Alerta desde Perú: Estudio advierte que los 35°C potencian la agresividad de Lasiodiplodia en uva de mesa
El panorama fitosanitario para la uva de mesa de exportación se enfrenta a una amenaza creciente de base climática. El hongo multihospedero Lasiodiplodia theobromae, ampliamente conocido por causar la muerte regresiva (dieback) y graves enfermedades de la madera, está demostrando una alarmante adaptación al aumento global de temperaturas. Este patógeno cuenta con un abanico de casi 500 hospederos en el mundo, afectando en regiones como la costa norte peruana a cultivos de alta rentabilidad como arándanos, mangos, paltos y vides.
En la uva de mesa, el impacto de este patógeno es especialmente crítico porque ataca de forma sistémica las estructuras leñosas, reduciendo severamente tanto la capacidad productiva del parrón como la vida útil de las plantas.
Crecimiento vs. infección: El peligro latente a los 35°C
Una reciente investigación publicada en la prestigiosa revista internacional Tropical Plant Pathology reveló que evaluar únicamente el crecimiento visual o vegetativo de un hongo no es suficiente para calcular el verdadero riesgo sanitario en el campo.
El estudio fue desarrollado en conjunto por los especialistas Edgar Rodríguez-Gálvez, Cesar Haro-Díaz y Denisse Tuesta-Berrú, de la Universidad Nacional de Piura (Perú), junto a Holger B. Deising, de la Martin Luther University Halle-Wittenberg (Alemania). Para la investigación se utilizó el aislamiento altamente virulento LA-SOL5 obtenido directamente de ramas de vid.
Los análisis en laboratorio y cámaras bioclimáticas entregaron datos concluyentes sobre cómo se comporta el patógeno en diferentes rangos térmicos:
- Crecimiento óptimo in vitro: El micelio vegetativo y la diferenciación de picnidios (estructuras productoras de esporas) alcanzan su velocidad máxima de desarrollo a los 30°C.
- Pico de germinación y virulencia: Sorprendentemente, los procesos clave preinfecciosos —la germinación de conidias— y la capacidad de causar daño real en la planta aumentan de forma drástica al subir la temperatura hasta los 35°C.
Datos clave: El comportamiento de L. theobromae bajo estrés térmico
El factor de germinación: Apenas transcurridas 24 horas a una temperatura constante de 35°C, más del 80% de las conidias del hongo logran germinar de manera exitosa. En comparación, bajo condiciones más frescas de 20°C, solo un tercio de las esporas consigue activarse en el mismo periodo de tiempo, demostrando la naturaleza termofílica de las fases iniciales de infección.
Al trasladar el hongo a plantas vivas de uva de mesa de la variedad Red Globe (injertadas sobre patrón Salt Creek), los científicos comprobaron el impacto en el tejido vegetal:
- A 25°C y 30°C, el hongo avanza invadiendo nodos, pero las hojas se mantienen verdes.
- A 35°C, la virulencia llega a su punto máximo: la expansión de la necrosis interna avanza de forma agresiva de manera basípeta y las hojas superiores se vuelven completamente necróticas.
- Al superar este límite térmico (entre 37°C y 40°C), el hongo sufre un estrés extremo, lo que reduce notoriamente la longitud de sus lesiones moradas internas.
Prácticas de manejo: Las heridas como puerta de entrada
El estudio subraya que Lasiodiplodia theobromae es un patógeno oportunista que requiere de heridas abiertas en el tejido leñoso para invadir con éxito el sistema vascular de la planta. Bajo las condiciones de campo en zonas productoras, esto vuelve sumamente críticas las labores estacionales de poda, desbrote y manejos mecánicos.
Si estas labores de manejo coinciden con días de intenso calor que ronden los 35°C, las conidias suspendidas en el ambiente encontrarán el escenario idóneo para germinar a máxima velocidad antes de que los cortes alcancen a cicatrizar de manera natural.
Proyecciones para la industria agroexportadora
Los resultados de este modelo científico advierten de forma directa sobre los riesgos del calentamiento global para las zonas agrícolas tropicales y subtropicales. Si las tendencias históricas de aumentos térmicos continúan elevando las temperaturas promedio hacia los 35°C, la severidad de la muerte regresiva en la vid se intensificará sustancialmente.
Para los productores de uva de mesa de exportación, esto redefine las reglas de sanidad vegetal. Las aplicaciones preventivas de control fitosanitario (químico o biológico) y los selladores de cortes ya no podrán guiarse únicamente por los calendarios fijos de manejo, sino que deberán ir estrechamente ligados al monitoreo meteorológico diario para proteger los huertos en los momentos de mayor vulnerabilidad térmica.