Rumbo a las 1.000 hectáreas: La industria del arándano en Ecuador proyecta duplicar su superficie en cinco años

Con unas 400 hectáreas cultivadas y una estrategia enfocada en la diferenciación por calidad, dulzor y producción durante todo el año, el sector arandanero ecuatoriano experimenta un repunte histórico en sus envíos al exterior, impulsado por nuevos protocolos fitosanitarios hacia potencias como China.
Septiembre 29, 2026

Ecuador comienza a escribir un capítulo dinámico dentro de la industria global de los arándanos, un mercado cuya producción mundial superó los 2,33 millones de toneladas en 2025. Lejos de buscar una competencia directa por volumen frente a los gigantes regionales como Perú —que registra más de 30.000 hectáreas— o Chile, el sector agroexportador ecuatoriano ha optado por posicionar su fruta en segmentos prémium y nichos especializados.

Los datos de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) confirman este despegue: entre enero y julio de 2026, las exportaciones de arándanos alcanzaron los US$ 1,2 millones, lo que representa un crecimiento exponencial de 796,7% en valor frente a los US$ 0,1 millones registrados en el mismo periodo del año anterior. En términos de volumen, el país envió 284 toneladas, experimentando un incremento del 397,3%.

Nuevos mercados y la apertura del protocolo con China

Si bien Estados Unidos y Singapur concentran actualmente más del 90% de las exportaciones, el mapa de destinos se está ampliando de manera acelerada. En septiembre, Ecuador suscribió con China el protocolo oficial de requisitos fitosanitarios para el ingreso de arándanos frescos, hito que se suma al anuncio realizado en julio por el Consejo Empresarial Ecuatoriano-Panameño (CEEP) sobre el acceso al mercado panameño, además de las perspectivas abiertas en Corea del Sur.

Para Xavier Rosero, presidente ejecutivo de Fedexpor, la estrategia país apunta a consolidar una oferta de superalimentos enfocada en la diferenciación:

“Aunque Ecuador mantiene una brecha de producción frente a competidores como Perú y Chile, el enfoque del país es diferenciar el producto a partir de las variedades que pueden cultivarse bajo las condiciones locales (…) buscando segmentos prémium y mercados con alta demanda de este tipo de productos”, explicó el directivo.

Desarrollo agronómico y la ventaja de la línea ecuatorial

Actualmente, Ecuador registra aproximadamente 400 hectáreas plantadas —con unas 300 en plena producción y el resto en desarrollo—, duplicando su superficie en los últimos años según cifras de la Federación Ecuatoriana de Productores y Exportadores de Arándano (Fepexa). Las plantaciones se distribuyen principalmente en zonas de la Sierra (Carchi, Imbabura, Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Azuay y Loja), además de proyectos emergentes en la Costa (Santa Elena, Manabí y El Oro). Varias de estas iniciativas han aprovechado la infraestructura y experiencia técnica de florícolas reconvertidas a cultivos protegidos.

La gran ventaja competitiva de la industria nacional radica en su ubicación sobre la línea ecuatorial, lo que permite planificar cosechas durante las 52 semanas del año mediante el manejo estratégico de podas en distintas regiones. A esto se suman atributos organolépticos propios del fruto cultivado en el país, como un alto nivel de dulzor y una marcada presencia de bloom (la capa cerosa natural).

Proyección a mediano plazo: Rumbo a las 1.000 hectáreas

El dinamismo comercial y el interés de nuevos productores han sentado las bases para una ambiciosa expansión. Fepexa proyecta que Ecuador podrá alcanzar las 1.000 hectáreas cultivadas en un horizonte de cinco años, más del doble de la superficie actual.

De cara al futuro, los exportadores identifican oportunidades estratégicas en Asia (Japón, Corea del Sur), Medio Oriente (India, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita) y Norteamérica. El desafío inmediato para consolidar este crecimiento radica en acelerar la apertura de protocolos fitosanitarios y maximizar el aprovechamiento de los acuerdos comerciales vigentes.

Fuente: eluniverso.com