Plan hídrico al 2030: El proyecto de US$ 8.000 millones con el que Frutas de Chile busca blindar al agro

El presidente del gremio, Iván Marambio, advirtió desde su gira por Asia que la falta de agua es la principal limitante para la expansión del sector frutícola. La propuesta busca incorporar 100.000 hectáreas bajo riego tecnificado y generaría 160.000 empleos permanentes.
Mayo 25, 2026

La fruticultura chilena enfrenta una profunda paradoja comercial: mientras la demanda internacional sigue abriendo fronteras y consolidando mercados, las limitantes hídricas internas amenazan con frenar en seco su capacidad de expansión. Así lo advirtió de manera tajante el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, en medio de una intensa gira y agenda comercial por India, China y Tailandia.

En declaraciones recogidas por Diario Financiero, el líder gremial encendió las alarmas y puso cifras definitivas al potencial económico que se encuentra estancado por la falta de agua, asegurando que cada hectárea que se incorpora al riego tecnificado y seguro representa un impacto directo de US$ 80.000 para el país. Bajo esta premisa, Frutas de Chile propone una meta país para incorporar 100.000 nuevas hectáreas bajo riego hacia el año 2030, lo que significaría una inyección de US$ 8.000 millones para la economía nacional y la creación de 160.000 puestos de trabajo permanentes en los campos chilenos.

«Hoy el problema no son los mercados para producir, sino que tenemos limitantes internas que nos lo impiden. Tenemos ese talón de Aquiles con el agua. Necesitamos agua para producir. Y no vemos que este tema esté en la agenda de crecimiento del país, y debería estarlo», enfatizó Marambio desde Asia.

El impacto social: Empleo de calidad frente a la crisis hídrica

Actualmente, la fruticultura chilena abarca una superficie estimada de 370.000 hectáreas, traccionada fuertemente por especies en plena expansión como los avellanos europeos y los nogales. El plan de sumar 100.000 hectáreas adicionales hacia la próxima década no es solo un objetivo de volumen comercial, sino que posee un altísimo componente social para la ruralidad.

La creación de 160.000 empleos estables y permanentes permitiría fijar mano de obra calificada en las regiones, contrarrestando el desempleo rural y entregando dinamismo a sectores que dependen directamente de los manejos del huerto, cosechas y operaciones de packing. Sin embargo, esta reconversión laboral es inviable sin un diseño que garantice la seguridad del recurso hídrico a nivel predial.

Infraestructura hídrica: Crítica a las soluciones parciales

De las seis propuestas de reactivación económica que el gremio exportador ha presentado formalmente al Gobierno, las mayores deficiencias y retrasos se concentran en el área de infraestructura. Si bien desde Frutas de Chile reconocen que existen avances en la planificación portuaria de mediano y largo plazo, la estrategia estatal para el agua sigue estando en deuda.

Marambio criticó la falta de una visión integral en las políticas públicas vigentes, señalando que las alternativas planteadas hasta ahora se quedan cortas. “Solamente se ven las desaladoras; pero no hay un plan de cómo llevar el agua que sale de las desaladoras, o que venga de una carretera hídrica, de trasvasije de cuenca, de irrigación, de infiltración de napas. No vemos una agenda en ese sentido”, subrayó el dirigente, quien adelantó que buscará reunirse en el corto plazo con representantes del Ejecutivo para exigir un diseño robusto orientando al periodo 2030-2035.

El segundo motor de Chile, pero con sello regional

La relevancia de destrabar la agenda del agua adquiere un carácter estratégico si se considera que la fruticultura se posiciona firmemente como el segundo sector exportador más relevante de la economía chilena, siendo superado únicamente por la gran minería del cobre. No obstante, a diferencia de la actividad minera, la producción de fruta destaca por su masivo impacto descentralizador.

«Nosotros abarcamos prácticamente 14 regiones del país, y eso nos diferencia de los demás sectores productivos, que están en un par», relevó Marambio, recordando que el 75% de la actividad frutícola se desarrolla y genera valor directamente en las regiones. Ante este escenario, asegurar la infraestructura de riego para la próxima década dejó de ser un requerimiento de los productores para transformarse en un requisito indispensable para la resiliencia económica de todo el Chile rural.

Fuente: Frutas de Chile y Diario Financiero