Terremotos en Venezuela paralizan las exportaciones de mango fresco y provocan el colapso del mercado interno

Un doble sismo destruyó casi por completo el único aeropuerto capacitado para carga perecedera en el país caribeño. La suspensión de los envíos al Reino Unido provocó una sobreoferta local y un desplome inmediato de los precios en las principales ciudades.
Junio 30, 2026

El sector exportador de frutas frescas de Venezuela enfrenta una crisis logística y comercial sin precedentes. Un doble terremoto causó severos daños estructurales en la infraestructura clave del país, dejando a los operadores frutícolas en un escenario de total incertidumbre y provocando la parálisis inmediata de los envíos internacionales de productos perecederos.

El mayor impacto logístico se concentra en el principal aeropuerto venezolano acondicionado para la gestión de carga refrigerada y perecedera, el cual sufrió una destrucción casi total a causa de los movimientos telúricos. Esta terminal aérea era el eje estratégico para la salida del mango fresco hacia los mercados europeos, principalmente el Reino Unido.

Suspensión de envíos al Reino Unido

Ante la falta de vías logísticas operativas y sin proyecciones de una pronta recuperación en el corto plazo, las principales firmas exportadoras han debido congelar sus programas comerciales. Es el caso de la empresa especializada Latín Fruits C.A.

“Nos hemos visto en la imperiosa necesidad de suspender de manera inmediata nuestras exportaciones hacia el Reino Unido”, confirmó Bonny’s Jiménez, presidente de la exportadora e importadora de frutas tropicales.

Sobreoferta y desplome de precios en las variedades de injerto

La repentina clausura del canal de exportación obligó a las empresas a reorientar masivamente los volúmenes de mango hacia el mercado doméstico, el cual ya se encuentra debilitado por la catástrofe generalizada.

Aunque la actual campaña de mango en Venezuela está en su fase de cierre y no se encuentra en el pico de producción, el volumen que circula es lo suficientemente grande como para desestabilizar la comercialización local. La convergencia del mango criollo (variedad bocado) —que satura el consumo nacional— con las variedades de injerto americano destinadas originalmente al extranjero, como Haden, Kent, Tommy y Keitt, provocó un desplome vertical en los precios de estas últimas, borrando por completo los márgenes de ganancia de los productores.

Parálisis comercial y crisis en el terreno

La crisis comercial se agudiza por la destrucción de los principales centros de consumo de Venezuela. Caracas y el estado de La Guaira, los dos núcleos comerciales más importantes para la fruta fresca, resultaron gravemente comprometidos por los sismos. Fuentes de la industria informan que las ventas de fruta en estas zonas cayeron más de un 80% en apenas tres días, reflejando tanto la pérdida de locales comerciales como el freno total del consumo de la población.

A la compleja situación económica se suma un panorama humanitario crítico en las zonas de producción. Testigos y productores locales acusan una baja presencia institucional en las labores de remoción de escombros y auxilio, además de la imposición de trabas para que las empresas y particulares entreguen ayuda de forma independiente.

“Hay un desastre muy grande. A las personas que quieren colaborar no las están dejando hacerlo”, advirtió Luiz Zambrano, productor frutícola venezolano afectado por la catástrofe.

Con los mercados internacionales cerrados por vía aérea y el consumo interno severamente golpeado por la destrucción urbana, el sector frutícola de Venezuela queda atrapado en un escenario de doble impacto, a la espera de que se definan planes gubernamentales para la reconstrucción de las plataformas de carga.

Fuente: Freshplaza