Mandarinas de calidad: el calibre y el color como sello de competitividad en Chile
Por: Rodrigo Retamal Contreras. Gerente General de AgroConnexion. Ingeniero Agrónomo M. Sc. Sustainable International AgriBusiness. Georg-August Universität Göttingen & Universität Kassel, Alemania.
En el dinámico mundo de la fruticultura chilena, la producción de mandarinas ha escalado posiciones estratégicas, no solo por su creciente demanda internacional sino también por los desafíos que supone destacarse en mercados cada vez más exigentes.
Dos factores fundamentales para lograrlo son el calibre y el color de la fruta: atributos que impactan directamente en el precio, en la experiencia del consumidor y en la reputación del productor.
¿Por qué importa el calibre?
El calibre —tamaño y peso del fruto— determina tanto la valorización comercial como la eficiencia del proceso de empaque. Frutas de buen calibre son más competitivas en mercados como Estados Unidos, Corea del Sur y China, donde se privilegia la presentación uniforme y atractiva.
Una buena expresión de calibre también mejora la logística, facilita la clasificación y reduce mermas postcosecha. Más importante aún, calibres superiores permiten negociar mejores retornos para el productor.
El color como indicador de calidad

El color externo comunica madurez, frescura y sanidad. Una piel intensa y uniforme no solo seduce visualmente, sino que también evidencia un manejo agronómico adecuado, desde el riego y la nutrición hasta el uso de reguladores de crecimiento.
La presencia de pigmentos como carotenoides —vinculados a tonos naranjas intensos— también refuerza el perfil saludable de la fruta, mejorando su percepción en mercados que valoran alimentos funcionales.
Herramientas clave: Exilis®, Matura y Fisiostress® Térmico de AgroConnexion
En este escenario, el manejo agronómico moderno se apoya en tecnologías específicas para maximizar el calibre y el color sin dejar de lado la protección del cultivo frente a los diferentes eventos de estrés abióticos que enfrentan los cultivos cada temporada. Tres herramientas destacadas provienen del portafolio de AgroConnexion:
- Exilis®: regulador de crecimiento (6-benciladenina) que estimula el desarrollo celular desde etapas muy iniciales de los frutos, favoreciendo calibres superiores de forma consistente. Productores que lo han incorporado dentro de su estrategia de aplicaciones, reportan una mejora tangible en tamaño y uniformidad cada temporada (dosis estándar: 3 aplicaciones de 2 l/ha cada una).
- Matura: desde esta temporada el producto antiguo llamado Pharmamin-M® ahora se llamará Matura, el cual ahora tiene una nueva composición optimizada que evolucionó para poder satisfacer al cultivo con todo lo necesario para enfrentar las problemáticas ambientales actuales (estrés abiótico) y así promover una correcta y óptima maduración incluyendo el mejoramiento del color de los frutos desde el punto de vista nutricional. Es una formulación avanzada rica en elementos nutricionales claves (ej: calcio, potasio, magnesio, entre otros), que potencian la síntesis de pigmentos mejorando sustancialmente la expresión de color en la piel de la mandarina. Su aplicación estratégica contribuye a obtener una fruta visualmente atractiva y con excelente presentación comercial (dosis estándar: 2 aplicaciones de 4 a 6 kg/ha cada una).
- Fisiostress® Térmico: su particular formulación contiene L-alfa-aminoácidos biológicamente activos de bajo peso molecular sumado a compuestos orgánicos que estimulan procesos naturales de nutrición de las plantas que permiten prevenir y mitigan los daños ocasionados por las bajas y altas temperaturas ambientales, heladas y condiciones de amplia oscilación térmica, especialmente en fenologías altamente sensibles, como brotación, floración y cuaja temprana de frutos. FISIOSTRESS® Térmico limita el proceso de congelación y formación de cristales de hielo en el interior de las células, protege el tejido vegetal, estimula la actividad fotosintética, para una rápida recuperación y óptimo desarrollo de los cultivos. Sumado a todos los beneficios anteriores, es un producto libre de cloruros, sulfatos y carbonatos (dosis estándar: 3 a 5 l/ha en cada aplicación con un mínimo de 2 aplicaciones).
La sinergia entre estas tres soluciones —combinadas con una nutrición equilibrada durante todo el ciclo productivo y un manejo técnico riguroso— permite que la fruta alcance su máximo potencial genético en calibre y color, elevando la competitividad del productor chileno hasta en los mercados más exigentes.
