Rol de la poda en verde en paltos

Su principal objetivo es lograr una mayor tasa de producción fotosintética por parte de la planta en el período en que se define la cantidad y calidad con que se producirá el proceso de formación del tejido floral; evento directamente vinculado a la producción del año siguiente.
Abril 15, 2026
Por: Dr. Ricardo Cautin M, Ingeniero agrónomo Ph.D., profesor Facultad de Ciencias Agronómicas y de los Alimentos Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

La competitividad del cultivo de paltos se basa cada vez con mayor fuerza e interés en la revisión y consideración de procesos más específicos que se presentan en la interacción entre la planta y el medio circundante, tanto en lo aéreo como en el suelo.

La dimensión en importancia que presenta la disponibilidad de agua para soportar la demanda metabólica de la alta competencia es uno de los aspectos quizás más visibles y comprensibles. Pero hay otros procesos de actividad dentro del metabolismo que deben derivar en líneas de manejo o acción directa, que son altamente incidentes sobre el ritmo y resultado productivo año a año y que con la ayuda de la tecnología y la ciencia hoy en día adquieren relevancia.

En esta dimensión, el proceso de fructificación del palto como especie tiene amplio espectro de factores de alta influencia sobre el resultado final, productividad y calidad a ofertar en el mercado. Esta etapa se inicia en la segunda mitad de una temporada agrícola, lo cual se produciría prácticamente desde mediados a fines del verano -las temporadas agrícolas terminan en julio, época del año en que fenológicamente ocurren simultáneamente varios procesos. Entre ellos podemos mencionar el crecimiento de los frutos que serán cosechados la siguiente primavera, la mayor actividad de la raíz para sostener ese crecimiento que se irá reduciendo producto de la disminución de temperatura y largo del día y, en forma importante, el acondicionamiento a nivel de ápices meristémicos contenidos en las yemas, que se produjeron durante los períodos de activo crecimiento vegetativo dentro de lo que va de temporada.

Esta producción —que en sí debiera considerarse como tal— de ramillas y yemas presentaría ‘calidades’ diferenciales acordes a las condiciones en que se encuentre la planta y su manejo, las que deben ser acondicionadas de la mejor forma para producir panículas florales a nivel de yemas en posiciones apicales y subapicales en óptimas condiciones.

La condición adecuada de un ápice se evidencia en aspectos bioquímicos y morfológicos, tales como la acumulación de compuestos que proveen de energía. Entre ellos se encuentran los compuestos azucarados provenientes de la fotosíntesis, aminoácidos y otros compuestos nitrogenados que vienen de la absorción y/o transformación de nutrientes y a través del incremento celular de los ápices meristemáticos, que le dan la dimensión que permite el avance en las etapas dentro del proceso de formación de flores (Figura l).

MANEJO DE COPA

Un aspecto del manejo que contribuye directamente a este proceso de acondicionamiento de yemas es la mantención de tasas de iluminación interna de los árboles para lograr los siguientes objetivos:

i. Producción de hojas en partes antes oscurecidas.

ii. Aumento de la productividad fotosintética por mayor y mejores tasas de iluminación.

iii. Reducción del parasitismo energético entre hojas.

iv. Aumento en la calidad bioquímica de los ápices que producirán las flores.

V. Aumento de los poles de reservas energéticas para sostener los procesos de formación de flores en los meses invernales, los que en nuestro país reducen la capacidad producto del descenso térmico y consecuente reducción del metabolismo.

El manejo de copa o dosel en estos períodos previos al inicio del proceso de producción de yemas potencialmente florales es una práctica que, de comprenderse en sus objetivos, debiera ser puesta cada vez más en utilización, pues permite lograr optimización de este y otros procesos.

Podría decirse que se trata de una poda en ‘verde’ o en período de activo crecimiento, de brotes o ramas que se han formado durante la temporada o decididamente, eliminar ramas de mayor edad con ninguna o escasa producción de frutos.

Probablemente, en plantas que no se han sometido a procesos de formación, el llevar a cabo este manejo de copa inicialmente es de mayor dificultad. Sin embargo, una vez que se ingresen estas prácticas año a año será menos dificultoso.

El principal objetivo de este manejo es lograr una mayor tasa de producción fotosintética por parte de la planta en el período en que se define la cantidad y calidad con que se producirá el proceso de formación del tejido floral; evento directamente vinculado a la producción del año siguiente no solo por la cantidad de yemas florales que se produce, sino porque considera además el concepto de calidad de la flor a nivel de sus contenidos bioquímicos, tamaño del ovario (estructura que formará parte importante del futuro fruto) y capacidad de retenerse en la planta (Figura 2).

Se observa la importancia que tendría la actividad de la mayor cantidad de hojas de la copa
en sus sectores externos e internos, ingresando cantidad de luz en tasas que permitan no solo alimentar los brotes y yemas en esas posiciones, sino que contribuir con su producto a toda la planta, que en ese período y en forma simultánea, se genera la última parte del crecimiento exponencial de los frutos, los que requieren gran cantidad de fotoasimilados para generar calibre y acumulación futura de aceite en su pulpa. Ineficiencias en estos procesos pueden ser responsables de ajustes de carga con mayor intensidad y consecuentemente bajo rendimiento, la producción activa de raíces para sostener las demandas de la parte aérea y la preparación hacia el período adverso que corresponde al otoño y el propio invierno.

CARACTERÍSTICAS DE MANEJOS EN POS DE LOS OBJETIVOS

Se debe entender que cuando se habla de maximizar el ingreso de luz hacia la copa, esta debe hacerse en cantidades ‘filtradas respecto a toda la irradiación que se ofrece por el ambiente.

La actividad fotosintética es máxima con parte de la radiación que ofrece el espectro y este concepto es de gran relevancia para definir la intensidad de eliminación de ramas para el ingreso de luz en aquellos sectores de la planta de palto, que por efecto de la naturaleza de la especie y su hábito de crecimiento, tiende a oscurecerse y reducir la eficiencia de trabajo de las hojas que se desarrollan con limitaciones en esas posiciones. Es una situación que progresivamente aumenta la condición de parasitismo energético con respecto a las hojas que están mejor iluminadas y en extremo, muerte del tejido.

Se trata de eliminar ramas, idealmente que hayan sido producidas durante la temporada y, por lo tanto, tener el carácter de ser absolutamente vegetativas, es decir sin frutos, y que potencialmente podrían producir flores, pero con limitación debido al emboscamiento que ellas mismas generan. Es importante considerar que al momento de hacer este manejo a fines del verano, las yemas de estos brotes son solo de carácter vegetativo, sin tener participación a esa fecha de la producción futura de flores.

En una segunda línea de actuación podrían quitarse de sectores del centro de copa, ramas con más de una temporada y que por efecto de la misma falta de luz tienen ninguno o muy baja cantidad de frutos, logrando como objetivo la iluminación en parte importante de sectores potencialmente oscuros.

Podemos hablar entonces de la estructuración de la copa de semiapertura, habilitando mayor superficie expuesta a la luz y con potencial productivo.

Esta conformación se pierde en el tiempo con el crecimiento vegetativo y obliga a preocuparse en cada temporada de este aspecto. Por otra parte, y debido a nuestras condiciones ambientales, las respuestas en rebrotación en los puntos en que se hizo trabajos de poda para re iluminación, ocurrirá con lentitud y bastará una sola intervención en este período para lograr los objetivos antes descritos.

El eliminar crecimientos vegetativos o de baja productividad se debe hacer en sentido vertical, atacando principalmente brotes en las partes altas. Incluso con su eliminación se puede controlar altura de copa y crecimientos en posiciones más bajas. Interesa que la luz que ingresa por varias horas del día en forma directa desde arriba se filtre y disminuya en intensidad hacia las partes bajas.

De acuerdo a los datos entregados por una serie de estudios en variables fotosintéticas, realizadas por diversos autores, la especie palto al provenir de áreas selváticas, presenta niveles menores de demanda, especialmente en los valores mínimos de radiación para que sus hojas funcionen activamente.


Figura 3: Luxómetro de bajo costo para cuantificar ingreso de luz al interior de copa en plantas adultas de palto.

¿SE PUEDE CUANTIFICAR LA INTENSIDAD DE INCORPORACIÓN DE LUZ?

Los datos presentados indican que la actividad fotosintética de las hojas de palto de la variedad Hass en específico, tienen un rango de acción entre 1100 y 10 moles de fotones/ m2/seg-1 (siendo el último valor inútil para lograr acumulación de reservas o apoyo a otros procesos).

Estos valores se obtienen utilizando un equipo o sonda PAR, que tiene equivalencia en lux, los que equivaldrían (en promedio) con 50.000 a 500 lux. Ello es cuantificable con luxómetros de bajo costo (Figura 3).

Operacionalmente, luego de hacer la eliminación de brotes, en un día despejado y en horas cercanas al mediodía, se debe realizar en primer término la medición fuera de la planta, en la entrehilera (que corresponde al total incidente, el 100%). Luego, ingresar en la copa, medir con el equipo por el centro y en una altura que no supere el metro. El valor a obtener debe fluctuar entre el 5 al 10% del total incidente, montos que se acercan a los mínimos para funcionar. Al existir este ‘filtro’ de luz hacia abajo, si se llega con estos valores en las partes bajas, en forma complementaria, las partes a mayor altura estarían con niveles adecuados de iluminación.

El acondicionamiento de yemas se inicia tempranamente respecto de la fecha en que se produce la floración. Es el primer paso hacia la formación de flores de calidad variable que podría antagonizar con la mayor cantidad de Hores formadas, es decir, desde el punto de vista productivo sería más importante velar por la calidad de las flores que por la cantidad total que una planta puede producir.

La labor de poda hacia fines del verano o poda en verde, aumentará la tasa de
iluminación interna y mantención de la actividad fotosintética global de las hojas que tiene una planta, dado que cierto porcentaje del follaje en algunas horas del día está totalmente expuesto a la radiación, que supera el valor de saturación lumínica. Ello hace que deje de fotosintetizar por condiciones estresantes, situación que se compensa con la producción de hojas al interior de la copa cuando tienen la tasa de iluminación dentro de los rangos de operación, produciendo los principios energéticos que apoyará, entre otros importantes procesos, el acondicionamiento de yemas hacia la producción de flores la primavera siguiente.