Mujeres como agentes de cambio

“Las nuevas profesionales del agro debemos procurar ser agentes de cambio y expandir las áreas de influencia”
Abril 8, 2024

Cada día es más frecuente encontrar mujeres ligadas a la industria agrícola desempeñándose en cargos y funciones en los diferentes procesos productivos. Varios factores han facilitado esta integración, como el aumento de participación en labores de campo y de forma temporal en actividades como cosecha, manejos de packing u otras tareas agrícolas, sumado a la visibilización, liderazgo y protagonismo de la mujer rural campesina, el trabajo de las diferentes profesionales, académicas e investigadoras que han realizado extensas y exitosas carreras en el rubro, también mujeres que proyectaron el agro como una forma de generar proyectos económicos innovadores, y muchas de ellas han logrado convertirse en productoras referentes tanto en la pequeña como en la mediana y gran industria agrícola.

Todo esto ha permitido vincularnos con el rubro hasta asociarlo como una fuente laboral en la cual accedemos a la generación de recursos económicos. Hoy es una realidad que varias optamos por desarrollarnos profesionalmente en la agricultura y preferimos carreras como Agronomía, u otras disciplinas relacionadas, con el objetivo de aportar al desarrollo del sector agrícola del país.

A lo largo de la historia se han logrado varios hitos significativos e importantes en la participación de la mujer en el mundo laboral, lo que es transversal a muchas áreas de trabajo y no solo al sector agrícola, hitos que sientan las bases que nos permiten a las nuevas generaciones de profesionales enfrentarnos a un rubro y sociedad donde el trabajo difícil ya se realizó, que fue abrir el espacio laboral para nosotras. Ahora podemos optar a mejores oportunidades profesionales e ir reduciendo las brechas de género que en su momento fueron abismales y que hoy tienen un menor impacto en la accesibilidad e incorporación de la mujer en el área.

Sin duda que el proceso de inserción de la mujer en el agro no ha sido libre de contra tiempo y dificultades. El actual movimiento de empoderamiento de la mujer en todos los aspectos y ámbitos de acción ha producido un cambio en la mentalidad de la propia mujer así como también de su entorno, permitiéndonos definir cuál es el rol que buscamos y queremos desempeñar en la sociedad. Esto nos ha permitido acabar en gran medida con los estigmas sociales que por muchos años limitaron el desarrollo profesional e incluso personal del género.

Este rápido avance se ha logrado en parte gracias a la facilidad comunicativa a través de redes, revistas y otros medios, donde podemos acceder con facilidad a contenido que nos motiva e inspira al empoderamiento en nuestras áreas de influencia. Este fácil acceso a la transmisión de ideas y contenido, también ha contribuido a equiparar las brechas y desigualdades, impulsando cambios generacionales de mentalidad debido al mundo globalizado e interconectado en el cual nos desenvolvemos, estos avances han sido con rapidez los últimos años debido al abrupto avance de la tecnología así también en conectividad, derribando los prejuicios y limitantes tanto en las nuevas generaciones como las generaciones más antiguas que en su momento detuvieron e impidieron el desarrollo del género pero que en la actualidad han tenido que evolucionar y adaptarse a los cambios que conllevan la incorporación e influencia de la mujer en el mundo laboral y sociedad.

El acceso a educación y el perfeccionamiento de las profesionales es elemental para incursionar en los distintos eslabones de las cadenas productivas. Hoy nos encontramos con una gran participación de mujeres en las distintas áreas agronómicas y cada día disminuye el temor a no estar lo suficientemente calificada o preparada para desempeñar un rol o una función en el rubro agrícola; al contrario, estamos predispuestas a enfrentar nuevos e innovadores desafíos con el objetivo de ir perfeccionando y potenciando nuestras habilidades para desenvolvernos en el mundo laboral competitivo, aprovechando las instancias de crecimiento y apuntando a la equidad en responsabilidades y oportunidades transversales.

Como Ingeniera Agrónoma de La Universidad de La Frontera, Temuco, titulada el año 2020, actualmente me desempeño como agrónoma zonal de Coagra en el departamento técnico que lidera los Centros de Gestión Frutícola en la zona sur desde Chillán a Osorno. Estoy vinculada al área técnica de varias especies, principalmente cerezos, apoyando en terreno a productores y asesores del rubro, mediante el seguimiento de la transferencia de manejos o recomendaciones. Me he enfrentado a un contexto laboral que me permite ejercer con facilidad e igual de condiciones frente a mis pares, siempre bajo un contexto de respeto y profesionalismo.

Mujeres y hombres tenemos diferencias comparativas, en el contexto particular de agrónomas que nos dedicamos al área técnica, terreno y comercial de diferentes especies. Una de las principales diferencias frente a colegas hombres es el mayor desarrollo de habilidades comunicacionales y emocionales que nos permiten mantener una comunicación más eficaz con el entorno. Asimismo, en su mayoría destacamos también por el orden, organización y atención a los detalles al momento de recopilar y entregar información, lo que es clave, ya que nuestro aporte es la transferencia tecnológica mediante la vinculación e integración de las diversas áreas con un receptor final, que son productores y productoras y sus equipos de trabajo.

Sin embargo, independiente del género de cada profesional, en base a sus herramientas, habilidades, competencias y conocimiento, puede aportar al desarrollo de su área de trabajo e impactar positivamente en el crecimiento de la agricultura nacional. Debemos apuntar aun trabajo colaborativo en pos del beneficio del rubro, ya que todos trabajamos con diferentes habilidades pero bajo un mismo objetivo.

Así como nosotras tenemos ciertas garantías o beneficios producto de años de avances logrados por las generaciones pasadas, entre los desafíos que tenemos como nuevas y nuevos profesionales debemos procurar ser agentes de cambio y expandir las áreas de influencia para continuar marcando precedentes, abriendo paso en el rubro a nuevos talentos que apunten al crecimiento, desarrollo y perfeccionamiento del agro.