Maule: Desarrollan bioinsumo de aceite de semillas de uva ozonizado para proteger las cerezas contra la pudrición gris
La Región del Maule concentra una parte fundamental de la producción y exportación de cerezas de Chile, enfrentando de manera constante el desafío de preservar la condición óptima de la fruta durante el almacenamiento, el transporte marítimo y la comercialización en los mercados de destino. Entre las principales amenazas fitosanitarias se encuentra la pudrición gris, una enfermedad ocasionada por el hongo Botrytis cinerea que puede causar importantes mermas en los envíos.
Frente a esta problemática, la Dra. Yaneris Mirabal Gallardo y su equipo en la Universidad Autónoma de Chile impulsan la iniciativa denominada “Tecnología Verde para la Fruticultura del Futuro: Aceites Ozonizados de Semillas de Uva contra la Pudrición Gris de la Cereza”, la cual cuenta con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), organismo del Ministerio de Agricultura.
Economía circular: de un subproducto vitivinícola a la protección frutícola
La propuesta vincula de manera estratégica dos de los sectores productivos más representativos de la Región del Maule: la vitivinicultura y la fruticultura de exportación. El proyecto aprovecha las semillas de uva, un subproducto masivo de la industria del vino, para someterlas a un proceso controlado de ozonización y transformarlas en un bioinsumo con propiedades antifúngicas.
“Estamos investigando cómo transformar un subproducto de la industria vitivinícola en una herramienta útil para la fruticultura. Queremos aportar una alternativa que ayude a proteger la calidad de las cerezas, a reducir pérdidas y a avanzar hacia procesos productivos más limpios y sustentables”, señaló la Dra. Yaneris Mirabal Gallardo, directora del proyecto.
Desde la institucionalidad pública, el seremi de Agricultura del Maule, Alejandro Muñoz, destacó la importancia de estas innovaciones: “Chile es el primer exportador de cerezas y es fundamental resguardar la calidad de la fruta durante todo el tránsito, desde la producción hasta que llega al consumidor final. La incorporación de nuevas tecnologías, particularmente a partir de la semilla de uva y los procesos de ozonización, genera expectativas muy positivas para nuestros productores”.
Ensayos y validación de atributos comerciales
Para medir el rendimiento real del bioinsumo, la investigación contempla rigurosas pruebas de laboratorio seguidas de evaluaciones en cerezas almacenadas bajo condiciones controladas de frío. El análisis no solo medirá la efectividad directa en la contención del hongo, sino también el comportamiento de los atributos físicos y organolépticos del fruto.
Entre los parámetros críticos evaluados se encuentran la firmeza de la pulpa, la retención de peso, el color, el sabor y la apariencia general, garantizando que el tratamiento cumpla con los estándares exigidos por las cadenas de comercialización internacional.
Ángela Blanco, ejecutiva de innovación de FIA, subrayó el impacto operativo de la tecnología: “La exportación de cerezas requiere aplicaciones de fungicidas antes del embalaje. Reducir estas aplicaciones y prevenir las pudriciones de una manera más limpia es una importante oportunidad, además de disminuir la exposición de los trabajadores a productos químicos”.
Proyección a gran escala y diversificación de cultivos
Junto con determinar las dosis y la eficacia del aceite ozonizado, el equipo investigador analizará los requerimientos técnicos y económicos necesarios para viabilizar su adopción industrial en los centros de empaque (packing).
Asimismo, los resultados obtenidos sentarán las bases para evaluar en etapas posteriores la aplicabilidad de esta tecnología verde en otros frutos altamente susceptibles a patógenos fúngicos de poscosecha, tales como arándanos, frutillas y uvas de mesa, consolidando un nuevo estándar para la protección sostenible en la fruticultura nacional.