar un perjuicio mayor para las plantas, las que van a depender de las especies y de los recursos de los agricultores. “Por ejemplo, aplicar riegos de acuerdo con los requerimientos de las plantas, aumentando la frecuencia de este, para mitigar el efecto de las altas temperaturas, cuidando evitar excesos de humedad en el suelo. También preparar un buen plan de fertilización para la siguiente temporada, que le permita a la planta recuperarse de los desgastes de fotoasimilados que se utilizaron para sobrellevar las condiciones generadas por los incendios. Quizás utilizar algún bioestimulante, los cuales muestran efectos positivos en las plantas, después de condiciones de estrés ambiental”, concluyó.