Miguel Szpiniak, gerente y fundador de Agralia Group: “Buscamos mejorar el rendimiento económico del agricultor”

Los agro textiles representan hoy en día una solución estratégica frente a las distintas causas climáticas que puedan generar una falta o disminución de la rentabilidad. El ejecutivo de Agralia Group explica cómo trabajan con distintos colores y modificaciones de la radiación para obtener diferentes resultados.
Febrero 10, 2026

Cada frutal se enfrenta a distintas realidades que pueden generar una falta o disminución de la rentabilidad del agricultor. Golpes de sol, exceso de radiación, lluvia, vientos, granizos y exceso o falta de humedad se encuentran entre las posibles causas, para las que, sin embargo, existen soluciones que ayudan a combatirlas.

Una de ellas son los cobertores, cuya composición va a variar de acuerdo al contexto específico que esté enfrentando el cultivo. Así lo explica Miguel Szpiniak, gerente y fundador de Agralia Group, quien especifica que lo primero que se debe conocer es la causa de la menor rentabilidad. “Nos hacemos distintas preguntas, que pasan por saber, entre otras cosas si el cultivo tiene algún daño y a partir de ello analizar si, por ejemplo, es un tema de golpes de sol, rajaduras, mala fecundación o si pasa por un tema de calibre de la fruta”, comenta.

A modo de ejemplo, profundiza en los problemas de fecundación y la necesidad de aumentar o disminuir la humedad. “Nosotros podemos reducir el exceso a través de los materiales que se usarán. Entonces podemos incrementar la humedad para mejorar la polinización, o como en el caso de la cereza y el kiwi, bajarla para aumentar este último proceso. Entonces, es diferente poner una malla antigranizo o una técnica específica con ese objetivo”, explica y añade que finalmente lo que buscan es mejorar el rendimiento económico del agricultor, para lo que entonces, detectan la causa y proveen la solución más adecuada.

¿Cuál es el objetivo específico de los agrotextiles que ofrecen?

Si utilizamos agrotextiles clásicos, como una malla antigranizo, una antiinsectos o una mosquitera; el color que se utilice (que puede ser transparente, blanca, verde o negra, con hilos blancos y negros), es algo que no afectará de manera importante a la modificación del microclima. Puede servir para proteger el granizo o el viento, pero la planta no detecta los colores como un cambio en la radiación.

Nosotros lo que intentamos es que el agrotextil que se utilice modifique en parte lo que se llama la morfogénesis de la planta a través de los colores, es decir, cómo se desarrolla. Trabajamos con los colores rojo, azul y amarillo, que son los que modifican el espectro, además de hilos de aluminio y de nácar. Este último no cambia el espectro en cuanto a los criterios de onda de los colores, pero sí modifica la calidad de la luz. A modo de ejemplo, en ensayos realizados en manzanas con la Universidad de Talca, utilizamos una malla nacarada, con lo que se logró un altísimo nivel de luz difusa, que no causa daños como la luz directa.

En este caso, la manzana tenía entre 15 y 18% de daños de golpe de sol, y bajo el Agricolor nácar tenía 2%; y lo mismo sucedió con el Agricolor nácar aluminio.

Miguel Szpiniak

¿Qué aspectos técnicos son los más relevantes al hablar de estas soluciones agrotextiles?

Son siempre los mismos básicos: la cantidad y la calidad de la radiación. La radiación que recibimos es un espectro con diferentes longitudes de onda y hay algunos que benefician y otros que perjudican. No los podemos eliminar completamente, pero si somos capaces de detectar cuáles son los que perjudican, podemos reducirlos; y si hay algunos que benefician, aumentarlos.

Hemos hecho ensayos sobre el efecto de los colores en las plantas y hemos concluido que el rojo beneficia el desarrollo del cultivo, pese a que quita parte de la luz. En cambio, el azul genera el efecto opuesto, obteniendo, por ejemplo, frutos más pequeños y compactos y tallos más gruesos, por lo que no sirve para un fruto como la cereza. Lo que hicimos fue poner un filtro para que no pase mucho azul, entonces tenemos una predominancia del rojo frente al otro, sin cambiar el color.


Los agrotextiles tienen como principios básicos la cantidad y calidad de la radiación y buscan modificar la morfogénesis de la planta.

¿Qué beneficios generan estas soluciones?

Lo mismo en manzanas, hablando de Pink Lady, hemos logrado también con Agricolor nácar y la difusión de luz, una mayor superficie roja en el fruto. En otros cultivos, como el arándano, se ha conseguido una mejora de calibre y también una reducción del exceso de radiación.

En este frutal en particular, hemos trabajado con Agricover, un tejido laminado y plastificado que unifica la maduración. Al reducir los excesos tanto por arriba como por abajo, hay una uniformidad y al agregar luz difusa, la iluminación que llega a la parte baja de la planta madura junto con la parte de arriba. De esta manera se pasó de tener entre 3 y 4 pasadas de cosecha, a sólo una; obteniendo rentabilidad en el ahorro de mano de obra.

Finalmente, en el caso de la cereza, se obtuvo más firmeza y se redujo el exceso de radiación.

Así, lo que hacemos es buscar la solución al problema que pueda tener el agricultor o si no tiene, ver cómo se puede incrementar su rentabilidad.

¿Cuál ha sido la última innovación presentada por Agralia Group?

Lo último se relaciona con la palta, cultivo muy criticado en Europa por el consumo de agua que requiere. Una compañía multinacional se instaló en una zona de Portugal que no tiene limitación en cuanto al recurso hídrico, donde plantarán 200 hectáreas. En las primeras 50 hectáreas plantadas, realizamos ensayos de varios tipos de tejido con aluminio y nácar, mezclándolos en diferentes proporciones.

Los resultados con el 30% de superficie cubierta muestran que logramos evitar las heladas en invierno y mejorar y aumentar la humedad en la época en que se genera la fecundación. Este año cubriremos 70 hectáreas más.