Potenciando la sostenibilidad del sector lácteo
Chile firmó la Declaración de Rotterdam, acuerdo internacional firmado entre la IDF y FAO que reconoce el aporte de la leche y los lácteos a la nutrición de las personas, la economía rural, la empleabilidad y la permanencia de las familias en los campos. Por medio de esta firma, el país y el sector lechero […]
Por medio de esta firma, el país y el sector lechero en particular, se comprometen con un desarrollo económico, social y ambientalmente sustentable, cumpliendo con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU para 2030.
El presidente de Consorcio Lechero, Robert Cussen, comentó “este hito marca un nuevo rumbo para un motor importante de la economía chilena. Como sector, tenemos la obligación y la misión de transformarnos en protagonistas de nuestro futuro”.
Cussen agregó que han trabajado fuertemente en desarrollar la primera Estrategia de Sustentabilidad para el sector lechero. “Los puntos que se acordaron en Rotterdam son válidos para nuestro país. A través de esta adhesión, Chile le dice al mundo que creemos que el lácteo es un sector económico y de alimentos relevante y, además, declara algo que es muy importante para el consumidor: que vamos a seguir creciendo y desarrollándonos, pero lo vamos a hacer en forma sustentable”.
Por su parte, el ministro Furche, explicó “lo que buscamos con este acuerdo es lograr, a través de buenas prácticas y compromiso, un desarrollo sustentable del sector lechero y también para destacar las ventajas que tiene el consumo de lácteos y sus derivados. Chile va a ser el primer país de Latinoamérica en rubricar este acuerdo voluntario”.
Nico Van Belzen, director general de la IDF, valoró los avances de este sector productivo en Chile “La importancia de la sostenibilidad en el crecimiento del sector lechero es crucial, tanto para la competitividad como para el beneficio de los consumidores. Salud, Economía, Agricultura, Trabajo y Tecnología están unidos en una aproximación integradora para enfrentar las Metas de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible 2030”.
En tanto, Eve Crowley, representante de FAO en Chile, señaló que “Chile y su sector lácteo se suma hoy a los esfuerzos globales de hacer el sector lácteo un aporte a la construcción de sistemas alimentarios más sostenibles, saludables e inclusivos, aportando a la seguridad alimentaria, el empleo decente, la producción limpia y apoyo a económicas rurales dedicadas a este sector”.
Los representantes de las distintas áreas coincidieron en que es imprescindible construir alianzas basadas en la confianza, desafíos compartidos y equidad, señalando además los asistentes que de continuar con procesos articulados solo en base a demandas de corto plazo y coyunturales, estas acciones colaborativas seguirán siendo muy débiles y sin proyección de futuro, imposibilitando acceder a mercados sofisticados que requieren estabilidad, disciplina, trazabilidad y alta calidad en la producción.
Los asistentes también concordaron en la necesidad de continuar con procesos de diálogo, e intentar construir un consejo permanente que facilite la proyección de esta iniciativa. En relación a ello, la Dra. Claudia Gómez experta en economía y académica de la Universidad Católica de Temuco, señaló que el retraso en La Araucanía es producto de la falta de integración y articulación, siendo esta última a su vez, producto de la carencia de confianza entre los diversos actores.
Desde el punto de vista de los pequeños productores, Guillermo Garstman, agricultor y miembro de la Cooperativa Multiberries Gorbea dedicada a la actividad agroindustrial, indicó que este taller a diferencia de muchas otras iniciativas de diálogo y debate, “ha logrado acercarse realmente a la problemática del sector, como lo constatado durante su larga trayectoria en transferencia tecnológica a pequeños agricultores”. Garstman señaló que la problemática de la pequeña agricultura y de la asociatividad, es algo que requiere de un profundo análisis y toma de decisiones efectivas y en el corto plazo, ya que es fundamental para el progreso de los productores y de la región en su conjunto. Basado en su experiencia agregó, que la capacidad de asociarse es la que posibilita a los pequeños agricultores integrase al procesamiento de materia primas, y que a través de la ciencia y tecnología se logra innovar para llegar a nuevos mercados.
Carlos Sánchez, productor de Pitrufquén, destacó la labor del CGNA y su propuesta de desarrollo enfocada en la agregación de valor de materias primas, “creo que ahí hay una apuesta muy interesante de darle valor a lo que se produce en la región, hay un trabajo en materia de investigación que puede mejorar realmente la productividad de los pequeños productores de La Araucanía“.
Haroldo Salvo-Garrido, Director del CGNA, indicó que existe interés en el debate de diversos actores e instituciones regionales, señalando que “no hay duda que la ciencia con pertinencia social puede contribuir a la creación de valor y desarrollo regional”. Además, resaltó la necesidad de tener una mirada a mediano y largo plazo, con efectiva participación, asociatividad y captura de valor donde más se requiere en La Araucanía.
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