Mujeres en el agro

“El espacio de desarrollo existe, es cosa de tomar el reto, capacitarse e involucrarse más, tener más confianza”.
Abril 8, 2024

En Chile hay una creciente presencia de mujeres en el agro, a diferencia de 20 años atrás cuando partí trabajando en ANA Chile®️. Sin embargo, sigue siendo muy baja. Seguimos muy subrepresentadas, aun teniendo todas las herramientas para que esto sea distinto: excelentes universidades y centros de capacitación, excelentes profesionales y una industria frutícola de primer nivel.

Muchas mujeres del agro han logrado ser referentes en sus respectivas áreas, ya sea comercial, investigación, exportación o desarrollo varietal, entre otros. Gracias a ellas, su conocimiento, profesionalismo y ganas de marcar la diferencia, hoy vemos cómo se abren caminos para que el género femenino esté presente en una industria que por muchos años ha sido liderada por hombres. Las siguientes frases son muy representativas de mi visión respecto a la posición de la mujer en la sociedad:

“El privilegio es el mayor enemigo del derecho”, Marie von Ebner-Eschenbach, escritora austriaca nacida en el siglo XIX.

“Si alguien considera estar limitado por su género, raza u origen, se volverá aún más limitado”, Carly Fiorina, política estadounidense y presidenta de la organización sin fines de lucro Good 360.

“Lograr la igualdad de género es una responsabilidad conjunta de la sociedad con el propósito de que mujeres y hombres en toda su diversidad puedan gozar de igualdad de oportunidades para prosperar y ser independientes económicamente, recibir la misma retribución por un trabajo de igual valor, gozar de igualdad de acceso a la financiación y recibir pensiones justas”, Comisión Europea, 2020.

Prefiero que el cargo uno se lo gane por las capacidades más que por la necesidad de género. De alguna forma, para mí es súper importante que no se vea esto como paridad ni oportunidades de género: las mujeres tenemos tantas competencias como los hombres para poder liderar equipos y para trabajar con las personas, y creo que poner esto bajo una mirada de género nos invalida un poco.

El objetivo no es dar a los candidatos inadecuados el derecho de acceder a trabajos que no pueden hacer sino dar a los candidatos adecuados el derecho a que puedan ser elegidos. El gran desafío es dejar de lado los prejuicios y sesgos de las organizaciones, ya que es una realidad que aún estamos muy lejos de romper los techos de cristal que a las mujeres les hace más difícil, pero no imposible, alcanzar cargos asociados a la toma de decisiones de alto impacto económico.

Si comparamos los comportamientos generales de ambos géneros podemos encontrar tendencias a ciertos rasgos de personalidad, comportamientos y habilidades asociadas más al género masculino que al femenino. Esta asignación de géneros a profesiones y categorías se basa más bien en una construcción social de roles y estereotipos que empieza en la infancia, desde la asignación diferenciada de modales, juegos, juguetes, colores. Creo importante que surja la posibilidad de que hombres y mujeres podamos vivir más libres del deber ser impuesto por los estereotipos, ya que yo en mi trabajo me he encontrado con mujeres muy prácticas y buenas para golpear la mesa y a su vez con hombres muy detallistas, sensibles, con más habilidades blandas. Lo importante es que aprendamos a no generalizar desde un inicio restringiendo las oportunidades para ambos lados, no sólo con respecto a la mujer.

Las mujeres están cada vez más dispuestas a involucrarse en puestos más exigentes profesionalmente. El espacio de desarrollo existe, es cosa de tomar el reto, capacitarse e involucrarse más, tener más confianza en sí misma. Es verdad que en Chile hoy diría que hemos evolucionado bastante. Antes una tenía más normalizados comportamientos que ahora son mal vistos. Varias veces me ha tocado pedir que no se refieran a mí de ciertas formas, o que no se hagan ciertas bromas o comentarios, aunque siempre depende de los tenores porque no es la idea ponerse grave tampoco ni generar una victimización exagerada.

Siempre en todo caso trato de cuidar mi forma de vestir para evitar malos entendidos y cuando era más joven mucho más, pero es inevitable que a veces productores asocien que estás donde estás por cómo luces y no por la trayectoria, tus habilidades o lo que sabes. Aunque debo decir que la mayoría de mis colegas y productores conocidos son muy respetuosos.

En mi ámbito laboral, hablar de manejo y desarrollo de nuevas variedades es hablar de madrugar, de visitas a terreno a ver ensayos, de viajes al extranjero en contra estación para la búsqueda de nuevas variedades, días de campo, de análisis de datos, de trabajo técnico de excelencia para validar comportamientos en Chile, de visita a packings, de resultados de exportaciones y mucho más. Y siempre me preguntan si no me da pena dejar sola a mi hija, estar tanto tiempo sin ella. Y la verdad yo pienso que mis hijas están muy bien cuidadas, tiene un papá que las cuida y una cuidadora en horario de trabajo. Seguro que eso nunca se lo preguntarían a un hombre.

Es básico compartir los roles, y que esto también se valide legalmente. Por ejemplo, que los hombres tengan un post natal como tienen las mujeres. Eso sería un gran aporte para nuestra sociedad, pero falta todavía para llegar a eso y que muchas mujeres no tengan que elegir entre ser mamá o profesional, normalizando los términos mamá-profesional y papá-profesional.

Por último, la creación de redes y la participación en comunidades y organizaciones, como por ejemplo AMAGRO, de la que soy miembro, ayuda a las mujeres a aumentar su confianza, desarrollar habilidades de liderazgo y mejorar su visibilidad en el mercado laboral.