Suelos saturados por sistemas frontales: Advierten sobre el grave riesgo de compactación en los huertos del centro-sur
Las intensas precipitaciones y el paso sucesivo de sistemas frontales por la zona centro-sur del país han dejado los suelos agrícolas en una condición crítica de saturación hídrica. Ante este escenario, Frutas de Chile ha emitido una serie de advertencias técnicas dirigidas a los productores y administradores de huertos, poniendo el foco en un peligro invisible pero altamente destructivo para la fruticultura: la compactación del suelo.
Con los terrenos anegados y el agua estancada en diversos valles productivos, la tentación de ingresar con tractores y maquinaria pesada para realizar labores de control, cosecha tardía o aplicación fitosanitaria puede generar daños estructurales severos y de difícil reversión en los huertos de cara a las próximas temporadas.
El peligro de la compactación en suelos húmedos
Cuando un suelo se encuentra saturado de agua, pierde su capacidad de soporte y los espacios de aire (porosidad) se reducen al mínimo. Si en estas condiciones se transita con maquinaria pesada, se produce una fuerte presión mecánica que compacta las capas superficiales y subsuperficiales.
Esto genera consecuencias directas sobre el desarrollo de los frutales:
- Asfixia radicular: La falta de oxígeno en el suelo impide la correcta respiración y desarrollo de las raíces, debilitando al árbol.
- Menor infiltración: Se forman pisos de arado o capas impermeables que dificultan el drenaje natural del agua en futuros eventos de lluvia.
- Reducción de rendimientos: Un sistema radicular dañado limita la absorción de nutrientes y agua, afectando la productividad y el potencial de desarrollo frutal en primavera y verano.
Recomendaciones clave para los productores
Ante la continuidad de los frentes de mal tiempo, los especialistas recomiendan a los equipos agronómicos adoptar un protocolo de manejo preventivo:
- Restringir el tránsito pesado: Postergar el ingreso de tractores, camiones y equipos de fumigación hasta que los suelos recuperen una capacidad de sustentación adecuada y el agua superficial haya drenado por completo.
- Priorizar el drenaje: Monitorear y limpiar zanjas, colectores y canales de desagüe para acelerar la evacuación de los excedentes hídricos en los cuarteles más afectados.
- Evaluar el daño por escorrentía: Inspeccionar las cabeceras de los huertos y sectores con pendiente para detectar posibles erosiones o pérdida de suelo cultivable provocada por el flujo descontrolado de agua.
- Monitoreo fitosanitario post-temporal: Una vez que las condiciones de piso permitan el ingreso a pie, realizar revisiones sanitarias focalizadas para prevenir la aparición de hongos de cuello y raíz (como Phytophthora) propiciados por el exceso de humedad.
El llamado desde el sector es a extremar las precauciones y priorizar la salud a largo plazo de los huertos, entendiendo que la gestión oportuna del suelo en periodos de emergencia climática es clave para sostener la competitividad de la fruta chilena en los mercados internacionales.