Mojamiento y retención en frutales: eficiencia variable y dependiente en aplicaciones foliares
Las aplicaciones foliares de agroquímicos en huertos frutales tienen múltiples propósitos, entre los cuales figuran control de plagas y enfermedades; corrección de deficiencias nutricionales; raleo de flores y frutos; reducción del estrés abiótico (caolinas y bioestimulantes); modificación de la fenología (adelanto/ retraso de la salida del receso invernal); y manipulación de procesos fisiológicos (color, tamaño y forma de la fruta; brotación de yemas laterales y restricción del crecimiento vegetativo).
En este artículo se analizarán las condiciones que influyen en la eficiencia de las aplicaciones foliares, complementadas con evaluaciones del Centro de Pomáceas (CP) de la Universidad de Talca sobre el mojamiento y la retención de productos en la superficie de frutos y hojas de manzanos y cerezos.
EFICIENCIA VARIABLE Y DEPENDIENTE
La eficiencia de las aplicaciones foliares es muy variable y difícil de cuantificar debido a la interacción de múltiples factores que afectan el depósito y la retención del producto aplicado.
El depósito de un producto estaría directamente relacionado con el volumen de la aplicación y la cantidad que impacta en el objetivo; esto es, con lo que efectivamente se retiene en los órganos target, descontados la deriva y el escurrimiento. Cuando el volumen de la solución aplicada es excesivo, aumentan las pérdidas por deriva y escurrimiento. Por el contrario, cuando es muy bajo, puede generarse una distribución irregular en la planta.
Una vez que el producto ha sido depositado en la superficie de los órganos, la capacidad de retención dependerá tanto de las propiedades fisicoquímicas del líquido (tensión superficial, presión de vapor, presencia de coadyuvante, etc.) como de las características de los órganos a los que se dirige (tipo de tejido, tamaño, rugosidad, presencia de pilosidades, etc.).
Con frecuencia, ciertos productos no logran mostrar la efectividad descrita por las agroquímicas, lo cual puede deberse a múltiples factores. Una de ellas es que el desarrollo se realiza en ambientes controlados (temperatura, humedad relativa, radiación, viento), comenzando con estudios en tejidos vegetales o sistemas celulares, pasando luego por plantas de rápido crecimiento (poroto, tomate, cereales), y finalmente probándolos en árboles frutales en estaciones experimentales ad hoc (Ver Foto 1). Estos resultados no necesariamente son transferibles a las cambiantes condiciones de campo y explican la variabilidad del efecto de numerosos biorreguladores y productos dirigidos a la fruta, así como de programas de aplicación que no consideran la dinámica de expansión del follaje.

La finalidad de una correcta aplicación foliar es asegurar el adecuado depósito del agroquímico sobre los tejidos, expresado en ng o mg/cm².

La eficiencia de una aplicación foliar es muy compleja y estará determinada por múltiples factores, tales como:
- Características del huerto: distancia de plantación, tamaño y arquitectura de la copa (Ver Foto 2).
- Tipo de pulverizador (presurizado, hidroneumático, electrostático, aéreo, entre otros).
- Velocidad de la aplicación.
- Condiciones ambientales (velocidad del viento, temperatura del aire, nubosidad, lluvia, etc.).
- Características fisicoquímicas de los productos y presencia de coadyuvantes.
- Tipo de órgano (flores, fruto u hojas).
- Tamaño del órgano.
- Características morfológicas (forma, presencia de pilosidades, cerosidad).
- Estado de desarrollo de la planta (fenología).
RETENCIÓN DE AGUA EN FRUTOS Y HOJAS
Se realizó un estudio para evaluar la retención de agua en frutos y hojas de manzanos y cerezos con distinto grado de crecimiento, simulando en laboratorio aplicaciones de aspersión e inmersión, con y sin presencia de tensoactivo (Ver fotos 3 y 4). La retención se calculó como la proporción entre el peso del órgano antes y después de la aplicación.

La retención se vio afectada por la forma de aplicación, la especie, el cultivar y el tamaño del órgano objetivo. Además, los resultados fueron influidos por los cambios morfológicos de la superficie expuesta a lo largo del crecimiento.
En las hojas, la retención de agua no mostró una tendencia clara en función del tamaño, pero sí en la forma de aplicación, siendo mayor con inmersión en ambas especies, donde el manzano varió entre un 40 y un 60 % de su peso, mientras que en cerezos la modificación fue entre un 20 y un 40 %. El uso o no de tensoactivo no mostró diferencias claras en la retención (Ver Figura 1 y 2).
En cuanto a la fruta, se observó una disminución exponencial de la retención a medida que aumentaba su diámetro (Ver Figuras 3 y 4). El uso de tensoactivo aumentó la retención de agua en las primeras etapas del crecimiento, posiblemente por facilitar la adherencia sobre la superficie pilosa de la epidermis. Después de que los frutos se desprendieron de estas estructuras, el tensoactivo disminuyó la retención, lo que provocó un aumento de la escorrentía de las gotitas y formó una capa continua más delgada, sin gruesas gotas.
Luego de 30 días de plena flor, cuando el diámetro de los frutos excedió los 15 y 25 mm en cerezas y manzanas, respectivamente, la retención se estabilizó alrededor de un 1% en manzanas y cerca de un 2% de su peso en cerezas.

Lo anterior permitiría estimar a priori el residuo que quedaría en la fruta luego de una aplicación en huerto o ducha/drenching en packing. Así, una manzana de 200 g retendría 2 mL de solución, mientras que una cereza de 10 g llegaría a 0,2 mL.

INFORMACIÓN BASE
Como hemos podido observar, la eficiencia de las aplicaciones foliares es muy variable debido a la interacción de múltiples factores que inciden en el depósito y la retención del producto aplicado.
Cuando el fruto alcanza cierto crecimiento, la retención potencial que logrará de este no superará el 2% de su peso, mientras que las hojas variarán entre un 20 y un 60%, dependiendo de la especie y la forma de aplicación.
Estos antecedentes pueden ser útiles para estimar la cantidad de residuos potenciales en hojas y frutos de cultivos frutales, ya sea para manejos fitosanitarios, correcciones nutricionales o aplicaciones de reguladores de crecimiento.