Sequía, altas temperaturas y plagas golpean al sector: Productores prevén una caída del 40% en los cortes de chile en Jiménez, México
La agricultura mexicana enfrenta un panorama sumamente complejo. En el municipio de Jiménez, Chihuahua, los productores de chile se preparan para cerrar una campaña marcada por la adversidad climática y sanitaria, luego de que una prolongada sequía, altas temperaturas y la irrupción de plagas redujeran drásticamente las expectativas iniciales de cosecha.
De acuerdo con los reportes entregados por la Dirección de Desarrollo Rural del municipio, encabezada por Emilio Nájera, las proyecciones indican que esta temporada apenas podrán realizarse tres cortes de cosecha, frente a los cinco alcanzados durante el ciclo anterior. Esto representa una reducción del 40% en la cantidad de recolecciones, impactando directamente en el volumen de producción disponible y en la rentabilidad de los agricultores locales.
Falsas expectativas y el peso de la sequía acumulada
El ciclo agrícola había comenzado bajo un escenario de optimismo moderado. Las primeras precipitaciones significativas registradas en la región motivaron a varios productores a incrementar las superficies de siembra, confiando en una recuperación de la humedad en los suelos tras varios años consecutivos de crisis hídrica.
Sin embargo, la falta de continuidad en las lluvias y su distribución irregular en toda la zona echaron por tierra las proyecciones favorables. Las precipitaciones no fueron suficientes para revertir el déficit hídrico acumulado y, al combinarse con temperaturas sumamente elevadas, provocaron un alto nivel de estrés en las plantaciones, limitando la capacidad de las plantas para mantener su ciclo productivo habitual.
El impacto fitosanitario: El avance del picudo
A los factores puramente climáticos se sumó un grave problema de índole sanitaria. El cultivo de chile comenzó a sufrir el ataque frontal del picudo, una plaga que encontró en las plantas debilitadas y estresadas por la sequía un blanco perfecto para su rápida propagación.
El avance de este insecto, sumado a las condiciones ambientales adversas, terminó por acelerar el deterioro de los predios. Desde el municipio señalaron que la merma en los rendimientos ya es visible en los campos, donde los agricultores observan con preocupación cómo la menor disponibilidad de producto comercializable reduce las posibilidades de recuperar los costos de inversión invertidos al inicio de la campaña.
Incertidumbre económica y esperanza en las últimas lluvias
Hasta el momento, las autoridades locales no han cuantificado las pérdidas monetarias totales ni la superficie exacta afectada en toneladas, por lo que la caída de cinco a tres cortes se mantiene como el indicador más claro del impacto productivo.
A pesar del complejo escenario, el sector agrícola mantiene una cuota de expectativa centrada en la posible llegada de nuevas precipitaciones que logren aportar algo de humedad a las plantaciones que aún permanecen en pie. Mientras tanto, la Dirección de Desarrollo Rural continuará realizando un seguimiento exhaustivo en los predios afectados para evaluar el balance definitivo de una temporada que dejará un saldo inferior al del año pasado para el cultivo de chile en Chihuahua.
Fuente: oem.com.mx