Nueces: Ucrania pierde terreno en la Unión Europea frente a la competitividad de Chile, EE. UU. y China

Desafíos logísticos, costos al alza y exigencias de calidad frenan los envíos ucranianos en su principal mercado histórico, abriendo espacio a los proveedores del hemisferio sur y grandes productores globales.
Mayo 18, 2026

Publicado por Zaida Ibáñez

El mercado global de los frutos secos asiste a un cambio radical en sus flujos comerciales. Ucrania, históricamente uno de los mayores productores y exportadores de nueces del mundo —responsable de aportar un tercio de las divisas de todo el sector hortofrutícola de ese país—, ha perdido casi por completo su competitividad en la Unión Europea (UE). Un reciente informe de la Escuela de Economía de Kiev revela que las ganancias por exportación del sector, que promediaron US$ 461,4 millones entre 2020 y 2024 (unos US$ 92,2 millones por año), se derrumbaron estrepitosamente hasta los US$ 9,2 millones, lo que representa una caída de casi diez veces en los ingresos de la industria.

Un mercado atomizado y “salvaje” frente a la industria profesional

El gran talón de Aquiles de la nuez ucraniana radica en su estructura de producción. Cerca del 90% de la oferta proviene de pequeños huertos familiares y recolección informal, lo que en los mercados internacionales se conoce como “nuez silvestre”.

Aunque este sistema garantiza un producto con baja carga química y costos de producción mínimos, carece de uniformidad. Mientras que la producción en huertos industriales en Ucrania avanza de forma muy lenta (pasó de 900 toneladas en 2020 a solo 3.040 toneladas), la recolección doméstica cayó de 112.000 a 103.000 toneladas, evidenciando el envejecimiento de los árboles y la falta de un recambio técnico.

La especulación interna que destruyó los precios

La presente campaña comercial (octubre – septiembre) estuvo marcada por anomalías climáticas: fuertes heladas y un otoño extremadamente húmedo que oscureció y dañó la condición de la fruta. Ante la escasez, los intermediarios locales y especuladores distorsionaron el mercado interno elevando el precio de la nuez con cáscara de forma artificial a niveles de 45 UAH/kg (grivnas ucranianas).

Esta subida de precios interna coincidió con la llegada a Europa de las cosechas de Chile y Estados Unidos. Al quedar los precios ucranianos equiparados con los de la oferta del hemisferio sur y Norteamérica, los compradores de la Unión Europea abandonaron de inmediato el producto ucraniano. La razón fue comercialmente simple: la nuez chilena y estadounidense ofrecía una calidad industrial uniforme, calibres estandarizados y coloraciones óptimas (extra light), frente a un producto ucraniano más oscuro, fragmentado y heterogéneo. Esto provocó un colapso total en las compras en abril, dejando los almacenes de los intermediarios llenos de fruta en riesgo de descomposición.

El impacto de los competidores: El avance de Chile y la “amenaza” de China

En el tablero internacional, los competidores directos supieron capitalizar la crisis de suministro de Europa del Este:

  • Chile: Consolidó su liderazgo premium gracias a la consistencia de sus envíos, calidad de pulpa y la ventaja de la contraestación.
  • Estados Unidos: Mantiene su presión de mercado mediante contratos a gran escala y un suministro continuo desde California.
  • China: Se ha transformado en la mayor amenaza a largo plazo. Desde 2015, el gigante asiático aumentó exponencialmente sus existencias y desarrolló variedades de alta productividad, de fácil descascarado y con un rendimiento de kernel muy superior, inundando el mercado europeo con precios agresivamente bajos.

Trabas burocráticas: El golpe de gracia estatal

A la presión comercial y climática se sumó un factor político. La entrada en vigencia del nuevo “régimen de apoyo a las exportaciones”, diseñado para combatir el mercado informal, impuso que solo las empresas registradas en el IVA y con cadenas de suministro 100% verificadas pudieran exportar.

Para un mercado donde el 90% de la fruta se compra de recolectores individuales a través de intermediarios, documentar el origen de cada lote se volvió una tarea burocrática imposible. Las exigencias de precios mínimos de exportación fijados por el Estado —que van de US$ 1.827 a US$ 2.880 por tonelada para nuez con cáscara, y de US$ 3.217 a US$ 5.310 para la nuez pelada— terminaron por paralizar los envíos. Como reflejo, las exportaciones de nuez pelada se desplomaron de 4.830 toneladas en noviembre a solo 70 toneladas en diciembre, congelando las operaciones de los principales exportadores del país.

Fuente: Agronews.ua