Las tres “R” de los frutos secos
Hablar de producción frutícola en Chile es sinónimo de calidad. Nuestro país ya se ha posicionado a nivel global a través de distintos productos, donde la cereza es sin duda una de las grandes reinas. Pero en los frutos secos también es un actor clave, destacando por la calidad de sus nueces, almendras y avellanas.
La última temporada puede considerarse de vaivenes para los nuts, especialmente si nos referimos a la nuez chilena. Lo positivo es que después de estas idas y vueltas y cambios en la industria, hay espacio para recuperarse. Y es precisamente lo que está ocurriendo con los nogales.
Antes de analizar las proyecciones en torno a este cultivo, es necesario referirnos al contexto. El área cultivada en nuestro país se redujo, pasando de 46.214 hectáreas en el año 2022 a 43.990 hectáreas al 2024; lo que responde mayoritariamente a la presión de ciclo de precios bajos sostenidos por varias temporadas.

Durante los últimos años, el volumen exportado de nueces chilenas ha mostrado un crecimiento exponencial y en 2023 se alcanzó un máximo histórico de 142 mil toneladas, lo que representó un aumento del 573% en los envíos en comparación con 2010. Sin embargo, en la temporada 2024, este volumen disminuyó un 27% debido a problemas climáticos que afectaron la producción. Estas condiciones dificultaron la correcta maduración del fruto, lo que resultó en un menor rendimiento, una calidad atípica, menor llenado y defectos internos.
Pese a la baja en el volumen exportado, los precios mostraron una tendencia al alza durante 2024 en la mayoría de los mercados de destino. En el caso de las nueces con cáscara, los valores oscilaron entre US$ 2,2 FOB/kg en Medio Oriente y US$ 3,5 FOB/kg en Oceanía. El principal mercado fue Asia, con un 50% de participación, impulsado por la relevancia de India, el mayor importador de nueces chilenas, con 35 mil toneladas en 2024, lo que representó el 48% de las exportaciones en esta categoría.
Por su parte, en las nueces sin cáscara, los precios también registraron un aumento, destacando Europa como el principal destino, con un 74% de participación y un precio FOB promedio de US$ 7,1 por kilo.
Para este ejercicio, las condiciones climáticas han favorecido una temporada prometedora. A agosto de 2025, ya se han exportado 71 mil toneladas de nueces chilenas.
Un invierno con abundantes precipitaciones y una adecuada acumulación de frío han sido factores clave para una buena brotación. En consecuencia, se proyecta un incremento del 20% en la producción respecto a la temporada anterior, alcanzando las 168 mil toneladas, según estimaciones de Chilenut.
EL EFECTO CHINA
A nivel global, China y California dominan la producción de nueces. El primero de estos mercados genera una producción de 1,55 millones de toneladas hoy en día y ha experimentado un crecimiento exponencial en sus exportaciones de nueces con cáscara, pasando de 29 mil toneladas en 2012 a 128 mil toneladas en 2024, lo que representa una participación del 43% del total exportado en esta categoría.
De esta manera, la competencia es cada vez más intensa. Sin embargo, Chile cuenta con la capacidad de diferenciarse en los mercados globales, principalmente por la calidad de sus nueces. Estas son reconocidas mundialmente por su color extra-light, sabor, alto rendimiento en partido y frescura, atributos que las mantienen como un negocio atractivo frente a la oferta internacional.
Además, la producción en contrarrestación permite ofrecer un producto fresco y competitivo en los principales mercados. A ello se suma la sustentabilidad y la imagen país que proyecta Chile, factores que serán clave para seguir consolidando y diferenciando su oferta a nivel global.

ALMENDRAS: UNA NUEVA OPORTUNIDAD
Al referirnos a las almendras, el escenario al que se enfrenta es de un recomienzo y nuevas oportunidades. Este cultivo se exporta desde Chile mayoritariamente sin cáscara, y si bien compite con Estados Unidos, mercado que posee más del 70% de participación global, el nuevo protocolo que permitirá los envíos sin cáscara a China representa una gran alternativa para diversificar los destinos y crecer en este mercado.
En 2024, el presidente Gabriel Boric firmó un protocolo aduanero, el que forma parte de la Agenda de Competitividad Agroexportadora Sustentable 2023-2025, una iniciativa público-privada cuyo objetivo es diversificar las exportaciones chilenas y abrir nuevas oportunidades en mercados internacionales.
Si nos referimos a los envíos de este cultivo sin cáscara, el año pasado alcanzaron las 4.596 toneladas, registrando una reducción del 32%, con Latinoamérica (61%) como el principal mercado. Los principales destinos de esta zona geográfica fueron Argentina (26%), Ecuador (15%), Venezuela (6,3%) y Uruguay (5,6%). Como bloque le siguió Europa (27%), con Rusia (14%) a la cabeza, seguido por Lituania (4,3%) e Italia (4,1%). Por su parte, en tercer lugar, se encuentra Medio Oriente, con una participación del 10%, destacándose Turquía (3,9%) y Armenia (2,2%).
Respecto del producto, podemos destacar que es reconocido por su claridad y sabor dulce; un cultivo en el que, si bien se han perdido algunas hectáreas, tiene las condiciones para ganar terreno y para que los productores puedan apostar con él. Su floración temprana lo hace susceptible a heladas, pero se están introduciendo variedades más resistentes como Guara y Lauranne. Asimismo, la tecnificación en riego y nutrición mejora también la productividad y calidad del fruto, por lo que, a pesar de sus desafíos, se puede considerar una opción viable y rentable.

LA REVOLUCIÓN DE LA AVELLANA
De cara a la próxima temporada, el concepto que define a la avellana es el de descascarado cambio radical. Y es que mientras en 2014 el 99% se exportaba con cáscara, en 2024 solo el 8% se mantuvo en ese formato; impulsado por la instalación de la primera planta industrial de descascarado en 2015.
El año pasado Turquía se mantuvo como el principal exportador mundial, con una participación del 66% en los envíos globales. Chile, por su parte, ocupa el segundo lugar a nivel mundial, con una participación del 7,3%, mostrando una tendencia al alza en sus exportaciones debido a la entrada en producción de nuevas superficies plantadas.

Respecto a la presencia de este cultivo en nuestro país, se puede observar que la prin- cipal región exportadora de avellanas es el Maule, que concentra el 97% del volumen exportado, seguida por la Región de Los Lagos, con un 1,2% y la Región del Biobío con un 1%.
Las condiciones climáticas en el sur son óptimas para el cultivo de avellanos de alta calidad, lo que representa una oportunidad para posicionar al país como un proveedor de referencia a nivel global. Esto permitiría diferenciar sus avellanas de las de otros países y fortalecer una marca país reconocida por su excelencia. En este sentido, cabe destacar que Chile tiene el potencial de convertirse en el principal proveedor mundial de avellanas de contraestación.
Sin dudas, la ubicación y geografía de nuestro país lo posicionan como una alternativa de calidad a la hora de que los mercados busquen productos de calidad. Esa medalla Chile la tiene ganada y los frutos secos, con recuperaciones, recomienzos y revoluciones, no escapan a esta realidad.