Olas de calor amenazan a los berries: Estudio advierte pérdidas de hasta 40% por daño térmico en campos chilenos

Una investigación sistemática de la Universidad Austral de Chile y el Centro Tecnológico CREAS (asociado a la PUCV) detalla cómo el estrés térmico altera la maduración, reduce los sólidos solubles y activa desórdenes fisiológicos que merman directamente el valor comercial y nutricional de la fruta fresca.
Junio 9, 2026

La agricultura global y chilena enfrenta el doble desafío de incrementar su productividad para abastecer la demanda alimentaria en un entorno fuertemente condicionado por la crisis climática. En este escenario, las proyecciones meteorológicas apuntan a olas de calor más recurrentes y temperaturas elevadas persistentes. Esta problemática estructural ha sido abordada en profundidad por un equipo de científicas chilenas en una investigación publicada recientemente por la prestigiosa revista internacional Scientia Horticulturae.

El estudio, titulado Potential negative impacts of rising temperatures on fruit ripening and quality in raspberries, blackberries, and blueberries («Posibles impactos negativos por incremento de temperaturas en la cosecha y cualidad de las frambuesas, moras y arándanos»), fue liderado por la Dra. Carolina Contreras (Universidad Austral de Chile) y la Dra. Lida Fuentes (Centro Tecnológico CREAS, asociado a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso). A través de una revisión sistemática, las expertas evaluaron cómo el incremento térmico altera los mecanismos moleculares y fisiológicos de los huertos en el país, dañando la condición de la fruta justo antes o durante la cosecha.

La relevancia de este reporte técnico se intensifica ante las proyecciones climáticas para la zona centro-sur de Chile —el núcleo productivo de los berries nacionales—, la cual se enfrenta a los potenciales efectos del fenómeno meteorológico conocido como “Niño Godzilla”, caracterizado por la combinación de temperaturas máximas extremas y frentes de precipitaciones intensas pero acotadas.

Los efectos del calor: Desórdenes fisiológicos y mermas en anaquel

El proceso de maduración de los berries (ablandamiento, acumulación de azúcares y desarrollo del color) ocurre de manera óptima mientras el fruto permanece adherido a la planta, determinando su calidad definitiva en el momento exacto de la cosecha. No obstante, el exceso de radiación y el calor en el campo distorsionan estos procesos químicos, gatillando anomalías críticas para el negocio frutícola:

  • Frambuesas y Moras (Deterioro de color): El calor excesivo provoca el desorden de la drupeola blanca (White Drupelet Disorder o WDD). Este fenómeno se activa cuando la temperatura interna de la fruta supera los 42°C en frambuesas y los 35°C en moras, manifestándose como una decoloración o blanqueamiento de los frutos en los estados de madurez rosa y rojo, lo que reduce severamente su atractivo visual para el mercado en fresco. Asimismo, en moras se asocia a la reversión de las drupeolas rojas durante la postcosecha. Las mermas por este desorden en temporadas extremas pueden llegar a afectar hasta el 40% de la producción.
  • Arándanos (Estrés térmico y pérdida de dulzor): Al ser cultivados mayoritariamente en regímenes térmicos superiores a los de su hábitat natural, los arándanos expuestos a temperaturas extremas en el fruto (cercanas a los 40°C) experimentan necrosis, manchas, arrugamiento, ablandamiento excesivo y un menor calibre comercial. Fisiológicamente, el calor induce una caída drástica en los sólidos solubles totales, provocando una disminución en los azúcares (°Brix) y cargando la curva hacia fruta blanda indeseada para la exportación de larga distancia.

Estrategias de adaptación y manejo tecnológico

Ante este complejo panorama que impacta de forma directa las fitohormonas y la expresión genética del crecimiento, la investigación recalca que la industria debe reaccionar. Para mitigar el daño térmico y resguardar la competitividad de las exportaciones, el estudio propone la adopción urgente de tecnologías de protección y manejos agronómicos adaptativos en los huertos:

  1. Mallas de sombreado fotoselectivas: Herramientas diseñadas para filtrar la radiación perjudicial y disminuir la temperatura directa sobre los tejidos del fruto.
  2. Túneles plásticos y cubiertas: Estructuras bajo manejo técnico que han demostrado, en variedades como frambuesa Heritage, optimizar el calibre y la firmeza del fruto respecto al cultivo a cielo abierto.
  3. Bloqueadores solares: Aplicaciones foliares y directas a la fruta para disminuir el impacto de los golpes de sol.
  4. Programas de mejoramiento genético: Desarrollar y seleccionar nuevos cultivares y variedades comerciales que presenten una tolerancia intrínseca al estrés por calor.

“La investigación enfatiza la necesidad urgente de profundizar en el conocimiento de los mecanismos moleculares que subyacen a estos desórdenes y desarrollar estrategias de mitigación más efectivas”, afirmó la Dra. Lida Fuentes. La especialista concluyó señalando que los hallazgos demuestran la importancia crítica de transformar y tecnificar las prácticas agrícolas tradicionales para hacer frente a las nuevas exigencias impuestas por el cambio climático en los campos de Chile.

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