La era del “K-Fruit”: Corea del Sur proyecta exportar US$ 10.000 millones en variedades de genética propia
Publicado por Zaida Ibáñez
Corea del Sur ha iniciado una transformación estructural en su matriz exportadora agrícola. Según informa The Korea Times, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Asuntos Rurales (MAFRA) está expandiendo el apoyo a variedades desarrolladas localmente, buscando reducir la dependencia de semillas extranjeras y asegurar una posición dominante en los mercados premium internacionales.
Esta iniciativa, que entra en su tercer año de ejecución, se centra en 18 nuevas variedades de cuatro cultivos clave: uvas, frutillas, peras y pimientos (paprika). El objetivo es claro: ampliar la cartera de exportación, extender las ventanas de envío y eliminar el pago de regalías a obtentores extranjeros.
El despliegue por sectores: Uvas, frutillas y peras
El informe destaca que, aunque la uva Shine Muscat representa actualmente más del 90% de los envíos (con exportaciones récord de US$ 85 millones el año pasado), Corea busca romper el monocultivo genético:
- Uvas: Se están impulsando variedades tintas como Glorista y Red Claret para diversificar la oferta y llegar a mercados como Estados Unidos, Canadá y Rusia.
- Frutillas: Con exportaciones que alcanzaron los US$ 72 millones en 2025, la estrategia se enfoca en variedades premium como Gold Berry, Pink Candy y la destacada Arihyang. El marketing se ha dirigido con éxito a canales exclusivos como el catering de aerolíneas y cadenas hoteleras de lujo en el Medio Oriente.
- Peras: Ante los desafíos climáticos, el país está promoviendo la variedad temprana Hwasan, que ofrece mayor dulzor y una textura superior a la tradicional Singo, apuntando a mercados en Australia e Indonesia.
Soberanía genética y eficiencia logística
Uno de los puntos más críticos de la estrategia es el pimiento (paprika). Históricamente dependiente de genética extranjera, Corea está introduciendo la variedad local Leah Red para reducir costos de producción por royalties y expandirse en el Sudeste Asiático y Estados Unidos.
Para sostener este crecimiento, el gobierno surcoreano no solo provee asistencia financiera, sino que coordina acuerdos de exportación integrados entre productores y distribuidores. Esto garantiza una consistencia en la oferta, apoyada por manuales de cultivo específicos y tecnología de postcosecha para enfrentar las estrictas normativas sanitarias globales.
Según The Korea Times, a pesar de los desafíos climáticos y las barreras fitosanitarias, las exportaciones de estas nuevas variedades ya superaron los US$ 3,5 millones (590 toneladas) el año pasado, y se espera que la inversión en I+D siga elevando tanto el volumen de envíos como los ingresos de los productores locales.