Pistachos: Una prueba exitosa
Corría el año 2016 y la familia del Río Arteaga, con experiencia en los rubros de retail y automotriz, buscaba diversificar sus inversiones. Así fue como llegaron a la producción de alimentos, adquiriendo tres campos en Melipilla y creando entonces Agrícola Huillinco. Las plantaciones comenzaron al año siguiente con nogales, específicamente la variedad Chandler, cultivo del que hoy en día se cultiva en 250 hectáreas.
Con el paso de los años, continuaron creciendo y analizando qué incorporar en cada campo. Uno de estos, denominado La Vega, contaba con un área de palta que, al estar fuera de la zona, se helaba.

Después de dos años y al consultar a expertos, se dieron cuenta de que habían cometido equivocaciones en la formación y la poda, lo que volvieron a realizar.
Ante este contexto, no valía la pena salvarlas ni incorporar nogales, pues estarían expuestos a enfermedades como la Phytopthora. En ese entonces, el negocio de la ciruela D’Agen no era tan interesante como hoy en día, por lo que la opción fue probar con pista-chos. Así lo recuerda Javier del Río, director ejecutivo y socio de la empresa, quien a inicios de 2018 asistió al curso “Principles of Fruit & Nut Tree Growth, Cropping & Management” en California, donde conoció que en las mismas zonas donde prosperaban las nueces, también había huertos de pistacho.
“Decidimos lanzarnos, fue una prueba y ha funcionado. Me atrajo por tres razones: su adaptación climática, su eficiencia hídrica y sus oportunidades de mercado. Chile es un importador neto y existe una demanda mundial insatisfecha. Así comenzamos en 2018 con el primer bloque, que ampliamos en 2019”, sintetiza y agrega que en la actualidad cuentan con 30 hectáreas, de las que el 83% corresponde a la variedad Sirora sobre porta injerto UCBl -resistente y vigorizante-, mientras que el 17% restante, a la variedad de origen sirio, Red Alepo.
Volver a empezar
Con ciencia e innovación, esta compañía ha sabido llevar a cabo la producción de pistacho, pues Melipilla no reúne las mejores condiciones que este fruto requiere. Según explica del Río, se daría bien en zonas que tengan alrededor de 2.200 grados día y unas 600 horas frío, es decir, que cuenten con una mayor amplitud térmica.
“Con el tiempo nos dimos cuenta de que la zona no era la mejor, pero nos está dando resultados, porque también empezamos a realizar los manejos que necesitaba. Lo plantamos y le pusimos los tutores, pero al principio se fertilizaba muy poco en comparación con lo que se hacía con las nueces. El pistacho tiene un ciclo muy largo y cuando el huerto tenía dos años, teníamos muchas dudas. Por ello, decidimos buscar una opinión basada en conocimientos”, recuerda.

Javier del Río plantea que uno de los principales desafíos pasa por la genética, la falta de plantas terminadas para acelerar los proyectos.
Así fue como llegaron a Louise Ferguson, experta número uno en el mundo en este cultivo y especialista de la Universidad de California.
¿El análisis? El huerto andaba muy bien, pese a que se habían cometido equivocaciones en la formación y en la poda, por lo que decidieron hacer cambios. “Volvimos a hacer la poda, lo que también en el futuro nos permitiría que el huerto fuera mecanizable e incorporar una máquina side by side“.
Fue uno de los denominados “costos de aprendizaje” y se puede englobar en la falta de conocimiento que existe a nivel país acerca de este cultivo. Por ello es que, a juicio de del Río, se trata además de un producto de difícil producción respecto de otros frutos secos. “El pistacho se demora más tiempo en entrar a plena producción -unos seis años-, cuenta con años on y oft™ más pronunciados que en un avellano europea o un nogal y finalmente, como no hay viveros potentes haciendo plantas, el ciclo se alarga más porque hay que conseguirla e injertarla, por lo que le añades unos dos o tres años”, explica.
En este sentido, añade que California ha impulsado las variedades Golden Hills, que requieren menos horas de frío, dado que tenían huertos que comenzaron a producir de menor calidad. “Este tipo de genética falta en Chile, plantas terminadas para acelerar los proyectos. Los manejos uno los puede ir aprendiendo, como hemos hecho nosotros con EasyNut”, sintetiza.
En Agrícola Huillinco han logrado sortear todas estas complicaciones y han trabajado distintos aspectos que les permitieron remediar el huerto, que este año entregó su primera cosecha comercial de 5 toneladas, equivalente a unos 300 kilos por hectárea. “Estamos partiendo y las proyecciones apuntan a seguir creciendo en este cultivo. El próximo año esperamos tener unas 20 toneladas, y al siguiente llegar a 70. De ahí en más, prevemos seguir creciendo hasta alcanzar 120 toneladas”, cuenta del Río.
Las proyecciones al alza coinciden con dos aspectos clave: la rentabilidad y la demanda. Respecto del primer punto, el ejecutivo indica que, si bien es de largo aliento, “vale la pena cuando se elige bien el sitio, el portainjerto y la variedad, y se invierte en infraestructura de proceso”.

Las proyecciones van al alza y apuntan a alcanzar 120 toneladas, lo que coincide con la rentabilidad y demanda del cultivo.
En cuanto a la demanda, aclara que hay un boom mundial en el consumo, impulsado por tendencias como el Dubai Chocolate y una baja disponibilidad, afectada por las heladas en Turquía. “Si bien se proyecta un aumento de la oferta en 2025/26-2026/27 con nuevas plantaciones en España y EE.UU., el crecimiento del consumo debería amortiguarlo. Será un mercado volátil en el corto plazo, pero positivo en el mediano plazo para quienes manejen costos y calidad”.
En este sentido, destaca que a nivel general, se trata de un cultivo que, cuando comienza su cosecha, los productores ya tienen todo vendido. En el caso de Agrícola
Huillinco vendió la mitad de la producción como snacks, es decir, sólo fruta con cáscara, y el resto a pastelerías que generan subproductos, como chocolates, cheesecakes o cremas de pistacho.
Una producción con sinergia
Con el paso de los años, Agrícola Huillinco ha diversificado su negocio. A las 250 hectáreas de nogales y 30 de pistachos, decidieron sumar fruta fresca. Así fue que en el año 2020 añadieron 37 hectáreas de cerezas y en 2021 incorporaron 85 hectáreas de cítricos, distribuidas entre naranjas y clementinas, en Alto del Carmen, Región de Atacama.

Agrícola Huillinco tiene también una planta de proceso enfocada en las nueces, pero que también utiliza para despelonar, secar, procesar y empacar pistachos.
Pero los planes de esta agrícola van más allá de las producciones, que, en el caso del pistacho, buscan incrementarlas añadiendo 50 hectáreas en los próximos años. Hoy en día también cuentan con una planta de procesamiento y una exportadora, denominada Derex.
La planta de proceso está enfocada en las nueces y es la misma que se utiliza para despelonar, secar, procesar y empacar pistachos, lo que genera sinergias operativas y optimiza activos caros, como los secadores. Por su parte, a través de la exportadora se comercializan nueces a destinos como Medio Oriente y Europa. “Me encantaría como agrícola, planta de proceso y exportadora transformarnos en la mejor opción para los productores pequeños que hay en Chile para procesarles y comercializarles sus pistachos”, comenta del Río, quien respecto de los envíos de fruta fresca añade que por el momento los trabajan con terceros, lo que continuará así hasta alcanzar una mayor masa crítica y volumen.
Hablar de las condiciones de un país y sus diferentes zonas para la producción de un cultivo es sinónimo de referirse a clima y suelo. En el caso del pistacho, Chile cuenta con ambas e incluso con agua, pues es un frutal que requiere menor cantidad de este recurso y que tiene una mayor resistencia a la sequía.
En este sentido, Chile tiene potencial para su producción. Sólo falta que más productores decidan lanzarse, tal como lo hizo Agrícola Huillinco años atrás.