Nuevo escenario
Chile tiene toda una tradición en torno a la producción de uva de mesa que se remonta a principios del siglo XX, específicamente en el valle de Aconcagua, donde se establecieron los primeros parrones. Si bien en la actualidad el rubro de la uva de mesa ha pasado por situaciones complejas (escasez hídrica, pandemia, lluvias en verano, problemas de logística en destino, competidores internacionales, etc.) sigue estando en el top 3 de frutales establecidos en Chile, abarcando 43.025 ha según el catastro frutícola del año 2022.Las zonas productivas se distribuyen en diferentes valles a lo largo del país, registrándose incluso superficie cultivada en la región de Arica y Parinacota (0,5 ha)hasta la región del Maule con 163,5 ha. De todos modos, las principales zonas productivas , en orden descendente respecto a superficie, corresponden a las regiones de O’Higgins, Valparaíso, Coquimbo, Metropolitana y Atacama. En estas zonas se encuentran las condiciones climáticas idóneas para el desarrollo de esta especie, con características particulares en cada zona, de las cuales se saca provecho para obtención de cosechas adelantadas en el norte del país, por ejemplo. Sin embargo, en los últimos años hemos visto cómo la variabilidad y el cambio climático han afectado a la fruticultura nacional, disminuyendo la disponibilidad hídrica y aumentando los eventos extremos como olas de calor/lluvias de verano. Recientemente un equipo multidisciplinario de INIA Chile recopiló y analizó información climática histórica de 47 estaciones meteorológicas, distribuidas en el 100% de la zona de producción de vides del país (uva de mesa, pisquera y de vino), incluyendo potenciales zonas a desarrollar en el sur de Chile. Esta información se publicó en una revista internacional bajo el título “Climate trends and variability in the Chile an viticultural production zones during 1985-2015”de libre acceso y descarga (https://oeno-one.eu/article/view/7151). El objetivo de este artículo es mostrar un extracto de dicho trabajo, considerando las zonas productivas de uva de mesa, con una mirada histórica de lo que pasó con el clima durante el periodo 1985-2015.Se mostrarán datos climáticos

(temperaturas mínimas, máximas, precipitaciones), índices bioclimáticos e índices de riesgo. Esta información se puede utilizar como referencia para evaluar cómo ha cambiado la idoneidad climática para la uva de mesa en Chile y evaluarlas tecnologías que se deben incorporar para adaptarse a los nuevos escenarios climáticos proyectados.
Metodología
El estudio se llevó a cabo utilizando información climática disponible de 27 estaciones meteorológicas administradas por la DGA, DMC e INIA (Figura 1). Estas estaciones y sus características como elevación (metros sobre el nivel del mar) y distancia al mar (en kilómetros) se presentan en la tabla 1. Se cuenta con información climática de diferentes valles, desde la región de Atacama hasta O’Higgins, donde está mayormente representado el norte del país. Cada estación meteorológica, cuenta con información climática diaria, de temperatura (mínima y máxima) y precipitaciones, desde el año 1985 hasta el año 2015, considerando que climatológicamente se deben considerar periodos de treinta años para estimar promedios y tendencias, como mínimo.

Índices calculados
Como se mencionó, se calcularon tres tipos de índices (climatológicos, bioclimáticos y de riesgo) para cada estación y año de datos (periodo 1985-2015), los cuales se presentan en la tabla 2. Estos índices se utilizan en diferentes zonas productivas del mundo, principalmente para producción de uva de vino, pero con la opción de adaptarse a la producción de uva de mesa, como se describió en otro trabajo publicado en Mundoagro (edición 147,marzo 2022, o https://mun-doagro.cl/indices-bioclimati-cos-para-predecir-escenarios en-un-contexto-de-cambio-climatico/).
Análisis de datos
Para cada estación meteorológica e índice, se calculó el promedio y coeficiente de variación, de tal forma de tener una visión global del periodo1985-2015. Para determinar si existe una tendencia (o no) y si ésta es positiva o negativa, se determinaron dos estadísticos utilizados en climatología, que corresponden a la prueba de Mann-Kendall y la pendiente de Sen. Estas pruebas se ven poco afectados por valores extremos y no se requiere de una distribución normal. Los análisis estadísticos fueron realizados con el programa Xlstat versión 2020.3.1.
Resultados
En la Tabla 3 se presentan los valores medios (periodo1985-2015) obtenidos para los diferentes índices calculados según región y valles vitícolas existentes. Se observa claramente el gradiente térmico e hídrico de norte a sur del país, donde la zona norte es más cálida y con menos registros




de precipitaciones respecto a la zona sur. Las temperaturas mínimas son similares entre los diferentes valles, existiendo una mayor diferencia para las temperaturas máximas. Los índices bioclimáticos presentan valores medios variables, que reflejan la diversidad climática del país. Por otro lado, los diferentes índices presentan una alta variabilidad entre temporadas, como se muestra en la Figura 2. Por ejemplo, para el índice “Growing SeasonTemperature, GST”, se observa que una localidad puede presentar diferentes clasificaciones según el año, pudiendo pasar de ser una zona “Warm” a una zona “Hot” de un año a otro. Lo anterior repercute en los manejos y gestión del huerto. Se observa un comportamiento similar para índices de riesgo, como es el número de días, en los cuales la temperatura supera el umbral de 30ºC (Nº Días Tº>30ºC). Las zonas productivas del norte están más expuestas durante la temporada a registros de temperaturas altas. Si estas temperaturas altas se relacionan con baja disponibilidad de agua, se puede afectar la productividad del huerto. Los resultados anteriores muestran de forma general los valores medios de los últimos treinta años, mostrando una gran diversidad a nivel nacional y una alta variabilidad entre temporadas. Desde el punto de vista climático y productivo, es importante saber si esta variabilidad presenta una tendencia (positiva/negativa) y si esta tendencia es significativa o no (desde un punto de vista estadístico). Un resumen del tipo de tendencia que se observó para todos los índices calculados en la zona productiva de uva de mesa de Chile se presenta en la Figura 3. Para la temperatura mínima (Tmin) el tipo de tendencia que más se observó fue asociada a tendencias negativa

(67%, significativas y no significativas), mientras que para la temperatura máxima más del 80% de las estaciones meteorológicas presentaron una tendencia positiva (significativa y no significativa). Esto quiere decir que en el transcurso de los años 1985-2015, en la zona productiva de uva de mesa en Chile, las temperaturas mínimas fueron cada vez menores y las máximas mayores, por lo tanto, aumentando la amplitud térmica diaria. Los índices bioclimáticos presentaron principalmente tendencias positivas. Respecto a los índices de
“(1985-2015) En la zona productiva de uva de mesa en Chile, las temperaturas mínimas fueron cada vez menores y las máximas mayores, por lo tanto, ha aumentado la amplitud térmica diaria”

riesgo, “NºDías Tº>30ºC”presentó en más del 44% de las estaciones meteorológicas una tendencia positiva significativa. Este aumento del número de días con temperatura superior a 30ºC durante la temporada de crecimiento implica que los productores deben tomar mayor resguardo, dado que las vides se someten a condiciones de estrés térmico. Para lo anterior, se pueden evaluar manejos productivos que modifiquen el microclima de las plantas, como el caso del uso de mallas sombreadoras en el norte de Chile. Una representación delas tendencias para diferentes regiones productivas de Chile se observa en la Figura4, donde figuran las tendencias para una estación por región(desde Atacama a O’Higgins).Se presentan como ejemplo la temperatura máxima (T Max) y el índice de riesgo “NºDíasTº>30ºC”.
Para T Max, todas las tendencias son positivas y altamente significativas, donde claramente se observa que a medida que pasan los años, la media de temperatura máxima es mayor, con un promedio de 0,041ºC más alta cada año. Respecto al “NºDías Tº>30ºC”se observa en la figura 4, las tendencias positivas, donde son significativas excepto paralas estaciones Quinta Normal y Rengo. Para este índice se observa claramente la tendencia positiva en Vilcuya, donde el aumento del número de días con temperatura superior a 30ºC desde 1,72 días/año, pasando de una media de 35 días en los años 90 a más de 65 días en los años 2010.En este trabajo se les dio especial énfasis a indicadores térmicos, asociado a tempera-turas máximas. Se debe considerar en próximos trabajos la acumulación de frío invernal, que repercute en la brotación delas vides (y la decisión de usar o no promotores de salida de dormancia), como si el fenómeno ENSO (Niño-Niña) puede alterar las tendencias observadas, de tal forma de poder anticiparse a eventuales comportamientos climáticos erráticos. Sin duda Chile seguirá siendo un actor protagonista en el rubro de la uva de mesa, donde se debe seguir adaptando a los nuevos escenarios climáticos


AGRADECIMIENTOS
Los autores quieren agradecer al equipo técnico de las instituciones que colectaron datos climáticos de las estaciones utilizados en este escrito (DCM, DGA e INIA). Agradecimiento a los colegas Antonio Ibacache, Gabriel Sellés y Gustavo Chacón.