Producción de peras en Argentina cae 20%, pero el mercado sostiene valores firmes

La campaña 2026 comenzó con una fuerte merma productiva en el Alto Valle de Río Negro, donde se concentra la principal oferta exportable. Pese al menor volumen, la demanda activa en Brasil y otros destinos estratégicos mantiene precios superiores a los del año pasado.
Febrero 26, 2026

La campaña 2026 de peras argentinas comenzó en enero con un dato que marcó el pulso de la temporada: una caída productiva cercana al 20% respecto del ciclo anterior. Sin embargo, el escenario comercial ofrece un contrapunto positivo: la demanda internacional —especialmente en Brasil— permitió un arranque con precios superiores a los de 2025.

La cosecha se inició en los primeros días de enero con la variedad Williams y, a lo largo del verano austral, se sumaron Red Bartlett, Red Anjou, Anjou Verde, Abate y Packham’s, que conforman el grueso del volumen exportable. Desde el arranque, el sector asumió que no sería una temporada de grandes cifras en toneladas, sino de administración fina de oferta y mercados.

El Alto Valle, con menos fruta

El corazón productivo sigue siendo el Alto Valle de Río Negro, región que concentra la mayor parte de las peras del país y que combina amplitud térmica, baja humedad y disponibilidad de riego proveniente del deshielo andino. Allí, los efectos acumulados de eventos climáticos adversos durante la primavera y el verano impactaron en rindes y calibres.

“Viene con un poco menos de producción a nivel general en Argentina, te diría un 20% menos de fruta en promedio”, explicó Ariel Sabbag, director general de Emelka, empresa especializada en peras. La merma, distribuida de manera desigual en el valle, responde a factores climáticos que afectaron cuaje y desarrollo.

En términos estructurales, Argentina suele producir entre 550.000 y 650.000 toneladas anuales de peras, dependiendo del ciclo. Una caída del 20% implica un recorte significativo en la disponibilidad exportable, reduciendo la presión de oferta en los mercados externos.

Brasil impulsa el arranque

El principal sostén comercial en este inicio fue Brasil, destino histórico que absorbe una parte relevante del volumen exportado. Según el sector, el mercado brasileño comenzó la temporada prácticamente desabastecido, lo que permitió colocar fruta con fluidez y a valores superiores a los del año pasado.

“El mercado empezó vacío en Brasil, lo cual nos ha permitido un muy buen arranque en cuanto a precios y movimientos”, señaló Sabbag. Si bien tras las primeras semanas los valores se estabilizaron, continúan por encima de los registrados en 2025.

Además de Brasil, Estados Unidos y Rusia siguen siendo plazas relevantes para la pera argentina. En el mercado estadounidense, la competencia se concentra inicialmente con Chile y luego con los stocks locales norteamericanos. Allí, la exigencia pasa por consistencia de calidad, condición y cumplimiento logístico.

Europa, un escenario más competitivo

El panorama europeo cambió de forma estructural en los últimos años. La ampliación de la capacidad de guarda y la reorganización productiva en el continente permiten hoy un mayor autoabastecimiento durante todo el año. Esto redujo la ventana tradicional para la fruta del hemisferio sur.

“En el pasado, Argentina entraba con un mercado donde no había peras locales. Esto cambió y hoy Europa se autoprovee durante todo el año”, explicó Sabbag. En consecuencia, el destino europeo quedó más orientado a nichos específicos, variedades diferenciadas y fruta premium.

Tecnología y ventana comercial

Gracias a sistemas de atmósfera controlada, Argentina puede ofrecer peras durante todo el año. Sin embargo, las exportaciones de ultramar se concentran principalmente hasta mayo, cuando comienzan las cosechas del hemisferio norte y se intensifica la competencia directa.

El negocio perero, además, presenta altas barreras de entrada: una plantación comercial puede tardar alrededor de ocho años en alcanzar su plena producción. Esa limitación estructural reduce la posibilidad de expansiones abruptas de oferta y aporta cierta previsibilidad al mercado global.

Costos, distancia y calidad como diferencial

Entre los principales desafíos del sector figuran los costos internos —logísticos, laborales y financieros— y la distancia respecto de los grandes centros de consumo. No obstante, la calidad sigue siendo el principal activo competitivo.

“Argentina tiene la bendición de tener la mejor pera del planeta”, afirmó Sabbag, aludiendo a la sanidad, firmeza, dulzor y calibre que caracterizan a la fruta del valle rionegrino.

Pese a la menor producción, el sector no anticipa problemas de colocación. “Todos los años agotamos nuestros stocks y nos falta mucha fruta. No veo un problema de venta, te diría lo contrario”, sostuvo el ejecutivo.

Mirada hacia Asia

Más allá de consolidar Brasil y Estados Unidos, el sector observa oportunidades en Asia, particularmente en India y China. El mercado indio aparece como uno de los más prometedores por su crecimiento demográfico, la expansión de la clase media y el aumento sostenido del consumo de fruta importada.

Un equilibrio delicado

La campaña 2026 se perfila así como un ejercicio de equilibrio: menos volumen disponible —cerca de 20% por debajo del ciclo previo— pero con precios que compensan parcialmente la caída productiva. En un negocio donde la oferta global del hemisferio sur también se encuentra más ajustada, la firmeza comercial podría sostenerse durante buena parte del año.

En síntesis, Argentina enfrenta una temporada más corta en términos de toneladas, pero con un contexto internacional que favorece la valorización de la fruta. Menos peras, pero mejor posicionadas en el mercado.

Fuente: MásProducción