Uva de mesa: Las oportunidades del recambio en varietal que propone INIA La Platina

Munay® e INIA-G4 son algunas de las variedades que forman parte del Programa de Mejoramiento Genético de Uva de Mesa, con las que se busca que Chile siga siendo un actor de peso en la industria global.
Diciembre 2, 2024

Contar con variedades que cumplan con las preferencias de los consumidores pero que además se adapten a las condiciones climáticas y de cultivo de Chile son algunos de los objetivos del Programa de Mejoramiento Genético de Uva de Mesa de INIA La Platina que lidera la experta María Cecilia Peppi.

La investigadora comentó a Mundoagro que después de INIA Grape One (Maylen®), el programa ha desarrollado dos variedades comerciales: INIA-G3 (Munay®) e INIA-G4. “Munay® es una variedad de fines de temporada, rosada sin semillas y de un rico sabor moscatel, los racimos y bayas no son grandes, pero las características de firmeza, color y sabor de su fruta la hacen muy interesante. En tanto, INIA-G4 es una variedad blanca de media estación, de altísima fertilidad y productividad y de manejo simple. El calibre potencial de sus bayas está sobre los 22 mm, tiene buena firmeza, y mantiene su calidad en postcosecha por largos períodos”, señala Peppi. 

Munay® está enfocada a mercados nicho de Asia, Norteamérica y Europa, que aprecien el sabor especial de esta variedad mientras que INIA-G4 tiene potencial para cualquier mercado.

Industria dinámica 

Para la ingeniera agrónoma de la Pontificia Universidad Católica de Chile, PUC y master y doctora de la Universidad de California en Davis (EEUU), el recambio varietal en Chile fue relativamente lento comparado con otros países competidores, pese a que hoy ya nos acercamos a lo que se observa en otros lugares. “La industria es tremendamente dinámica, la necesidad de cambios en las variedades es permanente, pues cada día aparece la oferta de una variedad superior en alguno de los atributos que buscamos. Como país productor y exportador debiéramos mantener un estado de alerta y adaptación que nos permitan seguir siendo un actor relevante en la industria”.

Sobre qué variedades son claves para el sector y que variedades han quedado atrás, Peppi explicó que “las nuevas zonas productoras junto con tecnologías de manejo y de postcosecha han prácticamente eliminado las ventanas productivas. En este contexto cualquier variedad compite consigo misma y con otras variedades. Por lo tanto, deben ser variedades de alto rendimiento, de bajo costo productivo y de las que se pueda obtener confiablemente en distintas temporadas una excelente calidad”.

Systems Approach: Desafíos y perspectivas

Durante esta campaña por primera vez se utilizará Systems Approach, que permitirá mejorar la condición y calidad de la uva de mesa que se exporta a EEUU. “Indudablemente el Systems Approach es un tremendo beneficio, nos ayuda en el desafío de entregar una calidad que perdure, que llegue y se mantenga bien hasta los consumidores finales. En términos productivos debiera ser una temporada bastante ordenada, mantener y cumplir las exigencias de calidad de todos los envíos serán claves para buenos resultados económicos”, indicó Peppi.

En cuanto a lo que puede esperarse para esta temporada, Peppi señala que para algunas variedades y zonas hay una menor oferta de racimos que lo usual. “La primavera fría y nubosa del año pasado afectó la inducción en algunos lugares, pero llevamos un crecimiento bastante uniforme y la calidad de la fruta se ve de buen pronóstico. En algunos casos puntuales hay poco para elegir, pero lo que hay se ve auspicioso y no debiera afectar mayormente el volumen final”.