Premium desde el huerto hasta la mesa
UN porcentaje significativo de los arándanos producidos en nuestro país se transporta hacia los puertos para su posterior envío y distribución en mercados distantes, que incluyen regiones como Asia, Europa y Norteamérica. Este proceso plantea un desafío considerable en la preservación de los atributos de calidad de los frutos, lo que en gran medida incide en el precio final del producto y en la rentabilidad del productor. Como resultado, es fundamental que la industria de exportación priorice la preservación tanto de la calidad como de la condición de los arándanos, manteniendo el estándar de calidad logrado durante la cosecha.
La calidad puede referirse como un conjunto de características que permiten que el fruto sea apreciado y consumido con agrado, lo cual es una combinación de parámetros como color, sabor, firmeza, tamaño, uniformidad, frescura y contenido nutricional, factores que determinan su valor comercial y su aceptación en los mercados de destino. Asimismo, es importante que una vez cosechado el fruto conserve estas características hasta llegar a la mesa del consumidor.
El arándano es un fruto muy sensible a la pérdida de calidad, debido a su delgada y permeable cutícula, que está cubierta de ceras fácilmente removibles. Además, al ser frutos pequeños, con una alta relación de superficie/volumen, absorben y liberan calor con facilidad, lo que puede llevar a una alta tasa de deshidratación. Esta pérdida de agua también implica una pérdida acelerada de firmeza tanto en condiciones de pre como de postcosecha y puede ser más pronunciada dependiendo de la susceptibilidad de cada variedad (Moggia et al., 2022).
Además de los efectos sobre la fisiología de la planta (presentados en la edición 167 de Mundoagro) también se debe determinar si el uso de elicitores puede mejorar la calidad de los frutos al momento de cosecha y después del almacenaje. Para ello, las formulaciones de ácido abscísico y metil jasmonato (ABA + MeJA) se probaron en un huerto comercial de arándanos variedad Legacy, bajo diferentes regímenes hídricos. Las aplicaciones se realizaron semanalmente, desde el inicio de coloración hasta una semana antes de cosecha.
Firmeza
La firmeza de los frutos es un parámetro bastante relevante en la evaluación de su calidad general, la cual está determinada mayoritariamente por las condiciones ambientales que se presentan durante el desarrollo de los frutos. Asimismo, se debe considerar que la maduración presenta un comportamiento secuencial, relacionada con las temperaturas y la fecha de floración. De este modo, los frutos que han completado su cuajado en etapas tempranas crecen bajo temperaturas moderadas, mientras que aquellos que cuajan posteriormente enfrentan condiciones de mayor temperatura a principios del verano, lo cual tiene un efecto directo sobre la firmeza. Por lo general, la cosecha de frutos se realiza en tres o cuatro eventos, siendo estos últimos los que condensan la parte mayoritaria del volumen total de cosecha.

Los resultados muestran que la firmeza de los frutos varía según el nivel de riego al que se sometieron las plantas en el estudio. En el cuarto evento de cosecha, los frutos de las plantas que no recibieron inductores hormonales y tuvieron riego completo tuvieron una firmeza de 152 g/mm, similar a los que tuvieron un 50% de riego. Sin embargo, en las plantas con un 25% de riego, la firmeza fue significativamente menor, llegando a 130g/mm. El uso de formulaciones basadas en ABA y MeJA aumentó la firmeza de los frutos en condiciones de riego más restringido, equiparándose a los del control con un 100% de reposición de agua (Figura 1). Además, la proporción de frutos blandos disminuyó en los tratamientos con inductores hormonales. Esto sugiere que los inductores hormonales pueden ser efectivos para conservar la firmeza de los frutos incluso en condiciones de riego limitado.
Diámetro de frutos
Junto con la firmeza, el tamaño de los frutos (diámetro) es un aspecto clave en la calidad y también puede ser afectado por regímenes restrictivos de riego. Los déficits de agua pueden reducir tanto el peso como el diámetro de los frutos entre un 10% y un 15%, lo que afecta negativamente tanto el rendimiento como la calidad de los cultivos (Almutairi et al.,2021). Resultados similares fueron encontrados en nuestros ensayos, los cuales muestran que la reducción de un 50% y 75% de la suplementación hídrica disminuye el diámetro de los frutos en un 5% y 10% respectivamente (Figura 2). Además, el porcentaje de frutos pequeños, definidos como aquellos de diámetro ecuatorial inferior a 15 mm, fue sólo del 1% en las plantas que recibieron el 100% de riego, en tanto que este porcentaje aumentó a un 9% y 25% en los tratamientos de 50% y 25% del riego.


La aplicación de formulados de ABA y MeJA resultó efectiva para mitigar la reducción de tamaño de los frutos en plantas sometidas a riego deficitario. Para ambos formulados, la reducción del tamaño de los frutos solo fue del 4% y 6% en el régimen de riego más restrictivo. Además, los frutos tratados con el formulado 2 y que recibieron el 50% de agua, no mostraron diferencias con los frutos del tratamiento control sin inductores hormonales y sin restricción hídrica. Asimismo, el porcentaje de frutos pequeños encontrados en las plantas con este tratamiento de riego disminuyó a 13% y 6%, respectivamente. Estos resultados sugieren que la aplicación de formulados de ABA y MeJA podría ser una estrategia útil para mantener la calidad de los frutos en condiciones de déficit hídrico.

Sólidos solubles
La percepción de dulzura, evaluada mediante el contenido de sólidos solubles de los frutos, puede incrementar en respuesta a la restricción hídrica. Este aumento posiblemente se deba a la mayor concentración de azúcares en frutos más pequeños. Estudios previos, como el realizado por Ortega-Farías (2021) en la variedad Elliot, han observado resultados similares. Sin embargo, es relevante destacar que los frutos de las plantas que mantuvieron un riego constante y recibieron formulados a base de ABA y MeJA también mostraron un aumento en el contenido de sólidos solubles en comparación con el tratamiento control. Este efecto también se observó en las plantas bajo condiciones de riego deficitario, pero sin una disminución significativa del tamaño de la fruta (Figura3). Estos resultados sugieren que el uso de ABA y MeJA pueden mejorar el contenido de sólidos solubles sin afectar negativamente el tamaño de los frutos, incluso en condiciones de escasez de agua.
Mejoramiento de la calidad de post cosecha
Con el propósito de determinar si la aplicación de inductores hormonales durante el crecimiento y maduración de los arándanos podría tener un impacto beneficioso en su conservación a largo plazo, se almacenaron muestras de los mismos lotes que se analizaron en el momento de la cosecha. Estas muestras se mantuvieron a una temperatura de 0ºC durante un período de treinta días, seguidos de dos días a temperatura ambiente (20ºC) y se llevaron a cabo evaluaciones de calidad que abordaron aspectos como la presencia de pudriciones y deshidratación.

1/Pudrición de frutos en post cosecha
El desarrollo de pudriciones en frutos durante el almacenamiento es común, incluso a bajas temperaturas. En la región central de Chile, la pudrición gris, causada por el hongo Botrytis cinerea, es una de las principales causas de pérdida de calidad. Esta pudrición se caracteriza por manchas marrones o grisáceas en los frutos y se propaga en condiciones de alta humedad y temperaturas moderadas. Algunos estudios han demostrado que el ácido jasmónico y sus derivados pueden reducir el desarrollo de pudriciones al fortalecer las defensas de las plantas contra los patógenos. Sin embargo, el efecto del ácido abscísico en la conservación de frutos o la reducción de pudriciones durante el almacenamiento aún no se ha investigado.
Los resultados de nuestro estudio revelaron una drástica reducción en el desarrollo de pudriciones. En el grupo de control, donde no se utilizaron inductores hormonales ni nutricionales, el porcentaje de frutos afectados llegó al 6%. En contraste, tanto el formulado 1 (ABA + MeJA F1) como el formulado 2 (ABA + MeJA F2) mostraron un mínimo porcentaje de frutos con signos de pudrición (Figura 4). Esto sugiere que la aplicación de inductores nutricionales y hormonales, como el MeJA y el ABA, puede resultar efectiva para reducir el desarrollo de pudriciones en los frutos durante el almacenamiento.
2/Deshidratación de los frutos
Los arándanos tienen una cutícula muy delgada recubierta por una capa cerosa removible, lo cual facilita su deshidratación, afectando su calidad, apariencia y vida útil. Por tanto, encontrar herramientas que ayuden a conservar la calidad de estos frutos puede ser muy valioso para la industria de exportación. En este sentido, el ácido jasmónico (sus derivados) como el ácido abscísico han sido reportados como inductores de la síntesis de cutícula en diferentes especies, lo cual puede ayudar a prevenir la pérdida de agua.

En nuestros ensayos observamos que al ponderar diferentes categorías de niveles de deshidratación (Leve, Moderado, Severo, en el tratamiento control cerca del 33%de los frutos presenta algún nivel de daño, en tanto que la aplicación de distintos formulados de estas hormonas reduce significativamente la deshidratación de frutos (Figura 5).
En resumen, el empleo de inductores hormonales desde las fases previas a la cosecha hasta el período de post cosecha tiene el potencial no solo de mejorar las respuestas fisiológicas de las plantas de arándano sometidas a situaciones de estrés, sino también de contribuir a la obtención y conservación de frutos de mayor calidad. Esto se vuelve crucial en un mercado altamente competitivo que enfrenta esta especie.
