Virus del anillado necrótico de los prunus: características y estrategias de control
Los frutales de carozo son susceptibles de infectarse con una serie de virus, reportándose actualmente a nivel mundial más de 34 enfermedades de este tipo. Estos virus se diseminan de una planta a otra y de un huerto a otro por material de propagación, además de vectores, polen y semilla. En Chile, se han identificado […]
En Chile, se han identificado las especies virales que, comúnmente, afectan este grupo frutal a nivel mundial. Entre ellas se encuentra el virus del anillado necrótico de los prunus (Prunus necrotic ringspot virus, PNRSV), el cual se encuentra ampliamente distribuido en las regiones en donde se cultivan frutales de carozo (Figura 1). Esta virosis normalmente pasa desapercibida, debido a que se confunde con los síntomas causados por la enfermedad conocida como tiro de munición, causada por el hongo Wilsonomyces carpophilus o el daño de cáncer bacterial en hojas, causado por Pseudomonassyringae pv. syringae.

El virus del anillado necrótico de los prunus pertenece a la familia Bromoviridae y al género Ilarvirus. Su estructura está compuesta por un ácido nucleico (ARN) y una cubierta de proteínas. Su genoma es tripartito, es decir, se organiza en tres partículas virales, también conocidos como viriones, y cada una de estas partículas tiene una forma isométrica de aproximadamente 25 nm de diámetro.
Las primeras evidencias de PNRSV datan del año 1941 en huertos de duraznero en Estados Unidos, cuando Cochran y Hutchins observaron y reportaron una enfermedad transmisible por injerto que causaba síntomas de anillos, pústulas amarillas y patrones cloróticos en la hoja. En Chile fue reportado por primera vez en 1988 por Ascui y Álvarez.
HOSPEDEROS Y SÍNTOMAS
Este virus tiene como hospederos todas las especies del género prunus, además afecta en forma natural especies pertenecientes a otros géneros como la rosa, el lúpulo y el pepino. PNRSV, es el agente causal de conocidas enfermedades como Mosaico rugoso del cerezo, Cálico del almendro y Line pattern en ciruelo. Se han identificado numerosas cepas de este virus que varían entre sí en sus propiedades patológicas; por ejemplo, plantas de cerezo que no manifiestan síntomas o que muestran un severo mosaico rugoso al ser infectadas con cepas diferentes.
En general, en las plantas infectadas con virus existe variación de intensidad de síntomas, lo que está dado por cepa del virus, hospederos con diferentes tolerancias y las condiciones climáticas. En el caso del virus del anillado necrótico de los prunus, los síntomas se pueden observar en las hojas de las plantas infectadas como anillos cloróticos, que luego pasan a ser anillos necróticos que se desprenden de la hoja dejando perforaciones (Figura 2). Las hojas también pueden manifestar deformación como ocurre en cerezo, en donde las puntas de las hojas se doblan hacia arriba y el borde de la lámina se observa aserrado. Esta sintomatología se puede apreciar en la planta completa o sólo en algunas ramas de ella. En algunas variedades de cereza como Bing o Lambert se produce un retraso en la madurez de la fruta.

Estudios realizados en EE.UU. por los investigadores Lang y Howell entre los años 1998 y 2002, determinaron que muchos de los nuevos portainjertos desarrollados para cerezo y que potencian la productividad, se muestran altamente susceptibles al virus, mientras que los portainjertos tradicionales como Colt, Mahalet, Gisela 5, Gisela 6, Gisela 12, entre otros, son tolerantes (Cuadro 1).
La sintomatología que manifiesta un hospedero a causa de una infección viral determinada, muchas veces se expresa en forma más severa o atípica, debido a infecciones mixtas en el mismo hospedero. Esto ocurre porque la coexistencia de dos o más especies virales genera una interacción sinérgica. PNRSV no está ajeno a esta situación, prueba de ello es que cuando se encuentra coexistiendo en un mismo hospedero con el virus del enanismo de los prunus (Prune dwarf virus, PDV) causa la enfermedad conocida como “Peach stunt disease”, en donde el crecimiento de primavera es retardado y los rendimientos disminuyen considerablemente.
IMPACTO ECONÓMICO
El virus del anillado necrótico de los prunus tiene impacto económico. Si bien es cierto, en Chile no existen estudios que cuantifiquen estas pérdidas, la literatura internacional indica que puede llegar a causar pérdidas en el rendimiento de hasta de un 15% en cerezo y mayores aún en duraznero. El tamaño de la fruta también se puede ver reducido entre 10 a 30%, así como también puede causar retraso en la madurez de la fruta. En viveros, PNRSV puede afectar el prendimiento de yemas.

Durante la primavera 2020, se colectaron 152 muestras de plantas de carozo en huertos de la zona central. Estas muestras fueron analizadas en el laboratorio de virología de INIA La Platina, mediante la prueba PCR (reacción en cadena de la polimerasa), determinándose que sobre el 40% estaban infectadas (Figura 3). Al realizar un análisis más detallado de los resultados, tanto en las muestras de cerezo como en las de ciruelo y duraznero, se determinaron niveles de infección similares, cercanos al 40%, mientras que en las muestras de nectarino se determinó que el 65,1% estaba infectada (Figura 4).
Otros estudios realizados por la U. de Chile en el año 2016, indicaron prevalencia de PNRSV de un 31,5% cuando se analizaron muestras de hojas de frutales de carozo mediante sondas no radioactivas y PCR.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico se debe realizar en un laboratorio de análisis de virus vegetales y las pruebas de laboratorio comúnmente utilizadas son moleculares, como el PCR, que destaca por su alta sensibilidad, sobre todo cuando se requiere conocer con exactitud la condición sanitaria de una planta en particular, como por ejemplo plantas madres. También existen las pruebas serológicas como ELISA (Enzyme Linked Immunosorbent Assay), la cual es menos sensible que el PCR, pero entrega información interesante cuando es aplicada en la época de muestreo apropiada y cuando el objetivo es conocer en forma general el nivel de infección de un huerto.

Otras pruebas menos utilizadas como análisis masivos son el PCR en tiempo real (qPCR), que es sin duda alguna la prueba más sensible para la detección de virus pero de mayor costo, y finalmente, las sondas no radioactivas, que son muy útiles cuando se analizan grandes cantidades de muestras, pero que son poco utilizadas para servicio a agricultores.
No se pueden dejar de mencionar las pruebas biológicas como el indexing, en el cual se utilizan plantas indicadoras como por ejemplo Prunus pérsica cv. GF305, sobre la cual se injerta una yema de la planta que se desea testar. Al cabo de unos meses se observará en la planta indicadora la sintomatología de PNRSV que ha sido trasmitida a través de la yema injertada desde la planta problema. Esta metodología es muy eficiente, se utiliza normalmente en los programas de certificación, pero difícilmente como servicio a agricultores.
DISEMINACIÓN Y CONTROL
La principal vía de diseminación de PNRSV es el material de propagación, pero el virus también se transmite mediante polen y semilla, en este último caso en porcentajes cercanos al 70%.

Las enfermedades causadas por virus no tienen control químico, por lo cual éste se basa en la prevención. Una vez que un virus ha infectado una planta es imposible sanearla en campo. No obstante, existen técnicas de saneamiento en laboratorio que se basan en la generación de una nueva planta a partir de un meristemo. Estas técnicas de saneamiento son costosas y por lo mismo no se recomiendan para ser aplicadas a gran escala, sino que para materiales élite.
El virus del anillado necrótico de los prunus se disemina a larga y corta distancia. En el primer caso, la enfermedad se puede establecer en regiones libres del virus al incorporar al país material previamente infectado, ya sea ramillas, semillas, polen, portainjertos o plántulas de viveros. La medida de control preventivo, en este caso, se basa en el establecimiento de normas y leyes para el movimiento de material de una región a otra, las cuales consideren como mínimo el establecimiento de cuarentenas para materiales provenientes de otras regiones y acompañados de su correspondiente certificado fitosanitario, emitido por la autoridad sanitaria de la región desde donde procede el material.
En la diseminación a corta distancia, las principales vías son el polen, el material de propagación y las semillas. Las medidas de control preventivo, para este caso, deberían ser basadas en la producción de plantas libres de PNRSV y el establecimiento de plantas madres en zonas alejadas de predios productivos. Para esto los programas de certificación son los más eficientes. El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) tiene disponible la normativa para certificación de plantas frutales, a la que puede acceder cualquier viverista.
El establecimiento de huertos debe realizarse con material libre de este virus y una vez establecido realizar constantes monitoreos en primavera y verano para detectar sintomatología sospechosa, pues se debe tener presente que una vez que las plantas entran en floración, pueden ser contaminadas con el virus mediante polen. Las plantas con síntomas sospechosos deben ser analizadas para corroborar la presencia del virus y posteriormente erradicar aquellas que estén infectadas, pues son constante fuente de inóculo que además de diseminar el virus a través del polen lo harán mediante injertos naturales de raíces que ocurren en los huertos.
Entre las estrategias de control, es importante también considerar la susceptibilidad frente al virus de las nuevas variedades que van generando los programas de mejoramiento genético y no olvidar que el establecimiento de huertos con material libre de virus, permitirá mantener por más tiempo el huerto productivo y vigoroso, por lo tanto, desarrollará ramillas fructíferas antes del inicio de la enfermedad.
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