Una carrera contra la obsolescencia varietal

Es necesaria una inversión en I+D y armar una estrategia planificada, para avanzar en exportaciones. Esta es la postura de nuestro Director Editorial Julio Rodiño, en esta edición de Mundoagro.
Septiembre 4, 2023

La exportación de frutas ha sido un pilar fundamental y estructurante de la agricultura nacional de los últimos 50 años y, por lo tanto, un pilar fundamental de la economía chilena, al generar importantes ingresos y contribuir significativamente a la balanza comercial del país. Sin embargo, para mantenernos a la vanguardia en el mercado global, es imperativo abordar un desafío creciente: la obsolescencia de las variedades frutales de nuestras plantaciones. Si queremos seguir siendo uno de los principales países exportadores de frutas frescas a nivel mundial, debemos adoptar una estrategia de recambio varietal que asegure la sostenibilidad y competitividad a largo plazo.

Los mercados globales de frutas son altamente dinámicos y competitivos. Chile exporta sus productos a más de 100 países, siendo Estados Unidos, China y la Unión Europea los principales destinos La diversidad de climas y suelos de Chile ha permitido una amplia gama de variedades frutales, pero la permanencia prolongada de ciertas variedades ha llevado a un estancamiento de la oferta que hoy está desalineada con los nuevos requerimientos y gustos del mercado. Cerca del 40% de las plantaciones de peras y manzanas en Chile utilizan variedades introducidas hace más de tres décadas, lo que afecta nuestra capacidad para satisfacer las cambiantes demandas de los mercados internacionales.

Para abordar estas limitaciones y fortalecer nuestra posición, el recambio varietal emerge como una solución estratégica. La adopción de variedades de frutas que cumplan con los estándares y preferencias de los mercados es esencial y en este sentido, la diversificación de la oferta es crucial. Actualmente, las peras chilenas enfrentan dificultades de acceso en la Unión Europea debido a requisitos de calidad y variedades específicas, y las variedades Gala y Fuji representan el 70% de las exportaciones de manzanas chilenas, lo que subraya la necesidad de introducir nuevas variedades que amplíen nuestro portafolio y reduzcan la dependencia de unas pocas opciones.

La inversión en investigación y desarrollo (I+D) es un componente vital para el éxito del recambio varietal. Es esencial el apoyo a la creación de nuevas variedades con un sello garantizado, libre de virus, resistentes a enfermedades, con tiempos de cosecha adecuados y cualidades organolépticas requeridas por los consumidores. En este contexto, la colaboración entre instituciones de investigación, la academia, productores y el sector privado es clave para acelerar el desarrollo de nuevas variedades.

El recambio varietal no es solo una opción estratégica, sino una necesidad imperativa. Con una inversión en I+D y una estrategia planificada, Chile puede garantizar un flujo constante de frutas de calidad superior que se distinga de otras ofertas y que satisfagan las expectativas cambiantes de los mercados internacionales. Esta iniciativa no solo preservará nuestro estatus como líderes exportadores de frutas, sino que también asegurará la prosperidad y sostenibilidad de la industria frutícola chilena en el escenario global.