Investigadores de INIA desarrollan innovador inoculante biológico para combatir hongos de la madera en frutales

Denominado “Trunkguard”, este inmunizante microbiano desarrollado en INIA Quilamapu es capaz de inhibir patógenos ocultos y activar la respuesta inmune de los árboles, constituyendo una alternativa sustentable para prolongar la vida útil de los huertos y frenar cuantiosas pérdidas productivas.
Julio 30, 2026

Los hongos de la madera representan una de las amenazas más silenciosas y destructivas para la fruticultura moderna. Frente a este desafío, científicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA Quilamapu) presentaron los resultados del proyecto “Trunkguard: inmunizante microbiano para el control de hongos de la madera en frutales”, iniciativa financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) a través de Fondef. Los avances fueron dados a conocer en un seminario de cierre realizado en Chillán ante cerca de 60 productores, asesores y profesionales del sector de Ñuble y Biobío.

El impacto oculto de los hongos en la madera

Durante el encuentro, la fitopatóloga y coordinadora del proyecto, Daina Grinbergs, advirtió que estas enfermedades suelen pasar desapercibidas en sus etapas iniciales debido a que los patógenos operan al interior de la madera sin mostrar síntomas visibles en hojas o frutos. Sin embargo, su impacto económico es devastador:

“Hemos observado reducciones de rendimiento de hasta un 65 % en avellano europeo, 45 % en cerezo, 66 % en manzano y 40 % en arándano, todos ellos afectados por hongos de la madera”.

A esto se suma la merma en la calidad de los frutos —menor calibre y deficiencias nutricionales— y el acortamiento de la vida útil de los huertos, lo que obliga a realizar replantes anticipados que encarecen la producción.

Innovación inspirada en la propia microbiota de los árboles

El desarrollo de Trunkguard surgió a partir de una observación clave en terreno. Mientras monitoreaban huertos de manzano, los investigadores detectaron árboles que superaban espontáneamente los síntomas de “plateado” y recuperaban su rendimiento productivo.

Al analizar estos ejemplares, el equipo descubrió que poseían una microbiota significativamente más diversa y abundante que las plantas enfermas. A partir de estos microorganismos benéficos se formuló el inmunizante, el cual demostró una doble acción:

  • Inhibición directa: Los microorganismos y sus metabolitos volátiles limitan el crecimiento de hongos patógenos clave como Chondrostereum (agente del plateado), Cytospora, Callosphaeria, Eutypa y Nectria.
  • Activación inmunológica: El formulado estimula los genes de defensa natural en especies como cerezo, manzano, arándano y ciruelo.

Proyecciones y validación comercial

Las evaluaciones desarrolladas en condiciones de invernadero han arrojado resultados sumamente alentadores, logrando inducir respuestas inmunes, frenar el avance de los hongos y disminuir la decoloración de la madera en plantas de cerezo.

Si bien los pasos siguientes contemplan validar la eficacia en una mayor cantidad de especies frutales, viveros y huertos comerciales, la coordinadora del proyecto destacó el foco actual:

“Debido a la importancia que ha adquirido el avellano europeo en Chile, estamos evaluando la eficacia del producto frente a los hongos que afectan este cultivo, con resultados muy interesantes”.

Con el desarrollo de Trunkguard, la ciencia nacional aporta una herramienta biológica de vanguardia orientada al manejo sustentable de enfermedades complejas. Esta innovación no solo protege el rendimiento y la sanidad de los huertos frente a la presión de los patógenos, sino que fortalece la sostenibilidad y competitividad de la fruticultura chilena de cara al futuro.