Uva de mesa: Temporada de contratiempos
La temporada 2024/2025 de uva de mesa estuvo marcada por una recuperación de los volúmenes tanto de California como de Perú. Este último país tuvo récords tanto de sus exportaciones generales como de los envíos a Estados Unidos; pero posteriormente los precios cayeron a su nivel más bajo en cinco temporadas. Por su parte, los productores chilenos respondieron aumentando sus envíos a Europa. Sin embargo, la presión a la baja sobre los precios ejercida por Perú redujo el valor total de las exportaciones chilenas.

Dado que los productores de uva de mesa chilenos se enfrentan a márgenes más ajustados, es posible que estén buscando orientarse hacia otros cultivos. En 2025/26, las exportaciones de uva de mesa en varios países están camino a aumentar aún más; por lo que mantener la rentabilidad del sector puede depender de una mayor colaboración.
EL INICIO DEL DOMINÓ
Vamos a comenzar el análisis de la temporada usando una analogía: es como derribar una fila de fichas de dominó; pues lo que ocurre en el primer país productor afecta a las condiciones de mercado del siguiente, y así sucesivamente. Siguiendo con la analogía, California es la primera ficha. El resultado de la temporada allí tiene una fuerte influencia en la de Perú, que a su vez afecta a Chile.
La cosecha de uva de mesa en California se recuperó la temporada pasada de los efectos del huracán Hilary, que azotó el estado durante la cosecha de 2023/24. La tormenta fue tan inusual que algunos productores nunca habían experimentado nada parecido en toda su carrera. Así, la temporada pasada terminó con 87 millones de cajas (8,2 kg), lo que supone un aumento del 18% respecto a la campaña anterior.
Sin embargo, a excepción de 2023/24, los volúmenes de producción en 2024/25 fueron los más bajos desde 2017/18. Los volúmenes totales en California han ido disminuyendo desde 2018/19, cuando la producción fue de 100 millones de cajas; lo que se atribuye, en parte, a la disminución de la superficie plantada, la que pasó de 53.419 hectáreas en 2018 a 48.600 ha en 2024. Asimismo, en las últimas temporadas, las condiciones meteorológicas extremas también han contribuido a estas bajas.
A pesar del aumento de los volúmenes en California, las altas temperaturas aceleraron la temporada y provocaron pérdidas tempranas. En julio del año pasado, hubo más de tres semanas consecutivas en Bakersfield con temperaturas sobre los 38 °C.
Una vez finalizada la temporada en California, Estados Unidos, depende de las importaciones de uva de mesa. Como consecuencia del descenso de la producción nacional y de la expectativa de los consumidores de que las uvas estén disponibles durante todo el año, las importaciones están aumentando en este mercado. El país estableció un récord en estas compras en 2024/25, con 111 millones de cajas (8,2 kg), lo que supone un aumento interanual del 15%.
Desde 2021/22, Estados Unidos ha batido récords de importación en cada temporada. Históricamente, se abastecía de uvas provenientes principalmente de Chile y México, pero alrededor de 2010/11, comenzó a importar de Perú. En las últimas temporadas, las importaciones provenientes de este país han crecido hasta igualar e incluso superar a las de los primeros mercados.
Vamos ahora a la situación que vivió Perú. Sus exportaciones de uva de mesa se recuperaron la temporada pasada después de que las fuertes lluvias y las altas temperaturas provocadas por El Niño redujeran los volúmenes en Piura, en el norte del país, en 2023/24. Perú exportó 82 millones de cajas (8,2 kg) en 2024/25, lo que supone un aumento interanual del 26% y un récord para el país.
Si nos referimos a la superficie plantada, se pasó de 21.099 ha en 2021/22 a 23.320 ha en 2024/2025. El crecimiento más rápido de los volúmenes que de la superficie indica que los rendimientos también han crecido. Siguiendo estas tendencias, las importaciones estadounidenses de uvas procedentes de Perú alcanzaron su nivel más alto la temporada pasada.
DESPLOME DE PRECIOS
Los precios de las uvas de mesa en EE. UU. comenzaron altos la temporada pasada, pero luego cayeron drásticamente a medida que aumentaba el volumen en el mercado. Hubo una serie de factores que generaron una tormenta perfecta y contribuyeron al incremento en la cantidad de fruta.
La última parte de la temporada en California tuvo volúmenes más bajos de lo habitual, a la par con la temporada anterior, afectada por el huracán. Además, existía inquietud por una posible huelga portuaria en la costa este de EE.UU. prevista para el 15 de enero. Los exportadores de Piura podían salir beneficiados de esta situación, ya que además de Brasil, Perú es uno de los pocos países que puede exportar uvas a EE.UU. inmediatamente después de su temporada nacional. Ante el temor de cortes de agua del embalse de Poechos debido a las condiciones de sequía, los productores se apresuraron a cosechar para abastecer un mercado desabastecido.

A partir de mediados de enero, los precios de la uva de mesa estadounidense se desplomaron cuando los productores de Ica, en el sur de Perú, comenzaron a enviar mayores volúmenes.
A pesar de la sequía, Piura terminó su temporada con 700.000 cajas más que en 2022/23, la temporada más reciente sin El Niño. Entre las semanas 2 y 4, Ica envió entre 3,5 y 4,5 millones de cajas por semana, los niveles más altos para esos periodos en al menos cuatro temporadas.
Como resultado de esta acumulación, los precios cayeron drásticamente. Los valores de los contenedores en el mercado terminal estadounidense para las uvas blancas sin semillas no orgánicas, cayeron de US$ 60 a menos de US$ 30 (55%) entre las semanas 2 y 14. Los precios de las uvas rojas sin semillas cayeron de US$ 45 a menos de US$ 30 (47%) durante el mismo periodo.
Aunque estas caídas parecen significativas en relación con los precios constantemente altos de la temporada anterior, es importante recordar que en 2023-24 hubo escasez de uvas procedentes de Perú y California. Aún así, los precios del mercado terminal estadounidense de uvas sin semillas cayeron a su nivel más bajo de las últimas cinco temporadas. En la primera quincena de abril, las uvas blancas sin semillas se vendían a US$25-30 por caja, frente a los US$30-35 de temporadas anteriores.
EL CAMINO DE CHILE
Ante el excedente de esta fruta en el mercado estadounidense, una forma en que Chile pudo adaptarse fue enviando sus productos a otros mercados. Desafortunadamente, Asia quedó descartada tras el colapso del mercado chino en 2023/24, por lo que quedaba Europa, donde había una ventaja. Los volúmenes procedentes de la India habían disminuido en comparación con la temporada anterior, lo que le permitió llenar el vacío. Las importaciones de uva de mesa de la India en Europa se redujeron de 14 millones de cajas (8,2 kg) en 2022/23 a 11 millones de cajas en 2023/24, un descenso del 21% con respecto a la temporada anterior. Esta baja se debió en parte a que los productores de la India redirigieron sus uvas al mercado asiático, donde los precios eran mejores. Es posible que la demanda fuera mayor en Asia después de que los exportadores sudamericanos decidieran evitar ese mercado.

Si bien tenía sentido que los productores chilenos exportaran más uvas a Europa, se debe considerar que no existe claridad de cuánto volumen adicional podrá absorber este mercado en el futuro. Las uvas de mesa procedentes de Sudáfrica constituyen la mayor parte de las importaciones al viejo continente y los volúmenes procedentes de este país se han mantenido relativamente estables en los últimos años. Han aumentado de 41 millones de cajas (8,2 kg) en 2020/2021 a 43 millones de cajas en 2024/25. En cuanto a la superficie plantada en Sudáfrica, se ha mantenido igualmente estable, con un ligero descenso, pasando de 21.100 ha en 2021 a 19.488 ha este año. El aumento del volumen de este país se explica por un incremento en el rendimiento.
Europa importa fruta de Sudáfrica, pero también volúmenes significativos provenientes de la India. El problema para Chile es que estos volúmenes llegan durante el período en que su ventana de mercado se superpone con la de Sudáfrica. En este sentido, es importante destacar que las exportaciones totales de la India han aumentado de 23 millones de cajas (8,2 kg) en 2016/17 a 41 millones de cajas en 2024/25; mientras que los envíos dirigidos a Europa también han crecido, pero de forma más moderada: se pasó de10 millones de cajas en 2016/17 a 11 millones de cajas la temporada pasada. De esta manera, los volúmenes combinados de Sudáfrica y la India en el mercado europeo pueden dificultar la entrada de Chile.
¿UN CAMBIO DE CULTIVO?
A pesar de que Chile hizo todo lo posible por limitar las consecuencias de la mayor oferta de uvas procedentes de Perú durante su ventana de mercado, de enero a mayo, los productores se vieron afectados por los bajos precios. El volumen de uvas de mesa procedentes de Chile aumentó un 4% con respecto a la temporada anterior, en parte gracias a la aplicación del Systems approach, que facilitó los requisitos de exportación a Estados Unidos. Sin embargo, el valor total FOB de las uvas procedentes de Chile cayó un 31% con respecto a la temporada anterior. En general, los volúmenes procedentes de este país han ido disminuyendo: pasaron de un máximo de 105 millones de cajas en 2011/12 a 68 millones de cajas (8,2 kg) en 2024/25.
Casi toda la caída de las exportaciones de uva de mesa en Chile parece deberse a una reducción de la superficie plantada. Esta pasó de un máximo de 53.550 hectáreas en 2011 a 33.155 hectáreas en 2024. Las exportaciones pueden estar cayendo ligeramente más lento que la superficie plantada debido a un pequeño aumento en el rendimiento. Cabe señalar que la superficie real plantada puede ser significativamente inferior a las estimaciones oficiales en Chile. En cualquier caso, las cifras de superficie plantada muestran que, ante la disminución de los márgenes, cada vez más productores de uva de mesa están abandonando sus cultivos o cambiando a otros. El mal rendimiento de la uva en esta temporada probablemente signifique que esta tendencia a la baja solo continuará.
A medida que la uva de mesa se vuelve menos rentable en Chile, los productores pueden optar por otros frutales. Las cerezas no ofrecen una alternativa viable. El precio unitario FOB cayó un 29% interanual en 2024/25 debido al exceso de volumen.
Otros cultivos que han aumentado recientemente su superficie plantada entre 2021 y 2024 son las avellanas (tasa de crecimiento anual compuesta del 26% en tres años), las limas (tasa de crecimiento anual compuesta del 7,3%), los nectarines (tasa de crecimiento anual compuesta del 5,4%) y las naranjas (tasa de crecimiento anual compuesta del 4,2%).
Entre ellos destacan especialmente las avellanas debido a su gran superficie plantada. Con 49.264 ha son ahora la segunda especie frutal y de frutos secos más plantada en el país, solo por detrás de las cerezas. En 2024, los productores chilenos exportaron 24.000 toneladas de avellanas por un valor de US$ 238 millones FOB. Aunque los volúmenes se redujeron un 27% interanual, el valor FOB total se mantuvo sin cambios. Los altos precios de las avellanas pueden animar a los productores a seguir plantando más.
¿Qué deparará la temporada 2025/26 para los productores de uva de mesa que quedan en Chile? A principios de agosto, las condiciones parecían favorables en California, con temperaturas más frescas. Salvo que surjan problemas climáticos o logísticos, las exportaciones de Perú seguirán aumentando en consonancia con el incremento de la superficie plantada. Hay indicios tempranos de una cosecha más escasa en la India. Los productores de ese país informaron de pérdidas de entre el 30% y el 40% debido a las fuertes lluvias monzónicas. Una temporada más fuerte y tardía en California podría retrasar los volúmenes procedentes de Perú y hacer bajar los precios de Chile. Por el contrario, las pérdidas en la India podrían beneficiar a Chile en Europa más adelante en la temporada. Quizás el acontecimiento más significativo sería que los productores de uva de mesa del hemisferio sur siguieran el ejemplo de los productores de cerezas y acordaran limitar los volúmenes para elevar los precios.