La temporada que nos sorprendió
Mientras nos acercábamos al primero de abril los productores de nuez no imaginábamos que esta no sería una temporada habitual: las especulaciones y los pronósticos productivos esta temporada si estarían totalmente errados. La primera señal de que estábamos frente a una temporada anormal fue el significativo atraso en la fecha de cosecha. En la primera semana de octubre los huertos no estaban en condiciones de cosecha y tampoco lo estarían en la siguiente, ni en la subsiguiente. ¿Qué estaba pasando? Nadie lo sabía.
Tras la larga espera para poder cosecharnos sorprendieron nueces con menor llenado, mariposas con puntas chupadas y bines y maxisacos con muy poco peso. El impacto de estas anomalías parecía marcarse más en los huertos sureños, y los problemas se amplificaban hacia la cordillera. Hasta el día de hoy no hay una explicación clara de lo que pasó, las razones de esta significativa caída respecto de la estimación de cosecha, de 180 a solo 130 millones de kilos.
A modo de reseña puedo señalar que, huertos del sur de Chile en los que se acostumbra una aplicación temprana de etileno para anticipar la cosecha y así alejarse de las inclementes condiciones de fines de abril, a riesgo de perder algo de llenado, en busca el bien mayor, que es no cosechar puras nueces amarillas, se logró cosechar temprano en abril, como solía ser, pero la sana y linda cáscara mostraba ahora en su interior un fruto que nadie esperaba ver, tras secar y luego partir la cáscara aparecía una mariposa oscura, chupada y con marcadas venas negruzcas.
Para los primeros en cosechar esta marcada y desconcertante anomalía se transformó en una progresiva angustia: ya que sin etileno nadie todavía había podido cosechar. Así pasaron semanas y no había sino extrañeza por no poder cosechar.
Finalmente, con un atraso de dos a tres semanas aparecieron los primeros lotes del norte, mostrando bajo llenado y bastante menos kilos.

Los datos duros
Es posible ver con mucha claridad las anomalías de la temporada en los gráficos confeccionados por ChileNut. El rendimiento de pulpa es sin lugar a dudas el parámetro de calidad más afectado en la temporada, con una caída de 2, 3 puntos con respecto a la temporada anterior, tanto para Chandler como para Serr, y corresponde al indicador de menor rendimiento histórico. Ver gráfico 1.
También es posible observar una disminución en el color de la pulpa. Sin mostrar una caída tan importante (EL + L: – 3%), ese indicador resulta también ser el peor resultado de la serie. Ver gráfico 2.

En relación a los calibres, la temporada no muestra afectación, y en general se observan buenos calibres. No obstante, en los calibres altos la pulpa muestra mayores defectos internos como puntas chupadas y mariposas imperfectas que los calibres menores. Ver gráfico 3.
En relación a los defectos internos en Chandler, la temporada también muestra un incremento, que resulta nuevamente el peor año de la serie histórica. Ver gráfico 4.

¿Qué pasó?
Hasta hoy no hay claridad de las razones que generaron un resultado tan anómalo como sorpresivo, pero lo que parece es que “faltó temporada”, algo así como que la fruta no alcanzó a madurar. No obstante, para entender lo ocurrido habría que recurrir a la estadística y comparar la temporada con las anteriores, en busca de diferencias en los parámetros climáticos para poder esbozar una hipótesis que satisfaga. Sin embargo, tras buscar información de ese tipo para la realización de este artículo, la búsqueda me resultó infructuosa. Se echa de menos un estudio serio de nuestra industria que pueda explicar lo ocurrido.

Los datos que hoy tenemos muestran una temporada 2023 con 181.648 toneladas y una temporada actual de sólo 134.576 toneladas. Una caída real de cerca de un 26% y con diferencias tan importantes respecto de las estimaciones previas a la cosecha no se puede explicar solo con la disminución de la superficie plantada (1.600 hectáreas, según Ciren- Odepa) producto del arranque y abandono de huertos por la baja rentabilidad actual, ni tampoco por el menor entusiasmo de los productores en consentir a sus huertos. Acá hay algo más profundo que todavía nadie se ha abocado a estudiar.