Agrícola Don Ricardo, 30 años: Innovación y sostenibilidad en el corazón del desierto

Con más de 1.500 hectáreas en producción y un manejo de precisión que optimiza cada gota de agua, la empresa consolida su posición como modelo de eficiencia y sostenibilidad en la expansión del arándano peruano.
Diciembre 29, 2025

En el corazón del desierto de Ica, donde el sol parece no dar tregua y la arena se extiende hasta perderse de vista, brotan racimos de un azul intenso que desafían la lógica del paisaje. Son los arándanos de Agrícola Don Ricardo, una de las empresas pioneras en la transformación de estas tierras áridas del sur peruano en un oasis frutal que hoy abastece a los mercados más exigentes del mundo.

Lo que comenzó hace poco más de una década como una apuesta audaz —introducir un cultivo delicado en uno de los climas más secos del planeta— se ha convertido en una historia de innovación, precisión y resiliencia. Aquí, donde cada gota de agua cuenta y cada decisión agronómica puede marcar la diferencia entre el éxito y la pérdida, Agrícola Don Ricardo ha hecho del manejo eficiente de recursos y la tecnología su sello dis-tintivo, posicionando a Ica como uno de los epicentros del negocio del arándano peruano.

A tan solo dos semanas de haberse conocido en el Hotel Las Dunas, Ricardo Briceño y Rafael Ibarguren decidieron aliarse para crear la empresa; una fundada en 1995 y que actualmente, en sus más de 1.500 hectáreas en producción, cultiva uva de mesa, arándanos, paltas y cítricos.


Ricardo Briceño y Rafael Ibarguren fundaron Agrícola
Don Ricardo en 1995, compañía que en un principio se dedicó especialmente a uva de mesa sin semilla.

“Mi idea nunca fue convertirme en agroexportador, pero cuando Rafael nos lleva con mi esposa al fundo que hoy es La Quebrada, nos enamoramos del lugar y decidimos comprarlo”, cuenta Briceño.

“Pactamos las condiciones y, para dejarlo por escrito, escribimos los acuerdos de la venta en un papel kraft para envolver biscochos”, recuerda Ibarguren. Ese mismo papel de panadería fue llevado a la notaría donde se firmó el inicio de lo que hoy es Agrícola Don Ricardo.

Aunque la uva sigue siendo el producto de mayor volumen, el arándano ha adquirido un papel destacado en el portafolio, con alta rentabilidad y márgenes atractivos desde su introducción en 2014. Esta superfruta se ha consolidado como el segundo cultivo más importante de la empresa, lo que se atribuye a su gran potencial económico y su contribución a la sostenibilidad, pues requiere aproximadamente un 30% menos de agua en relación a otros cultivos, como la palta o los cítricos.


Si bien el arándano ha adquirido un papel destacado en el portafolio de la empresa, ésta comenzó con el cultivo de uva de mesa, el que continúa teniendo el mayor volumen.

EL INICIO DE TODO, PARTIENDO DESDE LA UVA

Cuando decidieron unir sus campos, desde el principio ambos fundadores decidieron que plantarían fruta para exportación, no para el mercado local. Una ventaja fue que Ibarguren ya trabajaba con uvas de las variedades Thompson, Flame y Ruby Seedless.

“Teníamos en esa época 20 hectáreas de uva en San Miguel y un poco de Flame en Santa Rosa. Pero ahí no teníamos otra opción, entonces empezamos a pensar qué más podríamos plantar aparte de uva”, explica Ibarguren.

Finalmente, los fundadores decidieron quedarse con plantaciones de palta y uva. “Pero, como siempre, hemos sido tercos.

Buscando hacer las cosas diferentes, fuimos de los pocos que no plantamos uva Red Globe, y nos dedicamos explícitamente a la uva sin semilla, algo que nos caracterizó toda la vida”, dice Ibarguren.

EL DESAFÍO DE CRECER SIN PERDER EL RITMO


Para Darwing Casana, gerente general de la compañía, la incorporación del arándano significó replantear la gestión agricola y operativa.

A pesar de que el negocio de arándano de la empresa hoy es un ejemplo de cómo la innovación, la perseverancia y el compromiso con el uso responsable del agua pueden transformar los retos en oportunidades de crecimiento, el camino ha sido desafiante. Así lo explica el gerente general de Agrícola Don Ricardo, Darwing Casana, quien reitera que venían de una amplia experiencia en la producción de uva de mesa, un cultivo con un manejo intensivo en labores y control de calidad, y pasaron a algo completamente distinto. El arándano cuenta con una precosecha que requiere menos intervención y su mayor demanda de mano de obra se concentra en la cosecha.”Este cambio nos obligó a replantear la gestión agrícola y operativa, adoptando un enfoque distinto y más especializado”, sintetiza Casana.

Pocos conocen esa evolución tan de cerca como Delia Crispín, gerente de gestión agrícola del cultivo de arándanos, quien lleva ya 17 años en la empresa. Su misión desde 2008 ha sido clara: mantener un crecimiento constante y sostenible. En el fundo Santa Rosa, ubicado en San José de los Molinos —a las afueras de Ica-, mientras los trabajadores cosechan a sus espaldas, Crispín reconoce que “uno de los puntos críticos para el arándano es la mano de obra, principalmente en la cosecha. Si crecemos demasiado rápido, podríamos enfrentarnos a quiebres, ya que actualmente ninguna variedad permite una cosecha mecanizada”.

Desde 2020 hasta la fecha, la empresa ha incrementado su superficie de arándanos de 60 a más de 300 hectáreas, lo que evidencia un crecimiento sostenido y constante a lo largo de estos años. Con respecto a la mano de obra, el gerente general asegura que, a causa del incremento en el área plantada de arándanos en Ica, se ha generado una fuerte presión sobre la disponibilidad, algo que —dice- es y seguirá siendo a futuro un desafío enorme para todos los productores de la fruta.

El cultivo requiere aproximadamente 3.300 trabajadores, y para mantener esa fuerza laboral, la compañía ha diseñado un plan agresivo de retención, enfocado en ofrecer buenas condiciones, remuneraciones acordes al desempeño y herramientas que faciliten la labor diaria.

TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA FRUTA PERFECTA

El arándano es una fruta premium. Su destino natural son los mercados más exigentes del mundo, donde la calidad y la condición son intransables. Toda la producción de Agrícola Don Ricardo se exporta, siendo Asia su principal mercado de destino, aunque la compañía llega a los cinco continentes. Por ello, buscan destacarse con fruta de alta calidad durante toda la campaña: con acidez equilibrada, alto brix y calibre adecuado según cada variedad, aspectos en los que desde un principio son asesorados por Sebastián Ochoa.

La variedad Mágica lidera las plantaciones, con una ventana productiva entre junio y noviembre y un peak de producción hacia fines de septiembre y octubre. Para extender esa ventana, la empresa ha desarrollado ensayos de poda temprana y aplica tecnología en todas las etapas del proceso: desde el riego hasta el seguimiento en poscosecha.

La mano de obra es un factor esencial en la producción de arandanos, especialmente durante la cosecha, lo que genera alta disponibilidad de empleos en la región.

“Buscamos producir mucho a bajo costo, y por ello la incorporación de tecnología en cada etapa del cultivo ha sido clave, manteniendo nuestro objetivo de maximizar la calidad y reducir el uso de agua y fertilizantes”, resume Crispín.

En este sentido, un punto que cobra gran relevancia es el agua y la precisión de ella, aún más, al considerar el entorno que rodea los campos de Agrícola Don Ricardo. Las sondas de monitoreo miden la evolución del riego durante el día y permiten reponer solo lo necesario. “Medimos el porcentaje de drenaje en cada maceta; como el arándano es muy sensible a las sales, debemos asegurarnos de que la conductividad dentro de la maceta sea la adecuada”, explica.

Toda el agua proviene de ósmosis inversa, y se controlan pH y conductividad eléctrica para mantener rangos exactos. En paralelo, se realizan análisis nutricionales mensuales y se ajusta la fertirrigación en tiempo real.


Las características de la fruta son el principal enfoque de la compañía, con el fin de cumplir con las exigencias y llegar alos principales mercados mundiales con un producto de la más alta calidad.

En la aplicación de tecnología que realiza esta compañía también destaca el llamado Proyecto de Deshidratación, que permite registrar en tiempo real el tiempo transcurrido entre la cosecha y el ingreso al túnel de frío, controlando así la pérdida de humedad y de firmeza. Esta información se recopila mediante Agritracer, una herramienta tecnológica heredada del negocio de la uva, que además georreferencia los problemas sanitarios dentro del huerto.

“El sistema nos permite anticiparnos. Si algo falla en la cosecha o el transporte, tenemos la capacidad de reaccionar a tiempo”, comenta Crispín.

En paralelo al uso de tecnología, la calidad de la fruta producida en Agrícola Don Ricardo también se basa en la naturaleza: las colmenas desempeñan un papel esencial en la polini-zación, influyendo en la cantidad de semillas por fruto y, en consecuencia, en su peso, firmeza y vida útil de poscosecha.

Mirando hacia adelante, Casana asegura que el futuro del agro pasa por la agricultura de precisión, el uso responsable del agua y la digitalización de los procesos, con el fin de contar con información en tiempo real que permita una gestión eficiente en cada etapa de la cadena productiva y en cada estado fenológico de los cultivos. Las soluciones a través de herramientas tecnológicas, incorporadas en todas las fases de la operación, brindan información precisa y oportuna, permitiendo monitorear el desarrollo de los cultivos, anticipar necesidades y tomar decisiones estratégicas basadas en datos, impulsando una gestión más eficiente, sostenible e innovadora.


Delia Crispin, gerente de gestión agrícola del cultivo de arándanos, asegura que para extender la ventana de este producto, se aplica tecnología en todas las etapas, desde el riego hasta el seguimiento en poscosecha.

NUEVAS VARIEDADES PARA UN MERCADO QUE EVOLUCIONA

Aunque aún predominan variedades tradicionales como Mágica y Ventura, Agrícola Don Ricardo avanza en el recambio varietal. Hoy trabaja con nueve hectáreas de la variedad 14057 de Fall Creek en su primera campaña, además de realizar ensayos con genética de Planasa y la Universidad de Florida.

“El punto crítico de las variedades tradicionales es su vida útil después de la cosecha. Por eso buscamos nuevas opciones que mantengan la calidad al arribo”, explica. Para Crispín, el recambio varietal será más rápido que en la uva de mesa: “En uva, la transición tomó décadas; en arándanos, el cambio avanza a pasos agigantados”.

Esta apuesta por la innovación genética también llevó al desarrollo de un test plot de dos hectáreas, donde se evalúan las principales variedades de las casas genéticas líderes. Casana indica que el objetivo es identificar las variedades que mejor se alinean con su estrategia: producir fruta de alta calidad para los mercados más exigentes, priorizando atributos como sabor, firmeza, bloom y tamaño.

La búsqueda de genética forma parte de las innovaciones que ha llevado a cabo esta compañía, las que marcan su ADN junto a la digitalización y la mejora continua de los procesos agrícolas. En este sentido, Casana cuenta que “apostamos por optimizar el uso del agua, incrementar la productividad y fortalecer las capacidades de nuestro equipo mediante procedimientos claros y eficientes”.

De esta manera impulsan la diferenciación a través de la calidad, uno de los tres pilares en que se basa la estrategia de Agrícola Don Ricardo junto con la diversificación de mercados y el fortalecimiento de relaciones comerciales de largo plazo.

COMPETITIVIDAD EN TIEMPOS DE CAMBIO

Al competir en un sector desafian-te, donde no se controlan todas las variables como el mercado, los precios ni la demanda, la empresa tiene claro que lo único que puede controlar es la calidad y los costos de sus procesos.

“En Don Ricardo la innovación está en nuestro ADN ya que, para nosotros, ‘bueno no es suficiente’, esto nos impulsa a mejorar de forma constante, cuestionar lo que hacemos y buscar siempre una manera más eficiente y sostenible de hacer las cosas bien. Incorporamos tecnología, rediseñamos procesos, promovemos la formación continua y apostamos por soluciones buscando siempre la excelencia”, aclara

Casana, quien agrega que las proyecciones se centran en continuar innovando para mantenerse competitivos, sostenibles y preparados para los desafíos que trae el futuro de la industria del arándano.


La innovación es parte del ADN de esta compañía. Una muestra de ello han sido los empaques y presentaciones adaptadas a las preferencias y requerimientos de cada mercado.

Además del test plot, el cual forma parte de una estrategia de mejora continua orientada al futuro y la sostenibilidad, complementan el esfuerzo con capacitaciones permanentes al equipo para asegurar prácticas actualizadas y de alto desempeño; una inversión constante en infraestructura y tecnología para optimizar cada etapa del proceso productivo; y una rigurosa garantía de calidad desde el campo hasta el cliente final.

“Asimismo, fortalecemos relaciones comerciales de largo plazo basadas en la confianza y el cumplimiento, e innovamos en empaques y presentaciones adaptadas a las preferencias y requerimientos de cada mercado, reafirmando nuestro compromiso con la excelencia y la competitividad internacional”, agrega Casana.

Esta calidad cobra aún más relevancia al considerar que en la última década, los mercados internacionales se han vuelto cada vez más exigentes en diferentes aspectos, entre los que no sólo se encuentra la calidad, sino que también la inocuidad, sostenibilidad y cumplimiento de estándares.

Respecto de los mercados a los que Don Ricardo envía su fruta, el ejecutivo señala que Reino Unido y Europa son los más antiguos. Con el tiempo, se sumó Estados Unidos y, en los últimos ocho años, ha girado con fuerza hacia el mercado asiático. “Este último hoy representa entre el 35% y el 40% de nuestro volumen exportado. Actualmente, nuestros principales destinos compromiso, son Asia, América y Europa, y en los últimos tres años hemos venido desarrollando también el mercado latinoamericano”, agrega. Dado el tamaño y el crecimiento de esta compañía, la diversificación es fundamental, por lo que que sustentan constantemente exploran nuevos destinos. Ello, sin embargo, conlleva una serie de desafios en términos logísticos.

PEQUEÑOS ENEMIGOS, GRANDES DESAFIOS

La logística suele representar desafíos para las exportadoras y el caso de Don Ricardo no es la excepción. Sin embargo, el nuevo Puerto de Chancay marca un antes y un después. Don Ricardo ya ha realizado envíos por esa vía, reduciendo tiempos de tránsito. De todas formas, el transporte interno sigue siendo un punto crítico. “Necesitamos alternativas de transporte y también más autobuses para el personal. Por eso escalonamos los horarios de cosecha entre uva y arándano”, comenta Crispín.

En relación con ello, Casana comenta que la apertura de esta infraestructura brinda una gran oportunidad para aumentar el volumen y reducir el tiempo de llegada al sudeste asiático, donde esperan comenzar a crecer en los próximos años.

Pero las vías y tiempos de tránsito a destino no son los únicos desafíos que debe enfrentar esta compañía. A ello se suman problemáticas de manejo y fitosanitarias. En cuanto a los pri-meros, destacan los suelos. Las tierras de Ica, fértiles pero naturalmente salinas, imponen una vigilancia constante. “Somos obsesivos con la conductividad, tanto de entrada como de salida del sistema”, dice Crispín, ya que un pequeño desbalance puede alterar la fisiología de la planta y comprometer la fruta.

En cuanto a las plagas, el chanchito blanco encabeza la lista como una de las más críticas, ya que debilita las plantas y provoca la caída de hojas y frutos. “Usamos moléculas orgánicas, pero su eficiencia no supera el 80%. Por eso debemos apoyarnos en el manejo cultural: eliminar brotes basales y exponer la base al sol”, detalla la experta.

A nivel país, la mosca de la fruta representa la mayor amenaza. La respuesta, afirma, debe ser colectiva: “El Senasa está haciendo un gran trabajo al convocar a las empresas para actuar en conjunto. Todos ganamos con un buen control”.


En 30 años Agrícola Don Ricardo ha pasado de una agricultura tradicional, a una moderna. Hoy tiene una reputación basada en su confiabilidad sostenibilidad y consistencia.

TRES DÉCADAS DE APRENDIZAJE Y LIDERAZGO

Este año,Agrícola Don Ricardo celebra 30 años de historia, un camino de crecimiento y aprendizaje. En sus inicios, se imaginó una agricultura distinta, centrada en la calidad, la innovación y el desarrollo de las personas y comunidades.

En palabras de sus fundadores, cuando comenzó la empresa “no sabíamos nada, y éramos realmente pioneros en cuanto a los packings de uva en la zona”.

“Viendo en retrospectiva 30 años, la diferencia que hay entre lo que hacemos hoy y lo que hacíamos al principio es enorme, y eso que pensábamos que hacíamos las cosas bien”, dice Briceño.

En este sentido Casana recuerda que la visión de los fundadores fue más allá de producir la mejor fruta; buscaron construir una empresa con alma, que aporte al crecimiento del valle y su gente. “Durante estos años, hemos aprendido que la perseverancia, las decisiones acertadas y el talento de nuestro equipo lo pueden todo”, sintetiza. El sustento de las tres décadas de historia son cuatro valores que guían cada acción: respeto, compromiso, integridad y excelencia.

En 30 años, la empresa ha pasado de una agricultura tradicional, con alta dependencia de países más desarrollados, a una agricultura moderna, basada en la tecnología y la gestión de datos. “Hoy, nuestras decisiones se sustentan en la información que obtenemos de los cultivos, de las labores diarias y de los mercados. Esta transformación nos ha convertido en una empresa digital y exigente, enfocada en obtener los mejores productos, con la máxima calidad y al menor costo posible”, indica Casana.

Además, al ser una empresa integrada, se realiza un seguimiento cercano a cada etapa del proceso productivo, interviniendo en el momento adecuado para garantizar fruta de la más alta calidad

“Esta combinación entre control, calidad y cercanía comercial nos ha permitido construir una sólida reputación a nivel global. Hoy, Don Ricardo es reconocida como una empresa confiable, sostenible y consistente, pilares sobre los cuales mantenemos relaciones a largo plazo con nuestros clientes en todo el mundo”, dice el gerente general.

EL ALMA DETRÁS DEL ÉXITO

Más allá de cifras y tecnología, Crispín destaca la cultura de excelencia que impulsa a Don Ricardo: “Nuestro mayor reto es mantener el alma de la empresa, ese espíritu de trabajo y superación que se percibe en cada equipo”.

Fundada sobre esa filosofía, la compañía ha sido un motor de desarrollo para Ica. Hoy la ciudad mantiene pleno empleo agrícola gracias a Don Ricardo y otras compañías del rubro, que ofrecen oportunidades sin distinción de género o edad, con una remuneración basada en la productividad de cada trabajador.

“Ser una empresa referente en el sector es una gran satisfacción, pero también una responsabilidad: la de seguir creciendo con integridad, cuidando nuestros recursos, a nuestra gente y a las comunidades que forman parte de esta historia”, cierra el gerente general de la Agrícola Don Ricardo.


En la Agrícola Don Ricardo, el capital humano es fundamental, por lo que se emplean diversas estrategias para facilitar las labores del personaly asilograr mejores resultados en cada nivel de la operación.

Con innovación y la incorporación de tecnología, Agrícola Don Ricardo ha consolidado una posición de liderazgo en Ica, convirtiendo a esta región en un centro importante del cultivo de arándanos y uvas en Perú. Ha sabido convertir la eficiencia en una herramienta aliada y el crecimiento proyectado los hará continuar en este camino: para la temporada 2025/26, Don Ricardo espera producir nueve millones de kilos de arándanos, un fuerte incremento frente a los 3,8 millones de la campaña anterior.

“Nuestras plantas más adultas tienen apenas tres años, por lo que cada temporada producen más”, señala Crispín.

A lo largo de estos 30 años, Agrícola Don Ricardo se ha transformado en una compañía líder y sostenible, con la innovación y la incorporación de tecnología como parte de su iden-tidad. Han sorteado dificultades e incorporado cultivos de difícil manejo con gran éxito.

En los inicios de esta compañía se imaginaba una agricultura distinta; hoy se observa ese resultado. ¿Qué seguirá en los próximos 30 años? La compañía apunta a demostrar que se puede hacer agricultura moderna, rentable y responsable al mismo tiempo. Es un legado que sin dudas Agrícola Don Ricardo ya está dejando, sólo el tiempo dirá cómo la tecnología, datos, precisión e innovaciones continúan marcando su hoja de ruta.