Reguladores de crecimiento en cerezos, aliados en pos de la calidad

En cerezos, su aplicación permite optimizar el equilibrio entre crecimiento y producción, mejorar el cuajado y tamaño de los frutos, regular el vigor vegetativo y favorecer una maduración más uniforme.
Enero 8, 2026
Por: Por: Christian Gallegos, Asesor en arándanos y cerezas, fundador de Berrycherry director técnico de Cropsolutions

Las exigencias de calidad, condición y calibre que hoy tenemos en la industria de las cerezas son muy altas y con altos estándares, los cuales debemos cumplir a cabalidad para tener chances de que este negocio siga siendo rentable en el tiempo. El cumplimiento de estos parámetros depende de una gestión integral del cultivo, que incluye un manejo adecuado del riego, la nutrición, la poda, el uso racional de reguladores de crecimiento y un sistema eficiente de cosecha y poscosecha.

Solo con una cadena productiva controlada desde el campo hasta el destino final es posible asegurar una fruta de alta calidad, firme, dulce, de buen tamaño y excelente presentación. Sin embargo, este cultivo presenta importantes desafíos a nivel de campo relacionados con la floración, el cuajado, el crecimiento vegetativo excesivo y la uniformidad en la maduración; factores que influyen directamente en el rendimiento y la calidad final de la fruta. En este contexto, el uso de reguladores de crecimiento o fitorreguladores se ha convertido en una herramienta fundamental en el manejo fisiológico del cultivo.

Los reguladores de crecimiento son compuestos naturales o sintéticos capaces de modificar, potenciar o atenuar los procesos fisiológicos de la planta, como la división y elongación celulares, la diferenciación de yemas, el desarrollo del fruto y la senescencia.

En cerezos, su aplicación permite optimizar el equilibrio entre crecimiento y producción, mejorar el cuajado y tamaño de los frutos, regular el vigor vegetativo y favorecer una maduración más uniforme, entre otras cosas.

Por tanto, el uso adecuado de estos productos, basado en el conocimiento de la fisiología del cerezo, la variedad, la combinación variedad/portainjerto, la zona edafoclimática y las dosis y momentos recomendados, constituye una estrategia esencial para aumentar la productividad, mejorar la calidad comercial de la fruta y garantizar la sostenibilidad del sistema productivo.

Es aquí donde toma real relevancia conocer y diagnosticar cada situación en particular para dar la mejor recomendación con base en qué queremos modelar dentro de la planta, en un objetivo definido, y no copiar estrategias basadas en productos que, según la situación, generarán ciertas respuestas en nuestras plantas.


La Santina es una variedad difícil de ramificar, para lo que se recomiendan pisos de cortes por los cuatro puntos cardinales cada 20 a 30 cm. En el caso de Lapins y Regina, de fácil ramificación, son de 30 a 40 cm.

OPCIONES DE RAMIFICACIÓN

Desde la formación de nuestros huertos están involucrados los reguladores de crecimiento debido a que esta especie presenta algunas características de desarrollo que podemos modelar, como por ejemplo la gran dominancia apical o crecimiento acrotónico que esta tiene y que genera que el vigor se acentúe en la parte alta, provocando un escaso desarrollo de ramas en la parte media-baja de la planta.

Por esta razón, la ramificación exógena, basada en el uso de citoquininas y de giberalinas, es la base de todas las estrategias de ramificación consistentes que hoy tenemos.

La emisión de ramas laterales está regulada por un equilibrio hormonal interno en la planta, determinado principalmente por la marcada dominancia apical ejercida por las auxinas y su interacción con otras hormonas de crecimiento, como las citoquininas y las giberelinas.

Las auxinas, producidas en los meristemas apicales de los brotes, inhiben la brotación lateral, mientras que las citoquininas promueven la formación de brotes laterales.

En mi opinión, el tratamiento más consistente para cualquier combinación variedad/ portainjerto es el uso de 6-Benciladenina más GA4 + GA7 (Promalina ó Perlan), el cual, según sea el caso, se utiliza en dosis de 30 a 50 ce por litro de pintura para pintar las distintas incisiones que se realizan con una sierra a lo largo del eje en formación. Para esto se define la altura de la primera rama, que por lo general recomiendo 70 a 80 cm de altura hasta 30 co por debajo del ápice, y se generan pisos de cortes por lo cuatro puntos cardinales cada 20 a 30 cm para el caso de variedades difícil de ramificar, como Santina, y de 30 a 40 cm para variedades de más fácil ramificación, como lo es Lapins y Regina dentro de las variedades más importantes. Es de suma importancia generar una buena mezcla del producto con la pintura y, para asegurar una homogeneización de esta, recomiendo mezclar dos colores: por ejemplo, 500 cc de pintura blanca con 500 cc de negra y, cuando esté gris, aseguro que la mezcla está bien hecha. Luego de esto, es fundamental poder introducir la mezcla en la incisión realizada con la sierra, para lo cual recomiendo el uso de cepillo de dientes o un pincel de pelo duro. El estado ideal para hacer esta labor es en la punta verde de la yema vegetativa.

La otra opción de ramificación es el uso de otra citoquinina, como el Tidiazuron (Dropper). Lo recomiendo en dosis de 80 cc por litro de pintura más el uso de 15 gr de ingrediente activo de ácido giberélico, pudiendo ser una opción 15 sobres de Proggib 40% SG. El procedimiento de mezcla es el mismo mencionado anteriormente, utilizando dos colores de pintura para asegurar una mezcla homogénea. Esta estrategia, a diferencia de la anterior, no necesita incisio-nes, sino que el pintado de todas las yemas vegetativas que se encuentren entre los 70 a 80 cm de altura hasta 30 cm bajo el ápice. No recomiendo el uso de brochazo al eje ya que genera sobrecrecimiento en diámetro, provocando estriados que pueden ser la puerta de entrada a futuras infestaciones por bacterias u hongos de madera.

El crecimiento radical de nuestras plantas también lo podemos potenciar con el uso de enraizantes de origen auxínico en base a ácido indolbutírico, el cual se encuentra en variadas formulaciones comerciales como Rooting, Pilatus, Manvert enraizante y Biorradicante. En general, la dosificación vía riego en los flush radicales va de 2 a 5 It por hectárea según sea el caso.

EL PROTAGONISMO DE LOS FITORREGULADORES

Una vez que comenzamos nuestra curva productiva, los fitorreguladores toman un mayor protagonismo, ya que el cerezo es una especie que además presenta algunas características particulares en cuanto a tener un coeficiente de cuaja, lo que significa que no toda la oferta floral que tengamos en una temporada terminará siendo un fruto a cosecha, pudiendo tener desde un 6% hasta un 40% promedio de cuaja según la combinación variedad/portainjerto.

Auxinas, citoquininas, giberalinas como hormonas de crecimiento y el uso de inhibidores hormonales, como los de la síntesis de giberalinas y de etileno, son herramientas muy útiles para modelar el comportamiento del cerezo. Hoy no podemos dejar afuera el uso de otras hormonas que recientemente han tomado protagonismo en la producción de cerezas, como son los brasinosteroides, ácido salicílico y jasmonatos, entre otros.

Los fitorreguladores son herramientas muy importantes para alcanzar los potenciales productivos que hoy exigen los mercados y que hacen de este frutal un negocio de alta rentabilidad, siempre y cuando se apliquen en el momento oportuno y en las dosis adecuadas.

A continuación, les comentaré acerca de las distintas opciones de uso de estos fitorreguladores, los cuales tienen un denominador común dentro del modo de acción que generan en la planta, el cual dependerá del objetivo a alcanzar, en donde hace relación a potenciar el poder sumidero de la estructura en cuestión, por medio del movimiento de reservas carbonadas o nitrogenadas temprano durante la época de floración o del movimiento de fotoasimila-dos durante el crecimiento del fruto. Por esta razón el efecto que genere el regulador de crecimiento dependerá en gran medida de la tasa de fotosíntesis que haya generado la planta o esté generando en ese momento.

Cabe destacar que todas las mediciones que se comentarán fueron realizadas por el equipo I + D de CropSolutions.

AUXINAS

La síntesis de esta hormona en la planta está relacionada con los meristemas juveniles tanto de brotes y flores (paredes del ovario), por lo que a inicios del ciclo los niveles suelen ser muy elevados. Esta fito-hormona tiene el objetivo de potenciar el crecimiento de tejidos de órganos reproductivos y vegetativos ya que influye en la división, crecimiento y diferenciación celular.

El cerezo se caracteriza por florecer antes de la brotación vegetativa, lo que conlleva a que podemos potenciar el poder sumidero de la flor en relación al desarroIlo vegetativo para aumentar la probabilidad de cuaja, en base al movimiento de reservas que se generaron la temporada anterior en la etapa de poscosecha y que son la energía necesaria que necesita esta estructura para generar la apertura floral y posterior fecundación.

Las auxinas, además, forman tempranamente los haces vasculares del pedicelo, lo que sugiere que, cuanto mayores son estas cañerías, mayor cantidad de agua y savia puede entrar al fruto. Además, al migrar del ovario hacia el pedicelo, las auxinas generadas en la flor generan un balance positivo en la zona de absorción del fruto en la relación entre hormonas de crecimiento y hormonas de senescencia. Ello se debe a que, al mismo tiempo que la planta sintetiza auxinas, también sintetiza etileno y ácido abscísico, los cuales provocan aborto o absorción de frutos. Es por esta razón que en simple podemos hablar de que las auxinas ayudan a una mayor retención de frutos.

Con el equipo de Cropsolutions, empresa dedicada a la validación de productos y estrategias para la fruticultura, donde soy el director técnico, hemos evaluado el efecto de múltiples formulaciones de auxinas, por lo cual les mencionaré dos de ellas.

  • La primera auxina de síntesis que nos tocó evaluar fue 2,4-DP (Stone Gross) con aplicaciones tempranas en estados desde ramillete expuesto a botón blanco y en concentraciones de 50 y 75 ppm de ingrediente activo (i.a.; 200 cc hL-1 y 300 cc/HI 1 de producto comercial).
  • La segunda auxina evaluada fue el ácido 2-naftiloxiacético y el 4-CPA (Propulse), buscando el mismo objetivo. Se utilizó la dosis de etiqueta recomendada por el fabricante en base a 32 ppm y 4 ppm de i.a respectivamente (16 tabletas hL-1 de producto comercial).

Ambos resultados son consistentes y presentan diferencias significativas con el testigo absoluto.

INHIBIDORES DE LA SÍNTESIS DE ETILENO

Como les comenté anteriormente, durante la apertura floral la planta sintetiza, por un lado, auxinas en los ápices meristemáticos y en las paredes del ovario, pero también en la base de este se está sintetizando etileno, el cual genera senescencia del tejido, ocasionando que una menor opción de flores lleguen a ser frutos. El ralentizar esta síntesis de etileno por parte de la planta nos da una mayor probabilidad de cuaja por medio de prolongar el período efectivo de polinización, teniendo flores con sus estructuras viables por una mayor cantidad de tiempo. Estas aplicaciones deben efectuarse desde el inicio de la floración hasta el 30 % de flores abiertas, debido a que son las primeras flores las que tienen el máximo potencial de calibre y cuaja, dado que presentan sus estructuras más maduras y desarrolladas.

Es aquí donde podemos encontrar el uso de Aminoethoxyvinylglycina o AVG (Retain), un producto natural derivado de un metabolito secundario del hongo Streptomyces spp. Su principal efecto se debe a que reduce la producción endógena de etileno, retrasando la senescencia, extendiendo la viabilidad de las flores, aumentando las probabilidades de cuajado. Esta inhibición temporal de la síntesis de etileno puede ser de 4 a 5 días, lo cual será de gran ayuda, en base a que la viabilidad de una flor dependerá de la variedad, clima imperante en floración, especialmente la temperatura, pudiendo ser de 4 a 6 días, en donde el día 3 o 4 es el más fértil.

La dosis corresponde a 83 g del producto comercial en 100 L de agua, con un volumen de mojamiento de 1.000 L/ha.

Se recomienda aplicar en condiciones de secado lento, ph 5,5 a 6, sin otro producto acompañante.

En Cropsolutions hemos evaluado este producto de la empresa Sumitomo, para lo cual muestro sus resultados.

Otras opciones comerciales que van al mismo nicho pero que aún no hemos evaluado son Biohold (Stoller) y Ripstop (Tavan).

CITOQUININAS

Las citoquininas se sintetizan de forma endógena en los ápices meristemáticos de las raíces, por lo que la oferta de citoquininas naturales por parte de la planta para potenciar procesos fisiológicos a nivel vegetativo se ve reducida. Ello se debe a que el crecimiento de las raíces comienza, en general, más tarde en relación con la fecha en que nosotros las necesitamos, para potenciar la división celular que ocurre según la variedad entre 25 y 35 días posteriores a la plena flor. Es por esta razón que la aplicación en forma exógena a nivel de canopia por parte del productor, genera un gran impacto en la curva final de calibre.

En general, esta hormona se relaciona con el proceso de división celular, que en cerezos podría extenderse hasta unos 25-35 días después de la plena flor (DDPF), siendo el momento más oportuno de aplicación para aumentar la curva de calibre de nuestra fruta. Pero también juega un rol secundario en la retención de fruta y en la elongación celular, siendo, junto a las auxinas y las giberalinas, las hormonas que potencian estos procesos, respectivamente.

Según múltiples estudios dirigidos por el asesor Carlos Tapia y el equipo de Avium SPA, el período de mayor crecimiento del fruto durante la temporada se produce en la primera etapa de su desarrollo, a la que llamamos división celular, y está directamente relacionada con la aplicación de citoquininas.

En nuestra industria tenemos diferentes opciones de citoquininas, desde las naturales, donde podemos nombrar los productos que contienen zeatinas o beatinas o benziladeninas; hasta las sintéticas como CPPU y Tidiazuron.

Nos ha tocado evaluar en Cropsolutions gran parte de las alternativas de citoquininas disponibles en el mercado, pudiendo comentar que las respuestas al aumento en la curva de calibre han sido más altas y consistentes con el uso de benziladeninas, CPPU y tidiazuron en relación con productos que incluyen zeatinas y beatinas.

Por otro lado, hemos evaluado distintas estrategias en cuanto a momentos, dosis y alternancia con algunas de ellas, teniendo siempre resultados favorables y con diferencias estadísticas en relación a un testigo absoluto sin aplicación de esta hormona en forma exógena, mostrándonos aumentos de peso, firmeza y contenido de sólidos solubles.

En paralelo, el uso de algunas fuentes de bioestimulantes en base a algas ha mostrado respuestas favorables en cuanto a mejorar la curva de calibre, pero cabe señalar que los extractos de algas son sólo precursores de la síntesis de hormonas y en ningún caso podemos mencionar que estas son fuentes, en este punto, de citoquininas. Dentro de las más utilizadas podemos mencionar, Ascophyllum, Eckonia y Durvillea.

El momento de aplicación es fundamental, teniendo el mejor resultado cuando aplicamos tempranamente la citoquímica desde el inicio de la flor hasta la caída de los pétalos y en donde alternamos alguna opción natural, zeatinas o beatinas, o 6-benziladenina con una de síntesis como CPPU o Tidiazuron.

GIBERALINAS

El tercer regulador que integra la estrategia de manejo durante la temporada son las giberalinas, en especial AG3, la cual presenta un modo de acción relacionado a la elongación celular de los frutos formados. Ello se desencadena en la etapa tres del desarrollo del fruto, que abarca desde el color pajizo (fruto verde) hasta el amarillo.

Este estado fenológico, en términos generales, comienza entre 40 y 50 días después de la plena flor, según la variedad en cuestión, como Santina o Lapins, respectivamente. La aplicación de ácido giberélico (AG3) se realiza en forma foliar, procurando un buen cubrimiento, un secado lento y un pH del agua de 5,5 a 6.

En relación con las dosis recomendadas de uso, acá hablamos o expresamos la dosis en base a una concentración conocida (ppm), la cual dependerá de la variedad, ya que estas presentan una respuesta diferente a la susceptibilidad al cracking, al retraso en la síntesis de color o a la regulación de carga.

Es muy importante conocer el volumen de fruta disponible al momento de la aplicación, ya que la dosis dependerá de este parámetro. Puede ser de 2 a 3 ppm por tonelada en la mayoría de las variedades, con excepción de Brooks y Royal Dawn, que presentan alta susceptibilidad a las partiduras, por lo que la dosis será de 1 a 1,5 ppm por tonelada de fruta. Dosis muy elevadas provocan una deshidratación más rápida y mayor de los pedicelos, lo que incluso podría provocar una disminución de la inducción floral cuando hablamos de más de 100 ppm.

En cuanto al número de aplicaciones, no existe consenso ni consistencia en que aumente la curva de calibre con 1 o 2 aplicaciones, lo cual dependerá en gran medida de la homogeneidad del desarrollo de los frutos. En base a mi experiencia y recomendaciones, prefiero una aplicación que reparta en dos la dosis total, ya que la eficiencia en la absorción que presentan los reguladores de crecimiento por parte de la fruta es muy baja y la concentración del fitorregulador es fundamental para gatillar la respuesta.

Existen múltiples formulaciones en el mercado basadas en AG3, que se presentan en la Tabla 5, donde se muestra la dosis de producto comercial (ppm) a alcanzar.

Algunos estudios han demostrado efectos positivos sobre la disminución de defectos de la epidermis como pitting, machucones y piel de lagarto en frutos tratados con AG3, además de ayudar a retrasar el inicio de las cosechas en el endurecimiento del carozo (de verde a amarillo).

INHIBIDOR DE LA SÍNTESIS DE GIBERALINAS

El empleo de estos reguladores de crecimiento adquiere gran relevancia en combinaciones variedad/portainjerto vigorosas, pero no siempre la expresión de vigor se manifiesta, por lo que el huerto debe presentar dicho potencial de vigor para ser empleado, ya que muchas veces se confunde un árbol grande con uno vigoroso.

Dicho esto, el uso de inhibidores de la síntesis de giberalinas adquiere gran importancia para disminuir este exceso de vigor, ya que el producto actúa inhibiendo la enzima dioxigenasa, que participa en los últimos pasos de la biosíntesis del ácido giberélico, el cual acentúa la longitud de los nuevos brotes. Además, inhibe el paso del ácido 2-oxoglutárico al ácido succínico y la ACC oxidasa, reduciendo los niveles de etileno.

Si el producto es aplicado en dosis altas, inhibe el ácido 2-oxoglutarato, responsable de la formación de antocianinas, sin afectar el color de la fruta debido a que su efecto no es prolongado.

El momento más oportuno para iniciar las aplicaciones es cuando nos encontramos en el estado entre plena flor a caída de pétalos, ya que acá además existe una competencia entre la fruta y el brote. Por ello, es aquí donde debemos apuntar los dardos en el uso de estos fitorreguladores, debido a que más tarde, con brotes activos, el efecto es menor. El producto ícono para el manejo de vigor es Regalis, que se aplica en dosis de 200 g/hl más 10 cc/hl de algún surfactante.

En mi experiencia, el uso de este producto muestra su mayor performance con una aplicación en el estado fenológico mencionado anteriormente, para, a los 12 a 15 días posteriores, realizar una segunda aplicación al tercio superior del árbol. Asimismo, se podría necesitar una tercera aplicación en el tercio superior, con el mismo intervalo de tiempo, de 12 a 15 días.

El uso de los fitorreguladores dependerá de cada caso en particular, incidiendo la zona edafo-climática, combinación variedad/portainjerto y estado sanitario y de vigor del huerto. Es por esta razón que la lectura del huerto por parte del asesor para el uso de estos reguladores es fundamental para alcanzar el máximo potencial de la planta, que se traducirá en mayor calidad, condición y calibre de la fruta.