Kissabel: La “supermanzana” argentina de pulpa roja que revoluciona la producción en la Patagonia

Con un desarrollo de más de una década en el Alto Valle, esta variedad de pulpa roja llega al mercado nacional para posicionar a la fruticultura argentina en el segmento gourmet global.
Abril 28, 2026

Publicado por Zaida Ibáñez

La Patagonia argentina ha dado un salto cualitativo en innovación frutícola con el lanzamiento de la manzana Kissabel. Cultivada en el Alto Valle de Río Negro, esta fruta destaca no solo por su piel, sino por una pulpa roja intensa, resultado de 15 años de investigación basada en cruzamientos tradicionales y genética natural. En Argentina, el Grupo Prima (Moño Azul) lidera esta iniciativa en colaboración con el INTA, logrando una adaptación perfecta al clima local.

Genética tradicional y validación técnica

A diferencia de otros desarrollos, la Kissabel no utiliza modificaciones genéticas. Su color y alto contenido de antioxidantes provienen de cruzas naturales con variedades silvestres. Tras años de pruebas técnicas en estaciones experimentales, se seleccionaron los clones que mejor expresan su sabor —similar a los frutos rojos— y su color bajo las condiciones únicas de la radiación y el frío patagónico.

El trabajo conjunto con el INTA en el Alto Valle de Río Negro fue clave para adaptar esta variedad exótica a las condiciones climáticas de la Patagonia.

Rentabilidad en el segmento Specialty

El atractivo de esta «supermanzana» reside en su valor comercial. Al ser un producto specialty, se comercializa a precios superiores a las variedades convencionales. Con 10 hectáreas implantadas y una producción inicial de 500.000 kilos, la rentabilidad por hectárea es significativamente mayor, permitiendo a las empresas diversificar su oferta con un producto de alto valor agregado que ya es furor en el mercado interno.

Créditos: Economía Sustentable

Proyección hacia mercados externos

El plan de expansión es ambicioso: alcanzar las 50 hectáreas en el corto plazo. La estrategia de los productores argentinos contempla consolidar primero la demanda interna para luego dar el salto a la exportación masiva. Con el respaldo de un consorcio global, la Kissabel se perfila como el nuevo estandarte de sofisticación de la exportación frutícola argentina hacia Europa y Estados Unidos.

Fuente: economiasustentable.com