Peras argentinas tensionan el mercado en EE.UU. y productores de California piden intervención federal
La industria de peras de California atraviesa un momento delicado. El crecimiento de las importaciones de Argentina ha comenzado a afectar con fuerza el desempeño comercial de los productores locales, generando preocupación en el sector y llamados a revisar la política comercial vigente.
En el Delta de California, zona histórica de este cultivo, los huertos forman parte del paisaje productivo desde hace generaciones. Algunos árboles superan los 80 años, lo que refleja el carácter de largo plazo de esta actividad. Alex Wilson, agricultor de sexta generación en el condado de Sacramento e integrante de Rivermaid Trading Company, conoce bien esa dinámica: un peral puede tardar cerca de diez años en alcanzar su plena producción.
“Los agricultores, en general, tenemos que ser optimistas por naturaleza”, afirmó en entrevista con California Politics 360. No obstante, reconoce que la actual campaña ha puesto a prueba esa resiliencia.
Un mercado menos despejado para la fruta local
Habitualmente, las peras californianas son las primeras en llegar a las góndolas estadounidenses al inicio de la temporada doméstica. Ese posicionamiento temprano ha sido una parte central de su estrategia comercial.
“Normalmente, cuando vendemos nuestra fruta, el mercado está abierto. Somos la primera pera estadounidense que llega a los supermercados”, explicó Wilson. Sin embargo, este año el escenario fue distinto. La presencia significativa de fruta importada coincidió con la ventana comercial local, lo que redujo el espacio disponible para el producto nacional. “Hubo una afluencia de fruta extranjera que terminó por limitar nuestra capacidad de comercialización”, señaló.
Desde el California Pear Advisory Board, su director ejecutivo, Chris Zanobini, respalda ese diagnóstico con cifras. Según indicó, en la última década el volumen de peras importadas prácticamente se ha duplicado, alcanzando el año pasado su nivel más alto. En paralelo, los precios que recibe el productor no han mostrado variaciones significativas en diez años.
Costos en aumento y márgenes presionados
El contraste es evidente: mientras los valores de venta se mantienen estables, los costos productivos continúan escalando. “Nuestra producción en California enfrenta incrementos constantes en mano de obra e insumos, y los salarios suben cada año”, explicó Zanobini. En ese contexto, competir con fruta de menor precio se vuelve cada vez más complejo. “Es muy difícil enfrentar un producto que llega con valores bajos y termina desplazando a nuestros productores”, añadió.
El punto más crítico, según el sector, es que parte de esas importaciones ingresa durante la propia temporada californiana, lo que afecta directamente las posibilidades de venta.
Solicitud de apoyo federal
Ante esta situación, los productores han comenzado a plantear la necesidad de intervención a nivel federal. El objetivo es asegurar condiciones de competencia que consideren el impacto de los flujos comerciales en la producción doméstica.
“Los agricultores necesitamos apoyo para asegurarnos de que compitamos en un terreno parejo”, sostuvo Zanobini. Entre las alternativas mencionadas figuran posibles límites al volumen importado o la definición de plazos que impidan el ingreso de peras extranjeras durante el período de mayor oferta estadounidense.
Consumidores acostumbrados a oferta permanente
Más allá del debate regulatorio, Wilson advierte un cambio estructural en el mercado: el consumidor estadounidense se ha habituado a encontrar peras durante todo el año en los supermercados.
“La realidad es que hoy el consumidor está acostumbrado a ver peras en las góndolas todo el año. Puede parecer normal, pero históricamente no lo era”, comentó. Por ello, insiste en la importancia de diferenciar el producto local. “California está ofreciendo fruta fresca”, enfatizó, apelando a una mayor valoración del origen y de la temporalidad.
Pese al escenario desafiante, el productor mantiene la confianza en una eventual solución. “Hemos trabajado en esto durante generaciones. Espero que la comunidad, el estado y el gobierno federal puedan influir positivamente ante lo que estamos enfrentando. Es una situación que genera nerviosismo, pero trato de mantenerme optimista”, concluyó.