Nuevas técnicas de fitomejoramiento: Hacia una agricultura más sostenible productiva y resiliente
Desde su fundación, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) -vinculado al Ministerio de Agricultura ha definido al mejoramiento genético como una de sus líneas prioritarias de investigación y desarrollo (I+D). A lo largo de sus seis décadas de existencia, ha realizado importantes avances en este campo, contribuyendo así al desarrollo del sector agrícola chileno en áreas clave como el rendimiento, la calidad y la tolerancia a enfermedades de diversos cultivos, como trigo, arroz, avena y papa, entre otros.
Estudios independientes realizados tanto a nivel nacional como internacional concluyen que el aumento en el rendimiento de los vegetales cultivados se debe, en gran medida, al mejoramiento genético transferido a los agricultores con el desarrollo de nuevas variedades. Cabe destacar que el fin último de los programas de INIA Chile consiste en mejorar la rentabilidad y sostenibilidad de la agricultura nacional, tanto para el mercado interno como de exportación.
En este contexto, el fitomejoramiento se presenta como uno de los pilares para avanzar hacia una agricultura más sostenible, productiva y resiliente. INIA, con su experiencia y compromiso, sigue liderando la innovación en este campo, ofreciendo soluciones tecnológicas que permiten a los agricultores enfrentar los desafíos que plantean el cambio climático, la escasez de agua y la demanda activa de los consumidores.
INNOVACIÓN AGRÍCOLA
Desde 1964, INIA ha trabajado en el desarrollo de variedades de cultivos adaptadas a las condiciones agroclimáticas del territorio chileno. Gracias a nuestros programas de mejoramiento genético (PMG) hemos logrado importantes avances, entre ellos, la creación de variedades más resistentes a plagas y enfermedades, sin poner en jaque su rendimiento у calidad. Ejemplos de este trabajo son el arroz Jaspe FL INIA, que consume un 50% menos de agua que otras alternativas, al ser posible su producción sin inundación. También encontramos el trigo Monarka, que ha alcanzado un rendimiento de 16,3 toneladas por hectárea en la región de La Araucanía, acercándose al récord mundial.
Un aspecto a destacar es el porcentaje de participación en el mercado de las variedades proporcionadas por INIA Chile, que alcanzan el 100% en arroz, el 90% en trigo candeal, el85% en avena, el 45% en trigo y el 25% en papa, todos ellos alimentos que revisten gran interés productivo y alimentario para la sociedad.

PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA
Con miras a la próxima década, INIA se ha comprometido en el desarrollo de tecnologías que agreguen valor al sector agropecuario chileno bajo un enfoque sostenible. Los principales objetivos de nuestro trabajo en términos de mejoramiento genético son:
- Dar respuesta a los desafíos que plantea el cambio climático: con foco en la creación de variedades con alta adaptabilidad a distintos ambientes; que sean, además, tolerantes a plagas, enfermedades y a condiciones extremas, manteniendo una elevada calidad industrial.
- Lograr mayor eficiencia en el uso de los recursos disponibles: INIA Chile trabaja para desarrollar cultivos más eficientes en el uso de recursos vitales como el agua, los nutrientes y los productos agroquímicos. Todos ellos aspectos que permitan mejorar la rentabilidad de los agricultores.
- Promover un mayor uso de biotecnología: incorporamos herramientas biotecnológicas como los marcadores moleculares y la edición génica, para hacer más rápido y eficiente el proceso de mejoramiento genético.
Avances tecnológicos en fitomejoramiento
INIA Chile lidera la incorporación de tecnologías innovadoras de fitomejoramiento utilizando instrumentos de avanzada, tales como:
- Marcadores moleculares: estos permiten seleccionar plantas con las características deseadas de manera más eficiente, sin necesidad de esperar a que crezcan por completo.
- Edición génica: esta tecnología se aplica a cultivos como papa y arroz para generar variedades más resistentes y con mejores características de calidad, sin recurrir a transgenes.
- Speed breeding: esta técnica permite acortar el ciclo de desarrollo de las variedades, utilizando tecnologías de crecimiento controlado para acelerar la entrega de soluciones tecnológicas a los agricultores.
- Shutle breeding: utilización del territorio nacional y de la diversidad de climas para realizar dos o más ciclos en un año agrícola, en la plataforma de fenotipado de alto rendimiento que INIA Ururi está instalando en Arica.
Un ejemplo concreto de nuestro avance es el descubrimiento de un QTL (Quantitative Trait Loci) (una región del genoma que influye en la variación de rasgos cuantitativos), asociado a apirenia en uva de mesa (uva sin semilla, una característica cada vez más apreciada por los consumidores), lo que nos coloca a la vanguardia mundial en selección asistida por marcadores moleculares.
LIMITACIONES
A pesar de los avances logrados persisten algunos desafios en el sector agroalimentario. Uno de ellos es la falta de articulación con los distintos actores del sistema productivo para difundir y comercializar nuevas variedades, lo que dificulta su llegada de manera efectiva a los agricultores. Otra dificultad está vinculada a las restricciones para acceder al financiamiento, en especial en el sector frutícola, donde los ciclos largos demandan un apoyo constante. Luego, por supuesto, está el cambio climático, una amenaza que exige, cada vez más, que la investigación se centre en la generación de variedades adaptadas a las nuevas condiciones presentes en el territorio nacional.
Por las razones mencionadas, INIA Chile continúa comprometido con la investigación y el desarrollo de tecnologías que aporten al crecimiento de la agricultura nacional. Además de nuestro trabajo en fitomejoramiento, trabajamos en la conservación de los recursos genéticos a través del fortalecimiento de la Red de Banco de Germoplasma y de la transferencia de tecnología para garantizar un futuro más sostenible y productivo.
El mejoramiento genético tiene un impacto directo en la capacidad de nuestra agricultura para enfrentar los desafíos que impone el cambio climático, así como la necesidad de contribuir a la rentabilidad y competitividad del sector agropecuario.