Los desafíos de crecer
El rol de Oregon, EE.UU., en el mercado mundial de avellano europeo es dual. Por un lado, representa solo el 5-6% de la producción mundial, que si bien no lo convierte en un jugador menor, sí queda muy lejos del papel dominante de Turquía (67% del total). Pero, por otro lado, en Oregon, y más específicamente en el valle de Willamette, es donde crece el 99% de la producción de avellanos de todo Estados Unidos, y por ende su influencia en el mercado interno es decisiva, tanto en lo inmediato por su participación en la oferta, como en el mediano y largo plazo, por la posibilidad de favorecer un consumo sostenido que pueda generar el hábito de consumo en un mercado tan relevante como aquel. Y por último, porque en la célebre Oregon State University es donde se desarrolla buena parte de la genética que luego llega, entre tantos otros lugares, a Chile. Por lo tanto, lo que ocurre en ese estado norteamericano tiene su influencia en estas latitudes mucho más que lo que los números pueden sugerir. Algo de eso fue lo que transmitió Shaun George, fundador de George Packing Company, durante su presentación “Visión y experiencia comercial” en el Tercer Día Nacional del Avellano Europeo, en Talca.

Los últimos quince años han representado un profundo cambio en el escenario local: la superficie total casi se ha triplicado. Según los datos provistos por George, en la actualidad, la superficie madura y en producción se sitúa en torno a las 20.000-28.500 hectáreas, pero desde 2008 se han plantado unas 26.000 hectáreas nuevas. La superficie total del sector es ahora de aproximadamente 38.000 hectáreas, y se siguen plantando nuevos huertos, aunque a un ritmo más lento. “Algunos agricultores están pasando de cultivos como las moras y las semillas de pasto a las avellanas, a medida que aumenta su popularidad. Los viejos huertos de avellanos susceptibles al tizón de la avellana oriental se están eliminando a un ritmo de entre 200 y 400 hectáreas al año”.
No se trata solo de superficie. Hay una serie de indicadores, pero también de sensaciones que justifican el entusiasmo. “Somos extremadamente optimistas por la rapidez con la que estamos viendo repuntar el mercado de la avellana de Oregon. No sólo están mejorando los mercados mundiales, sino que este año es también el comienzo de la recuperación del slogan “Oregón Premium” que merece nuestra cosecha. Los precios de la avellana habían empezado muy débiles en agosto y septiembre, lo que fue decepcionante tan cerca de la cosecha. Sin embargo, los precios empezaron a subir a finales de septiembre y han seguido subiendo desde entonces. Por eso, se espera que los precios se mantengan fuertes durante la primavera y el verano (hemisferio norte), lo que debería proporcionar un gran punto de partida para la cosecha de 2024”.

Según George, durante casi 15 años los productores de avellanas de Oregon se beneficiaron de precios más altos gracias a la alta calidad del fruto. “Sin embargo, como resultado de las recientes perturbaciones del mercado, nuestro producto de Oregon ha perdido tanto esa buena reputación como el apalancamiento de mercado resultante”. No obstante, a medida que la temporada de venta avanzaba hacia octubre-diciembre, se abrió una oportunidad para recuperar gran parte de aquel “Oregon Premium” que permitió mantener la tendencia para el resto de la temporada y así “enviar un mensaje contundente al mercado mundial”.
Los desafíos son variados. Para ellos, como compradores de avellanos, la forma en que se ofrece el producto es vital, y es algo de lo que Chile podría aprender, como ya se hizo en otros frutos. “Las cosechas más cortas en Turquía e Italia (los principales proveedores del mundo) nos dieron el impulso que necesitábamos para cambiar la narrativa. Los compradores reconocieron la importancia de tener una relación segura y a largo plazo con un proveedor de calidad de Oregon. Esto da a George Packing Company (GPC) y Northwest Hazelnut Company (NWH) una enorme ventaja tanto a corto como a largo plazo. En el futuro, GPC/NWH seguirá construyendo mercados fuertes y estables a largo plazo. Pero no hay soluciones mágicas, simplemente trabajo duro y avellanas de la mayor calidad mundial suministradas por nuestro grupo de productores y nuestra red de packings”.
Para el agricultor local también existen desafíos y factores que pueden resultar una amenaza. El primero de ellos, por supuesto, es el precio, que en un periodo de apenas diez años ha caído un 50%. Asociado a esto, George también observa una creciente presión regulatoria y costos laborales cada vez más altos, donde los trabajadores parten con 18 dólares por hora. Después, por supuesto, existe una serie de desafíos que son transversales a todos los cultivos, como las mayores restricciones al uso de productos químicos, más presión sanitaria, especialmente por el rápido aumento del tizón oriental de la avellana, que reapareció con una nueva mutación del hongo. Parte de esto se explica como efecto del cambio climático, que implicó además muy poca lluvia en los veranos entre 2020 y 2023 y temperaturas cercanas a los 48°C.
Por último, un desafío que, según George, muchos aún no terminan de advertir es la necesidad de un mejor desarrollo del mercado interno, que hoy representa hasta el 65-70% de la producción local. En función de eso es que estableció dos objetivos: dar a los compradores la confianza necesaria para aprovechar el impulso y las grandes expectativas en las avellanas de Oregon y, además, que los propios compradores de avellana, como GPC y NWH, confíen en que recibirán fruta de alta calidad, con perspectivas de alta rentabilidad.