La transformación de la agroindustria: sostenibilidad y economía circular como claves del futuro

Jimena Latrach Siegel, Directora Ejecutiva ADD Consulting y experta en Comunicación Estratégica y Sostenibilidad, desarrolló una interesante columna de opinión sobre la transformación de la agroindustria.
Diciembre 20, 2024

Jimena Latrach Siegel

Directora Ejecutiva ADD Consulting

Experta en Comunicación Estratégica y Sostenibilidad

La Organización de Naciones Unidas (ONU) define la sostenibilidad como “la capacidad de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades.”[i]

Por otro lado, de acuerdo con el Parlamente Europeo, la economía circular es un modelo de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. De esta forma, el ciclo de vida de los productos se extiende.[ii]

La unión de ambos conceptos, no solo nos permite reducir residuos, sino que también alargar la vida útil de los insumos. No olvidemos que las necesidades pueden ser muchas, pero los recursos siempre serán finitos. Por lo tanto, como la Agroindustria depende de muchos de ellos, es fundamental que realice acciones que le permita sostenerse en el tiempo, sin comprometer el futuro.

Es en este sentido, que muchas empresas ligadas a la agroindustria han comenzado a realizar diversas acciones de economía circular, tal es el caso del grupo Jorge Schmidt, productor y exportador de paltas, mandarinas y cerezas del país, que ha implementado una serie de iniciativas y tecnologías para minimizar el impacto ambiental y contribuir al bienestar de sus colaboradores y comunidad.

Un ejemplo de economía circular es el compost que la empresa genera con los residuos de las mandarinas, acción que les permite reducir desechos, reutilizar y reciclar los recursos y, además, apoyar a una pyme local.

“Uno de nuestros propósitos como empresa agrícola, es liderar con el ejemplo en sostenibilidad. No es solo producir la mejor fruta, sino hacerlo con prácticas concretas, que minimicen el daño al medio ambiente y estén en armonía con el entorno económico y social. Eso es la sostenibilidad”, complementa la encargada de esta área en Jorge Schmidt, Fabienne Laneri.  

En este mismo contexto, la empresa realiza un uso eficiente del recurso hídrico a través de un sistema de control de riego que utiliza telemetría, una herramienta que les permite medir las variables climáticas o de suelo a distancia real. Cuentan con sondas de humedad e imágenes satelitales para mejorar la predicción y las decisiones estratégicas en cuanto al riego, y también implementan tecnología de punta en los procesos de lavado de fruta, reduciendo más de un 50% el consumo del recurso hídrico. A esto se agregan otras acciones de gestión de energía, emisiones y biodiversidad que son parte de su Estrategia de Sostenibilidad.

Chile, en su Fortalecimiento De La Contribución Determinada A Nivel Nacional (NDC) señala que “En el sector Residuos se reconocen como principales medidas potenciales, para la mitigación de metano, reducir la generación de residuos orgánicos, valorizar aquellos que no se puedan reducir, y capturar emisiones en los sitios de disposición, incorporando con premura los compromisos de la Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos (ENRO). Por otro lado, en el sector Agricultura busca incorporar medidas asociadas la implementación de tecnologías de abatimiento de emisiones en planteles ganaderos grandes y medianos, incorporando en esta línea al subsector bovina, y avanzando en la implementación de tecnologías de complementación de la dieta bovina.”[iii] Nada de esto puede ocurrir sino se designa por parte de Estado recursos que le permitan llevar a cabo las acciones antes mencionadas.

Se debe invertir en nueva tecnología e innovación, la agroindustria debe dedicar recursos para generar acciones más sostenibles. Deben existir alianzas que les permita realizar ensayos con sus residuos, buscar cómo darle una segunda oportunidad, que no sea un recurso que vaya de la cuna a la tumba, sino que de la cuna a la cuna. Acá cobra fuerza la academia y el Gobierno, el cual debe designar recursos en post de que la agroindustria logre disminuir los efectos de gases de efecto invernadero, apoyando de esta manera a nuestro país en su compromiso de reducción de los GEI hacia el 2030, generando políticas públicas para lograr las metas propuestas.

Para finalizar, creo que nada de lo anterior se puede llevar a cabo sin educación. Es imperativo que se generen programas a través de INDAP, CORFO u otros estamentos que capaciten desde el pequeño agricultor que toma los plásticos del invernadero y simplemente los deshecha o los quemas, hasta las gerencias y directores de la agroindustria. Solo una vez que todos entendamos la importancia de cuidar los recursos, de darle una nueva vida útil y de la sostenibilidad, podremos ejercer un cambio real en la agroindustria.


[i] https://www.un.org/es/impacto-acad%C3%A9mico/sostenibilidad#:~:text=En%201987%2C%20la%20Comisi%C3%B3n%20Brundtland,mundo%20que%20buscan%20formas%20de

[ii] https://www.europarl.europa.eu/topics/es/article/20151201STO05603/economia-circular-definicion-importancia-y-beneficios

[iii] https://cambioclimatico.mma.gob.cl/wp-content/uploads/2023/01/Chile-Fortalecimiento-NDC-nov22.pdf