Sharka: un virus, grandes pérdidas. ¿Estamos preparados?
Los frutales de carozo comprenden un amplio grupo de especies del género Prunus, originarias de Asia Central y el Cercano Oriente, que hoy se cultivan en más de cinco millones de hectáreas alrededor del mundo (FAOSTAT 2023). En su conjunto, estas especies producen más de cuarenta millones de toneladas de fruta anualmente, lo que constituye un rubro de gran relevancia económica y social para los países productores (Cambra et al. 2024).
En Chile, las especies de carozo —que incluyen cerezas, duraznos, nectarines, damascos y ciruelos— constituyen un rubro estratégico dentro de la fruticultura nacional, con una superficie en constante crecimiento, liderada por los cerezos. Durante la última década, el área plantada se ha estimado en alrededor de 91.000 hectáreas, alcanzando en la temporada 2024-2025 una producción superior a un millón de toneladas anuales. En ese mismo periodo, Chile exportó 931.553 toneladas de fruta fresca de carozos, posicionándose en el World Fruit Map de Rabobank (2025) como el quinto país exportador de frutas frescas y el principal exportador de frutos de carozos a nivel mundial.
Sin embargo, la rentabilidad y la sostenibilidad de este sector se ven amenazadas por diversas enfermedades virales que afectan la productividad y la calidad de la fruta. Entre ellas, destaca la enfermedad de Sharka, causada en Chile por la raza Dideron (D) de Plum pox virus (PPV-D), considerada la enfermedad viral más devastadora de los frutales de carozo a nivel mundial.
Aunque no representa un riesgo para la salud humana ni provoca la muerte del árbol, la Sharka genera importantes pérdidas económicas, equivalentes aproximadamente al 0,14 % del valor total de la industria nacional de frutales de carozo, debido a la caída prematura de la fruta, la disminución de su valor comercial por alteraciones estéticas y organolépticas, y los costos indirectos asociados a sucontrol.
La enfermedad de Sharka en Chile y el mundo
La enfermedad de Sharka es causada por Plum pox virus (PPV), el cual pertenece a la familia Potyviridae, género Potyvirus. Es el único virus de esta familia que afecta a los frutales de carozo.
Fue descrita por primera vez en Bulgaria en 1917, en plantas de ciruelo, y desde entonces se ha extendido ampliamente por Europa, Asia, África y América. Actualmente, está presente en 54 países productores de frutales de carozo y es considerada la enfermedad viral de mayor impacto económico en este grupo de especies.
El virus se propaga a corta distancia mediante áfidos —entre ellos Myzus persicae, uno de los vectores más eficientes— y a larga distancia por el movimiento de material de propagación infectado. Esta doble vía de transmisión explica la rápida expansión de la enfermedad, así como las dificultades que enfrentan los programas de erradicación y control.
En Chile, la enfermedad de Sharka fue detectada por primera vez en 1992. Desde entonces, su control ha estado bajo la supervisión del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), conforme a la Resolución 796 y sus posteriores modificaciones.
Estudios recientes realizados en el Laboratorio de Virología de INIA La Platina confirmaron que la única raza presente en el país es PPV-D (Madariaga y Nova, 2023). La literatura describe nueve razas del virus, siendo PPV-D la que tiene una distribución más amplia, y que produce infecciones más leves.
Esta raza afecta principalmente a durazneros, nectarines, damascos y ciruelos, sin comprometer al cerezo, especie que representa más del 59 % del volumen nacional exportado de fruta de carozo.
Por lo tanto, es muy importante evitar que nuevas razas del virus ingresen o se generen en el país. De allí la importancia de mantener activos los controles en frontera que regulan el ingreso de material de propagación de frutales de carozo desde otras regiones productoras, así como mantener la baja la prevalencia de infección en huertos con el fin de disminuir las probabilidades de que ocurran mutaciones del virus que puedan resultar más severas o afectar al cerezo.
El esfuerzo conjunto de instituciones como INIA, SAG, FIA, ANID, y viveros productores de frutales de carozo, entre otros actores del sector ha significado una inversión acumulada cercana a un millón de euros (US $1,1 millones) en estudios epidemiológicos, desarrollo de herramientas de diagnóstico y programas de control preventivo, según estimaciones de Cambra et al. (2024).
Impacto económico de la Sharka
El impacto económico global de la Sharka ha sido cuantificado recientemente (Cambra et al 2024). Los autores estimaron que, entre 1995 y 2023, las pérdidas directas y los costos de manejo asociados a la enfermedad fueron de 2,4 mil millones de euros, equivalentes al 0,17 % del valor total de la industria mundial de frutales de carozo.
Estas pérdidas incluyen la caída prematura y descarte de fruta infectada, el rechazo de embarques en frontera, los costos de erradicación, y las compensaciones a productores, así como los costos en análisis de laboratorio y por proyectos de investigación.
Los autores proponen que, si se consideran las pérdidas acumuladas desde el inicio de la pandemia de Sharka —en la década de 1910—, los daños globales superarían los 13 mil millones de euros.
Estas cifras reflejan la magnitud del problema y el riesgo que representa para la rentabilidad y sostenibilidad de la producción de frutales de carozos, además de subrayar la necesidad de mantener una vigilancia constante y estrategias integradas de manejo en todos los países productores
La reciente publicación de Cambra et al. (2024) realiza un análisis comparativo que muestra que los costos económicos varían significativamente según dos factores, la etapa epidemiológica de la enfermedad, y las estrategias de control aplicadas en cada país. Por ejemplo, en España, los costos asociados a la Sharka representan el 0,32 % del promedio anual de producción de carozos, en Turquía el 0,06 % y en Chile el 0,14 % (Cuadro 1).
Cuadro 1. Costos asociados a la enfermedad de Sharka en tres países productores de frutales de carozo.
| País | Pérdidas directas 1 (US millones) | Costos indirectos 2 (US millones) | Total estimado (US millones) | Promedio anual estimado | % del promedio anual de la producción de carozos |
| España | 115,52 | 7,41 | 122,93 | 4,39 | 0,32 |
| Turquía (*) | 15,09 | 0,58 | 15,67 | 1,57 | 0,06 |
| Chile | 14,28 | 16,12 | 30,40 | 1,16 | 0,14 |
(*) La infección por Sharka está presente en Turquía desde 2004 en adelante.
(1): caída prematura de fruta, rechazo en fronteras, erradicación de plantas y subvenciones a agricultores
(2): análisis de laboratorio y fondos destinados a investigación
Pérdidas al agricultor por la Sharka
Chile se posiciona como el mayor productor y exportador de frutales de carozo en América del Sur. Las estadísticas de producción de FAO indican que Chile produce más de un millón de toneladas frescas de durazneros, nectarines, ciruelas y damascos (Faostat, 2023).
Durante la temporada 2024-2025, las exportaciones de estas frutas generaron US$ 462 millones, con volúmenes que, desde 2017, fluctúan entre 240.000 y más de 350.000 toneladas anuales de duraznos, nectarines, ciruelas —incluidas las japonesas— y damascos frescos.
Pero ¿cuánta pérdida puede generar esta enfermedad en un cuartel en el que se inicia la infección? Mediciones en árboles de duraznos infectados han determinado que la infección por PPV-D genera una pérdida de 25% del rendimiento del árbol (Samara et al. 2017).
Considerando un huerto de exportación de variedades como Sweet September o Zee Lady, con un rendimiento promedio de 32 toneladas por hectárea y un valor medio de US$ 1.245 por tonelada exportada, el Cuadro 2 muestra la evolución económica de un huerto sano que progresivamente se infecta con Sharka.
En estudios realizados por el Laboratorio de Virología del INIA La Platina (Madariaga y Nova, 2023), se detectó un huerto de durazneros de exportación con un 31,5 % de plantas infectadas en la primera evaluación. La infección —transmitida por áfidos desde un predio vecino con un brote severo— avanzó hasta alcanzar el 54 % de las plantas al tercer año.
En comparación con un huerto sano, este escenario implicó una pérdida del 16 % del margen bruto al tercer año, aun manteniendo un alto porcentaje de fruta exportable. Esto se debe a que la enfermedad provoca daños visuales y de calidad que aumentan con la severidad de la infección
Cuadro 2. Escenario de pérdidas económicas en un cuartel de durazneros de exportación con inicio de infección por PPV-D.
| Indicador económico | Huerto exportación Sin infección | Año 1 Detección 31% PPV-D | Año 3 Detección 54% PPV-D | Huerto exportación 100% PPV-D |
| Rendimiento (tn/ha) | 32 | 29.5 | 27.7 | 24 |
| Costo operacional (US$/ha) | $10,162 | $9,832 | $9,595 | $9,112 |
| Ingreso bruto (US$/ha) | $39,840 | $36,703 | $34,462 | $29,880 |
| Margen bruto (US$/ha) | $29,678 | $26,871 | $24,866 | $20,768 |
| Costo unitario (US$/tn) | $318 | $334 | $347 | $380 |
| Perdida del margen bruto | 0% | 9% | 16% | 23% |
El escenario más grave ocurre cuando la infección se origina en un vivero, ya que el cuartel puede establecerse con un 100 % de plantas infectadas con PPV-D, lo que hace muy poco probable alcanzar un potencial exportable real. De allí la importancia del control oficial sobre la producción de plantas de carozo.
En este caso, no solo se ve afectado el rendimiento del cuartel, sino que además se convierte en un foco de infección para huertos cercanos de otras especies de carozo —como duraznos, nectarines, ciruelas, ciruelas japonesas y damascos—, que pierden competitividad comercial con las temporadas sucesivas a medida que el virus se disemina por acción de los pulgones.
Estrategias de control y prevención
El control de enfermedades virales, como la Sharka, es esencialmente preventivo, ya que no existen tratamientos químicos eficaces una vez que la planta ha sido infectada.
Por ello, las estrategias de manejo deben centrarse en evitar la introducción y diseminación del virus, mediante la combinación de medidas cuarentenarias, monitoreo permanente, erradicación de plantas infectadas y capacitación de los actores del sistema productivo.
El movimiento de material vegetal entre regiones o países constituye una de las principales vías de dispersión del PPV.
En Chile, Plum pox virus está categorizado como una plaga cuarentenaria presente. Por ello, existen estrictas medidas de control que regulan el ingreso de material de propagación proveniente de otros países productores de frutales de carozo.
Además, los viveros nacionales están sujetos a la normativa de control obligatorio de Plum pox virus raza D, establecida en la Resolución Exenta N.º 1457 de 2024 del SAG, la cual busca evitar la producción de plantas infectadas de ciruelos, ciruelos japoneses, damascos, durazneros, nectarinos y especies afines.
No obstante, la infección ya está presente en huertos productivos del país. Para minimizar su diseminación, el SAG mantiene un programa activo de vigilancia, pero ello no basta por sí solo para contener la enfermedad. Es fundamental que los productores implementen programas de monitoreo y notifiquen oportunamente los focos de infección, de modo que las plantas afectadas puedan ser erradicadas correctamente: eliminar completamente el árbol, aplicar herbicida en la zona radicular y destruir el material vegetal mediante chipeado. Esta medida evita que los árboles actúen como reservorios del virus.
Las inspecciones deben realizarse durante la primavera, observando síntomas foliares, y en verano, verificando alteraciones en los frutos. Por otro lado, los pulgones constituyen el principal medio de diseminación natural del PPV-D dentro de los huertos. Aunque el control químico de estos insectos no es completamente eficaz, debido a la transmisión no persistente del virus, puede contribuir a reducir su propagación.
Asimismo, se recomienda eliminar las malezas que actúan como hospederos alternativos, lo que ayuda a disminuir las fuentes de inóculo del virus.
Perspectivas y desafíos para la fruticultura chilena
La enfermedad de Sharka constituye un desafío permanente para la fruticultura chilena. Aunque en el país solo se ha identificado la raza PPV-D, de menor severidad, el riesgo de introducción de cepas más agresivas exige una vigilancia fitosanitaria constante y una colaboración activa entre instituciones públicas, viveros y productores.
La globalización del comercio y el cambio climático incrementan la probabilidad de movimientos no controlados de material vegetal y vectores, lo que refuerza la importancia de mantener programas de diagnóstico, monitoreo y capacitación continua.
El futuro del control de la Sharka en Chile dependerá de la integración de tecnologías de detección temprana, la certificación rigurosa de plantas y la aplicación de estrategias sostenibles en el manejo de vectores y huertos.
Para lograr el éxito, resulta fundamental la coordinación entre organismos de investigación, las autoridades sanitarias y el sector privado, dada la importancia de proteger la competitividad de la fruticultura chilena y mantener la condición fitosanitaria que ha permitido al país posicionarse como líder mundial en la exportación de frutas de carozo.
Referencias
M. Cambra, Monica Madariaga, Christina Varveri, Kadriye CaGlayan, Ali Ferhan Morca, Sergei Chirkov, Miroslav Glasa, “Estimated costs of plum pox virus and management of sharka, the disease it causes”, Phytopathol. Mediterr., vol. 63, no. 3, pp. 343–365, Nov. 2024.
Madariaga V., M & Nova L., N. 2023-10 La enfermedad de Sharka: una amenaza para la producción de frutales de carozo. Santiago, Chile: Instituto de Investigaciones Agropecuarias. Boletín INIA – Instituto de Investigaciones Agropecuarias, N° 485. https://hdl.handle.net/20.500.14001/69094 (Consultado el 16 de octubre de 2025).
Rabobank (2025). World Fruit Map: A changing basket of fruits and trade flows.
Samara R, Hunter DM, Stobbs LW, Greig N, Lowery DT, Delury. 2017. Impact of Plum pox virus (PPV-D) infection on peach tree growth, productivity and bud cold hardiness. Can. J. Plat Pathol. 39(2):218-228.