No todo es lo que parece

El plateado de los frutales es una de las enfermedades fungosas más mal diagnosticadas en los huertos del país.
Diciembre 24, 2024

La diagnosis de enfermedades causadas por hongos no es trivial y habitualmente se requiere de análisis patológicos para un correcto diagnóstico. Sin embargo, incluso los laboratorios de diagnóstico cometen errores garrafales. En primer lugar, es importante considerar que los diagnósticos no se deben basar en síntomas, ya que los síntomas pueden ser causados por diferentes patógenos y el control se debe dirigir al patógeno causante de la enfermedad y no al control de los síntomas.

Por esto, resulta fundamental aislar el agente causal de la enfermedad para su correcta identificación. Por supuesto que existen excepciones, como en los casos de oídios, royas y mildius, entre otros, que son fácilmente diagnosticados por sus síntomas y signos (partes del patógeno que pueden observarse macro y/o microscópicamente). Ahora bien, los análisis patológicos basados en morfología dependen de la observación de estructuras reproductivas de los patógenos, a partir de sus esporas y estructuras que producen dichas esporas, con lo que es posible lograr una identificación -al menos- a nivel de género, siendo mucho más compleja la identificación a nivel de especie, para lo que se requiere de una mayor experiencia y pericia en micología.

Además de que existen hongos morfológicamente similares, por lo que se debe recurrir a estudios más avanzados -como los moleculares- donde se identifica a partir de sus genes. Es por eso que habitualmente se identifica a nivel de “Genero sp.” indicando que se encontró una población de un determinado género, pero cuya especie se desconoce. Ahora bien, la situación se vuelve más compleja cuando en el laboratorio el hongo que crece desde una muestra no produce estructuras reproductivas.

En este caso se requiere hacer cultivos en medios especiales o en tejidos vegetalespara poder inducir dichas estructuras, pero en otros casos se debe recurrir casi exclusivamente a identificación molecular.

Las dificultades del plateado

Figura 1: Follaje con síntomas de plateado en duraznero cv Kaweah de 17 años de edad.

El plateado es una enfermedad que se presenta en diversos frutales, incluyendo cerezos, carozos (almendro, damasco, duraznero, ciruelo, nectarino), pomáceas (manzano, peral, peral asiático, membrillero), arándano, frambueso, grosellero negro (zarzaparrilla negra) y kiwi (Acuña, 2010). Sin embargo, el agente causal, además, infecta una serie de especies arbóreas de uso ornamental o forestal, entre otros, álamos, sauces y abedules.

La enfermedad se caracteriza por diversos síntomas, siendo el más importante la coloración plateada que adquiere el follaje y que le da el nombre (Figura 1). Además, al cortar el tronco y ramas enfermas se aprecia decoloración de los tejidos vasculares del xilema (manchado u oscurecimiento). La enfermedad también genera deformación del follaje y de los frutos, pudiendo matar ramillas, ramas y el árbol completo. En la mayoría de los casos, la patología resulta en un daño económico ya que el árbol enfermo produce menor cantidad y peor calidad de fruta.

El hongo que causa la enfermedad se llama Chondrostereum purpureum, un hongo del grupo de los Basidiomycetes que incluye los carbones, las royas, las setas o callampas, orejas de palo, repisas y una gran diversidad de formas. Sin embargo, la identificación de este fitopatógeno no es trivial. Al aislarlo desde tejido infectado en un medio de cultivo artificial, se obtiene un micelio (cuerpo del hongo) de color blanco sin desarrollo de estructuras reproductivas. Como ya se indicó, la sola presencia de un micelio blanco estéril (sin estructuras reproductivas) no permite identificar el hongo.

Aquí es donde algunos laboratorios cometen un gran error, ya que les basta con observar síntomas de manchado de la madera para sentenciar que el hongo aislado corresponde a C. purpureum, aunque el follaje de la planta afectada no presente hojas plateadas. De hecho, varios fitopatólogos diagnostican plateado en los huertos y laboratorios sólo al observar el manchado de la madera, justificando la falta de coloración plateada en el follaje como una infección “asintomática”. Esto demuestra un escaso conocimiento de los hongos, pues, desafortunadamente, la micología sólo se enseña en unas pocas universidades, no sólo en Chile, sino que en el mundo entero.

Debido a que una identificación morfológica no permite identificar este hongo, se debe proceder a la utilización de técnicas moleculares que lo determinan mediante secuenciación parcial de genes de ADN. Considerando lo anterior, un laboratorio de diagnóstico debiera usar esta técnica para realizar un diagnóstico efectivo de C. purpureum. Sin embargo, esto no se hace y se “descansa” en una identificación morfológica basada -exclusivamente- en manchado interno de la madera y crecimiento de un micelio estéril en un medio de cultivo. En esto se comete un error “enorme” simplemente por ignorancia (escaso conocimiento de los hongos) y, probablemente, por simplicidad. En cualquier caso, el realizar una identificación exclusivamente morfológica de este patógeno es una irresponsabilidad. Si a un productor se le diagnostica la presencia de C. purpureum en una planta, con identificación por metodologías morfológicas, ese productor debe solicitar un análisis a partir de ADN del hongo.

Cuántas especies de hongos entran por heridas de corte

Es claro observar en plantas con manchado de la madera que existe algún hongo que ingresa por el corte de despunte del portainjerto, labor que se realiza mayormente en el vivero (algunas veces se hace en el huerto) (Figura 2) o por heridas de poda en el huerto. La pregunta es: ¿Cuántos hongos podrían crecer en la madera a partir de la herida generada por dichos cortes? En el Laboratorio de Fitopatología Postcosecha, de la Facultad de Cs. Agronómicas de la Universidad de Chile realizamos un estudio a partir de 20 cerezos asintomáticos. Es decir, cerezos de follaje verde y sin síntomas foliares o de otra índole que indicaran alguna condición de enfermedad. Se cortó la planta a nivel del portainjerto y se observó manchado xilemático en 17 plantas (85%), desde las cuales se aisló 10 especies diferentes de hongos tanto de Basidiomycetes, como de Ascomycetes (otro grupo importante de hongos), sin que ninguno correspondiera a Chondrostereum purpureum (Cuadro 1).

Este resultado era esperable ya que ninguna planta tenía follaje plateado. C. purpureum coloniza el xilema y produce una toxina que migra hacia el follaje donde causa el síntoma de plateado. La toxina genera la separación de la epidermis del resto de los tejidos de la hoja, creándose un espacio de aire donde la luz se refleja generando el color plateado. Por lo tanto, una planta con manchado de la madera y de follaje verde, es esperable que no esté infectada por C. purpureum.

De hecho, el hongo se detecta fácilmente por el plateado de las hojas y buscar la toxina en plantas de follaje verde parece ser, al menos, poco sensato. En otro análisis realizado en nuestro laboratorio a partir de cinco muestras de madera de cerezos con manchado, se detectó la presencia de Bjerkandera adusta y de Trametes versicolor, en 4 y 1 muestras, respectivamente. Estos hongos se encuentran frecuentemente degradando madera en árboles nativos, ornamentales y frutales, cuando se encuentran envejecidos o con ataques de otros patógenos (Figuras 3 y 4). En este punto es importante indicar que la función ecológica de estos hongos de madera es degradar celulosas y ligninas para reciclar los nutrientes y retornarlos al medio, labor que realizan habitualmente en árboles viejos.

En el caso de los frutales, si con el manejo agronómico estresamos los árboles, estos envejecen, se debilitan y posteriormente serán degradados por los hongos, lo que se observa con mayor facilidad en vides para vinificación, donde bajo condiciones de estrés hídrico, las viñas envejecen rápidamente. No parece sensato, por tanto, culpar a los hongos, más bien debiéramos hacernos cargo de la situación que estamos generando con el manejo del huerto y planificar los huertos para una producción más acotada en el tiempo, con replantes más frecuentes, o buscar formas de evitar que las plantas se envejezcan.

Prácticas erróneas y decaimiento

Los antecedentes presentados en esta nota indican que existen varios hongos capaces de colonizar la madera de árboles frutales, durante los procesos normales de propagación y cultivo. Obviamente, esta situación ha ocurrido en el pasado, frecuentemente, sin embargo, se desconoce de enfermedades que puedan causar estos hongos en la madera. En otras palabras, sí la presencia de estos hongos en la madera fuera un problema, ya se sabría. De hecho, muchos árboles vigorosos, sin problemas de crecimiento, presentan eventualmente manchado interno, lo que reafirma que los hongos incidentes no causarían un problema sanitario en el huerto. No obstante, la falta de información al respecto justifica estudios sobre este fenómeno.

La ocurrencia de estos hongos manchando la madera parece ser común y es frecuente que en huertos con problemas de crecimiento, declinación y muerte de plantas se encuentre este manchado y se le culpe por la condición del huerto. Sin embargo, si estos hongos son habitantes “normales” de la madera, los que no causarían un problema ¿cómo explicaríamos la condición del huerto? Sin duda que no es fácil responder esta pregunta ya que dependerá de cada huerto en particular.

Prácticas erróneas de manejo, así como la necesidad de producir una cantidad determinada de fruta, lleva a las plantas a condiciones de estrés, lo que puede traducirse en muerte de ramas o debilitamiento generalizado. En los últimos años se ha encontrado huertos con desarrollo superficial de sus raíces, en especial crecimiento horizontal de las raíces, las que de no regarse adecuadamente pue den sufrir la muerte de parte de la raíz, con lo que no son capaces de abastecer de agua a la canopia, situación que es más grave en suelos arenosos.

De igual manera, plantas con sus raíces entrecruzadas y recurvadas sufren una situación similar. Lo importante aquí es reconocer qué factores abióticos o de manejo pueden afectar la sanidad del huerto, y no buscar la respuesta rápida en el manchado de la madera. El no reconocer los problemas de los huertos que se generan por manejos erróneos hace que dichos problemas vuelvan a producirse en el futuro.

Cómo enfrentar esta situación

Hay que considerar, en primer lugar, que la única enfermedad que se conoce en estos frutales, que se asocia con manchado de la madera, es el plateado causado por Chondrostereum purpureum. Por esto, si otros hongos podrían identificarse en el huerto, lo más probable es que se trate de hongos oportunistas o endófitos, los que no han sido asociados con alguna enfermedad y que, eventualmente, van a participar en la degradación de la madera (tejidos xilemáticos al interior de ramas y troncos) cuando los árboles se encuentren envejecidos.

Es importante recalcar que, tanto en viveros como en los huertos, se debe ser muy riguroso al momento de proteger las heridas de poda, ya que son la principal vía por la que estos hongos entran a la madera. Cualquier pasta o pintura que se aplique en una herida debe bastar para impedir el ingreso de un hongo, siempre y cuando se aplique con prontitud luego de realizada la herida, no se diluya, se aplique en toda y todas las heridas, de modo que cumpla con el fundamento básico de protección física otorgada por esta barrera.

La aspersión de fungicidas es menos eficiente en cubrir las heridas y, dada la agresividad de C. purpureum, es preferible pintar las heridas, lo que dependerá de la condición de cada huerto. La poda de verano es una buena alternativa ya que las heridas secarán y sellarán antes que se den las condiciones de humedad que requieren estos hongos para liberar sus esporas, lo que sí ocurre con abundante agua libre debido a la lluvia o rocío normales de otoño e invierno. De realizarse podas de verano, igualmente se debe proteger las heridas de poda, ya que estas podrían ser colonizadas por hongos oportunistas.