Nogal: Genética menos eficiente en tiempos de climas extremos

Existe una urgente necesidad de renovar las variedades y porta injertos de los nogales, para entre otros factores, poder hacer frente al cambio climático. ¿Cómo viene la renovación?
Noviembre 10, 2025
Por: Por: Matías Bianchini, Elite Walnut Global LTDA

El denominado cambio climático es uno de los grandes factores que deja en evidencia la necesidad de una renovación varietal en la industria del nogal. Si nos remontamos a alrededor del año 2022 la industria productiva vivió una tormenta agronómica perfecta. Ante diferentes circunstancias, evidenciamos desórdenes fenológicos sin precedentes.


Nogales llevados al extremo con el 50% de déficit hídrico, que es lo máximo que tolera la genética de Juglans regia.

A modo de ejemplo, cabe recordar que entre junio y agosto de 2023 hubo un gran cambio de temperaturas que nos hizo generar una muy mala respuesta en la brotación. Fue un invierno de muy poco frío, yo diría que un 40% menos en horas o porciones de frío, pero sin duda, el factor determinante fue la calidad de éste. Hubo una acumulación tardía de horas y días donde se registraron temperaturas sobre 25 °C, durante el periodo de acumulación de frío, que genera distorsiones en los mecanismos de endormacia profunda. Posteriormente tuvimos una primavera con altas precipitaciones, temperaturas frías y abundante neblina en distintas zonas.

En conclusión, se observó una serie de factores anormales que afectaron la floración, el calibre y el potencial productivo de distintas especies frutales, entre las que el nogal no estuvo exento.

Son aspectos puntuales que vivimos hace unos años y nos llevan a preguntarnos cómo estamos en la nueva genética y qué se está haciendo al respecto.


Caída de fruta por shock térmico.

Nuevas necesidades, nueva genética

La diversidad genética de los nogales fue evolucionando hasta dar lugar a las principales variedades que encontramos hoy en nuestro país, como la Chandler. La primera familia que destacaba en el mundo de este cultivo era la de las juglandáceas, donde, a su vez, el nogal común, el Juglans regia, fue el de mayor consideración para la realidad sudamericana.

Esta ha experimentado mucha innovación en los destinos locales, probando nuevos porta injertos y cruza de variedades, principalmente por técnicas tradicionales, como la polinización para generar un mejoramiento genético. Es un aspecto que se continúa estudiando, pero se trata de una etapa lenta que podría tardar 30 a 40 años, o más, en tener buenos frutos.

La principal variedad plantada en la época de los 90 en Chile fue Serr, la que se introdujo en conjunto con Chandler en reemplazo de las variedades más antiguas, que contaban con un menor valor comercial y umbral productivo.

Entre estas se encontraban Hartley, Sundland, Pedro, Payne, Eureka, Franquette y Astorga, la gran mayoría derivada de genética con un alto requerimiento de frío, siempre sobre las 800 horas aproximadamente, un factor muy considerable a revisar y considerar en los lugares donde se iba a establecer y desarrollar el huerto. Dependíamos más de este factor que de las horas de calor.

Hasta el año 2000, el clima se podía considerar normal y ordenado. Si se observaban alternancias climáticas, que podían oscilar un 20% o 30% al alza o a la baja, eran condiciones manejables y normales, que se podían proyectar sin mayores contratiempos para tener un resultado similar entre un año y otro.

Ya desde fines de la época de los ’80 se iniciaron en Norteamérica, principalmente mediante la Universidad de Davis, las fases para los nuevos patrones clonales que permitieran enfrentar las distintas enfermedades y problemas de suelo o asfixia radicular. También comenzaron los primeros cambios para buscar genética que fuera bastante más eficiente, por ejemplo, en la calidad de raíces.

Nuevas variedades en estudio

Entre la década del 90 y la del 2000 se pudo incorporar nueva genética para estudio en Chile, basada en lo que se realizaba en California. Los patrones tipo Paradox clonales californianos han sido introducidos recientemente al país, y en estas últimas temporadas se están comenzando a establecer en nuevos nocedales chilenos.

La base genética de los patrones disponibles es más bien estrecha, siendo J. regia, J. hindsii, J. nigra, y solo recientemente J. Microcarpa.

En California se han observado y utilizado tradicionalmente dos tipos de porta injerto: el Nogal negro del norte de California y el Paradox, un híbrido del mismo mezclado con Regia.

Mediante estudios e investigaciones desarrollados en California, se han generado tres patrones clonales, que a mi juicio son muy interesantes debido a la resistencia que presentan hacia los típicos problemas del Nogal común, tales como asfixia de raíces, nemátodos y suelos marginales. Entre ellos, y después de una extensa investigación, se han podido seleccionar el patrón Rx1, VX211 y Vlach.

En otras líneas de investigación, se ha citado la cruza de mejoramiento genético de portainjertos de nogal en Chile y otros países, como Argentina. Hay nuevos desafíos que se integran con criterios de selección para observar posibles patrones futuros, como la capacidad de propagación clonal y la mayor eficiencia en el uso del agua.

Debido a la baja variabilidad genética del cultivo, el programa de cruzamientos y captura de material genético se realizará incorporando especies americanas como el nogal crioIlo argentino, J. australis, el cedro colombiano J. neotropica y las especies mexicanas J. pyriformis y J. olanchana. También se hará uso de germoplasma más convencional como algunas selecciones de J. regia, J. microcarpa y J. ai-lantifolia. Este esfuerzo de los años ’90-2000 se generó entre instituciones y científicos de Argentina, Chile, California e Italia; aportando técnicas y detalles para ir mejorando. Sin embargo, en la actualidad aún no se han visto mejoras a nivel industrial y práctico de estas nuevas opciones génicas.

Claramente hay un factor determinante, y es que desde el año 2010 nos hemos visto insertos en ciclos agronómicos irregulares, con extensiones de invierno, que nos llevaron incluso a junio con un árbol y una genética que debería haber botado sus hojas para entrar en el receso invernal en la última semana de abril o máximo, en la primera semana de mayo.

Imagen basada en calidad

Al analizar los cambios que ha habido y los estudios que se continúan realizando, queda en evidencia que, si bien ha habido una evolución genética, todavía queda mucho camino por recorrer, con incógnitas respecto de cómo elaboraremos una estrategia agronómica o contaremos con variables genéticas que puedan resolver o ayudarnos a enfrentar las dificultades que genera el cambio climático. La degradación de los suelos, la calidad del agua y los eventos desfavorables están llevando a una agricultura más extrema, donde la genética que permita producir en estas condiciones adversas no es la tradicional.

Hay casos exitosos, como el nogal pecane-ro que hemos podido observar en Hermosillo (México), el que ha presentado buenas producciones con menos de 200 horas fríos, suelos marginales y climas muy extremos, con más de 52°C a la sombra. Sin embargo, a nivel general, la genética que triunfará en las nueces son las líneas de investigación como las mencionadas anteriormente.

Los desafíos siguen; ya no se trata sólo de tener un nuevo porta-injerto o de investigaciones, sino que necesitamos variedades de fruta con la genética para enfrentar estos problemas climáticos. Pero además, los mercados son cada vez más exigentes en cuanto a la calidad de las nueces. Se requiere entonces las máximas condiciones por parte de los productores chilenos para seguir manteniendo nuestra imagen como proveedores de las mejores nueces del mundo.

Si observamos la calidad general de las últimas tres cosechas en nuestro país, se ha obtenido un resultado comercial aceptable de Curicó hacia el norte, debido a razones como evitar incidencias productivas por las bacterias y hongos que han alcanzado en bajas productivas, con una caída de fruta de hasta el 60% en los peores escenarios. Las nueces que se cosechan en Curicó al sur, por lo general, no cumplen con las expectativas de calidad y productividad que la industria necesita. Ello se atribuye a distintos factores, entre los que destacan el llenado y color de la nuez.

Las líneas de investigación sobre las nuevas genéticas se están llevando principalmente a través de los patrones clonales antes descritos. Por ahora, las herramientas agrícolas disponibles se basan principalmente en los protectores solares para mitigar los efectos de exceso de temperaturas por las variedades, plantadas y activas, y también la incorporación de protectores homostáticos y antioxidantes del ross como medidas extraordinarias para darles mejores condiciones.