La pérdida silenciosa de la manzana: “Machucón” resta hasta un 12% a los envíos de exportación
El denominado “machucón” o daño por impacto se mantiene como uno de los mayores dolores de cabeza para la industria pomácea nacional. Generado por golpes mecánicos que ocurren durante las labores de cosecha, el transporte y el tránsito en las líneas de embalaje, este problema destruye internamente las células del fruto, provocando ablandamiento y manchas oscuras que descalifican la manzana para los mercados de exportación.
Para abordar esta problemática, el Centro de Pomáceas de la Universidad de Talca (UTalca), en conjunto con la empresa Nehuen Agrofrutícola, presentó los resultados de más de 30 años de investigación aplicada en un ciclo de seminarios técnicos, revelando factores ambientales y nutricionales determinantes para mitigar el daño.
Temperatura y calcio: Los factores críticos en la sensibilidad del fruto
De acuerdo con las investigaciones presentadas, la resistencia de la manzana a los golpes no depende únicamente de la intensidad del impacto, sino de la condición fisiológica del fruto al momento de ser manipulado.
La investigadora del Centro de Pomáceas de la UTalca, Daniela Simeone, detalló cómo la temperatura ambiental y la nutrición influyen directamente en la severidad del daño:
“Nuestra investigación demuestra que mientras más fría está la manzana, o el ambiente al momento de la cosecha, es más sensible y sufre mayor daño ante un impacto. A esto se suma el nivel de calcio en el fruto, que resulta determinante en la resistencia estructural del tejido”, explicó Simeone.
El calcio actúa como un elemento estructural básico en la pared celular. Un fruto con altos niveles de este mineral presenta paredes celulares más rígidas y sensibles que tienden a romperse con mayor facilidad ante cualquier vibración o caída durante la cadena logística.
El impacto económico en packing y la desviación al mercado interno
El daño por golpe representa una merced económica directa para la cadena agroexportadora, afectando la rentabilidad de productores y empresas procesadoras.
Patricia Marabolí, agrónoma de postcosecha y terreno de Dole Chile (Planta San Fernando), puntualizó la magnitud de estas pérdidas a lo largo del proceso:
“El machucón se produce desde el campo hasta la planta de proceso, provocando una pérdida que oscila entre un 10% y un 12% de la producción del huerto. Esto impacta directamente a la exportadora al embalar menos cajas de exportación, obligando a derivar fruta al mercado interno”, sostuvo la especialista.
Para atenuar este impacto, Marabolí enfatizó la necesidad de revisar los métodos de recolección en el huerto, sugiriendo implementar esquemas de cosecha más cuidadosos y escalonados mediante dos o tres pasadas, lo que permite reducir la presión y el roce entre frutos dentro de los capachos y bins.
La integración de la ciencia en la toma de decisiones
Desde el sector técnico y de asesorías destacan la importancia de volcar los conocimientos científicos generados por la academia a las rutinas diarias en los huertos comerciales.
José Luis Vázquez Araya, gerente técnico y director de Nehuen Agrofrutícola, valoró la trayectoria del Centro de Pomáceas y la urgencia de aplicar estas herramientas en el campo:
“El sector productivo debe tomar las herramientas de la investigación científica y aplicarlas exhaustivamente en el campo. El reconocimiento del Centro de Pomáceas de la UTalca es enorme y sus hallazgos son clave para mejorar la calidad final de la fruta”, concluyó.
La adopción de estrategias como el monitoreo de la temperatura de la fruta antes de iniciar la cosecha matutina, el refuerzo de los programas de fertilización con calcio y la capacitación permanente de los cuadrilleros asoman como los pilares para resguardar la condición de la manzana chilena y asegurar su competitividad en los destinos internacionales.