Números azules

El fenómeno del Niño afectó en gran medida la producción de arándanos de Perú, primer exportador mundial, lo que generó un alza de precios y un alivio para Chile. El Anuario de arándanos de iQonsulting analizó las cifras pero también el escenario a futuro.
Junio 12, 2024

La temporada de arándanos que recién finalizó no fue una más. Cada una con sus particularidades, desafíos y resultados es única, pero la de 2023/24 marca lo que puede ser un punto de inflexión en el recorrido de esta fruta en Chile. Porque los mayores precios le dieron no solo números azules después de mucho tiempo sino además algo muy significativo: la ilusión de que los arándanos pueden volver a ser un cultivo rentable, que invertir en la industria es un camino atractivo y no una opción obligada para quienes vivieron el boom de los arándanos y ahora solo aspiran a mantenerse a flote.

El reciente Anuario de arándanos publicado por iQonsulting analizó la temporada que finalizó y los motivos que llevaron a este escenario. Esta vez, aunque de forma indirecta, el clima jugó a favor de Chile: El Niño tuvo un efecto muy perjudicial sobre la producción de Perú, principal exportador mundial, lo que repercutió sobre su oferta y, por ende, sobre los precios.

Según explica en el anuario el ingeniero Fernando Cillóniz, director de la consultora peruana Inform@cción, la temporada estuvo marcada primero por el ciclón Yaku, que produjo lluvias torrenciales en marzo de 2023 en la Costa Norte, y luego, durante el invierno por un calor inusual que afectó severamente la floración. Ante esas condiciones, Perú sufrió una disminución del 21% de su exportación, para pasar de las 280.000 toneladas de 2022/23 a 220.000 en la actual, y que a su vez representan casi 100.000 menos de lo proyectado.

No se trata solo de una baja en el volumen total sino que provocó además un vacío de oferta en buena parte del inicio de la temporada en un mercado donde ya es habitual lidiar con la sobreoferta de algunas semanas, señala Isabel Quiroz, directora ejecutiva de iQonsulting.

Luego, por parte de Chile, la estimación inicial apuntaba a una nueva baja, que Andrés Armstrong, director ejecutivo del Comité de Arándanos, atribuye al balance de las hectáreas arrancadas y plantadas así como también a la migración de huertos completos a la industria del congelado que ya no tienen espacio en el mercado. Sin embargo, el desabastecimiento originado por Perú generó precios, y expectativas de precios, que alimentaron las expectativas de varios actores de la industria.

“La primera etapa de la temporada la calidad estuvo muy bien, pero seamos francos, el atraso de la maduración de la fruta no nos permitió cosechar más, y los embarques aéreos que como hacía mucho tiempo no había, también ayudaron a llegar con una muy buena calidad y consistencia. Lo logramos y la fruta llegó con buena calidad y se valorizó bien. Luego vino la tan anunciada producción atrasada de Perú, y junto con el volumen muy concentrado de Chile, se generó un volumen agregado en los mercados superior a temporadas anteriores. Resultado: una muy mala combinación de exceso de volumen y fruta de calidad deficiente (tanto de Chile como de Perú) que derivó en un término de temporada poco auspicioso”, apunta Armstrong.

Destinos

Si bien no es novedad que el principal mercado para los arándanos del hemisferio sur fue Norteamérica (EE.UU. y Canadá), con una participación del 51%, lo significativo es la caída observada. La información presentada en el Anuario de iQonsulting muestra que durante el período 2023/24 este mercado recibió un total de 202.676 toneladas, lo que representó una disminución del 15% en comparación con la temporada anterior.

Luego, el segundo mercado fue Europa, con una participación del 35%, es decir 120.315 toneladas. “Este mercado también experimentó una reducción en el volumen de fruta del hemisferio sur, con una disminución del 18%. Los principales proveedores del hemisferio sur en Europa fueron Perú (63.408 toneladas), Chile (34.789 toneladas) y Sudáfrica (17.497 toneladas)”, señala el documento.

En tercer lugar, se encuentra Asia, con una participación del 12% y un volumen total de 41.016 toneladas importadas.

Este mercado mostró la mayor variación negativa en volumen, con una disminución del 21%.

En cuanto a los precios en EEUU, el gráfico 1, elaborado por iQonsulting, explica de manera muy clara lo que fue la temporada y se puede dividir en tres periodos: periodo con principal oferta norteamericana (naranjo), el periodo en que se registró mejor oferta en el mercado (verde) y el periodo de venta tardía (azul).

El rol de Chile

Chile ocupa el segundo lugar con una participación del 19% y un total exportado de 86 mil toneladas. A pesar de que se esperaba una mayor contracción de la oferta chilena por el arranque y abandono de algunos huertos, la entrada de nuevas hectáreas con variedades de alto rendimiento ha impulsado el volumen, registrándose tan solo una disminución de 2% respecto a la temporada anterior. Aun así, se trata del tercer año consecutivo de bajas en los volúmenes exportados.

El anuario de iQonsulting destaca que, pese a la disminución en el volumen, la menor oferta en la primera parte del periodo de exportación permitió obtener un aumento del precio en un 26% respecto a la campaña anterior, con un precio promedio de 5,6 USD/kg FOB.

En este contexto, cabe preguntarse por los desafíos que Chile pueda enfrentar para hacer de esta una buena temporada algo más que un alivio pasajero. Para eso, Isabel Quiroz analizó con qué cuenta Chile frente al aumento de la oferta mundial y el cambio en el estándar de los consumidores. Destaca tres aspectos.

El primero de ellos es “la experiencia sistematizada del comportamiento de variedades que ha realizado el Comité de Arándanos a través de su programa de verificación de calidad en Chile y en destino. Son varios años de datos de comportamiento de las variedades que han generado la ya conocida tabla con variedades tipo 1, 2 y 3. Con la información disponible, no debería haber sorpresas en el comportamiento esperado de las variedades, por tanto, las malas llegadas que tuvieron lugar esta última temporada 2023-24, fue un riesgo innecesario que corrieron algunos productores/exportadores, todavía creyendo que el mercado no es capaz de distinguir una calidad de otra y de paso afectar el precio para quienes sí lo están haciendo bien”.

Andrés Armstrong también puso el foco sobre eso: “Nueva mente vemos que especular con situaciones de mercado para intentar “hacer una pasada” no parece una buena idea si queremos proyectar un espacio para el arándano chileno. Debemos pensar en un mercado muy abastecido, donde hay oferta con genética más nueva y de orígenes a veces más cercanos a los mercados de destino, porque esa es la realidad que enfrentaremos. Aunque situaciones eventuales como la de esta temporada puedan ocurrir, lo más probable es que nuestros clientes siempre tengan alternativas para elegir. Y no van a elegir, o no van a pagar bien por fruta de calidad inferior, ¿por qué lo harían?

”El segundo aspecto que señala Quiroz es la capacidad de adaptación. “En un mercado maduro y altamente competitivo como el actual, solo aquellos que lo hacen bien logran mantenerse. Aquellos que están conectados con el mercado y el cambio en sus preferencias y no escatiman en hacer transformaciones en la operación cuando perciben la señal. Estos productores/exportadores, están dispuestos a competir con el mejor producto”. Y en ese sentido, se retoma el punto inicial: qué postura tendrá cada uno ante lo que fue, después de tanto tiempo, una temporada de arándanos que invita a ilusionarse con rentabilidades futuras. ¿Llega el momento de invertir y apostar fuerte por el arándano para adaptarse a las nuevas condiciones o se trató de cuestión circunstancial, y por ende, difícil que se repita?

Así es que Isabel Quiroz marca el tercer aspecto: “Contamos con una red comercial y la mejor logística para colocar la fruta en los mercados. No perdamos el norte, hoy el tema es competir con la mejor oferta, tenemos todo para lograrlo”.