Café y cacao, de complementos a parte vital de la canasta agroexportadora

El café en grano cerró el año pasado con envíos por US$ 1.843 millones, mientras que la categoría de cacao y sus derivados alcanzó los US$ 1.616 millones, representando en conjunto el 23.5% de las agroexportaciones. ¿Qué los llevó a tener este peso y cómo se observa de cara al futuro?
Abril 15, 2026

Perú viene teniendo un fuerte impulso en sus agroexportaciones hace ya varios años, lo que se ve reflejado en los resultados del 2025, cuando se obtuvieron envíos por US$ 14.578 millones -según cifras de AGAP-. Este desempeño responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales.

En el primer ámbito, el país llegó con una agroexportación mucho más madura, caracterizada por una mejor eficiencia operativa, un mayor cumplimiento sanitario, capacidad logística ampliada y una oferta diversificada. A ello se suma la agresiva apertura comercial, que logró concretar 39 accesos nuevos para productos agropecuarios peruanos, fortaleciendo la red de destinos.

Así lo explica David Sandoval, CEO de Fluctuante, quien destaca que el ámbito coyuntural fue impulsado por dos motores claros: el sólido desempeño de la canasta no tradicional —liderada por frutas como arándanos, uvas y paltas— y el fuerte repunte de los precios internacionales en el café y el cacao.

De acuerdo a datos entregados por Fluctuante, el café en grano cerró el año pasado con envíos por US$ 1.843 millones, mientras que la categoría de cacao y sus derivados alcanzó los US$ 1.616 millones.

“Esto significa que el café explicó alrededor del 12.5% del total agroexportador y el cacao cerca del 11%; representando ambos aproximadamente el 23.5% de toda la agroexportación anual. Así, el café se consolidó como el tercer producto enviado del país y el cacao como el cuarto, confirmando que fueron parte central del resultado anual y no meros complementos”, añade Sandoval. Cabe preguntarse entonces qué explica el peso de estos productos.

Café: una valorización por precio

El crecimiento del café se viene dando hace algunos años, específicamente en términos de valor. Las exportaciones de este producto en 2020 fueron de US$ 643 millones, por lo que si se compara con el cierre del año pasado, tuvieron un fuerte crecimiento de 186.6%. Sin embargo, al referirse al volumen, el avance fue más moderado: se pasó de 214 mil a 247 mil toneladas (+15.4%) en los últimos cinco años.

Evolución exportaciones de café en los últimos cinco años
Fuente: Fluctuante

El factor precio es el que explica mayoritariamente el por qué del avance de este cultivo. A modo de ejemplo, el informe de Fluctuante detalla que el volumen apenas creció un 3%, mientras que el valor avanzó 68% impulsado por un alza del 64% en el precio promedio.

Esta situación respondió a restricciones de oferta y shocks climáticos severos en grandes productores como Brasil y Vietnam. Con este punto coincide el asesor José Yturríos, quien asegura que la ventaja de Perú para este grano pasa por las problemáticas de Brasil, país que “no ha logrado retomar el nivel de crecimiento que tenía hasta hace unos cuatro años, lo que ha permitido que otros países empiecen a ocupar ese espacio. Creo que Perú tiene una posibilidad”.

En este sentido Sandoval indica que se aprovechó el escenario gracias a una mayor colocación de cafés diferenciados (orgánicos y especiales) en mercados dispuestos a pagar mejores primas.

Cacao: expansión productiva y mejora en mix exportador

Si nos referimos al cacao y sus derivados, entre 2020 y 2025 se pasó de US$ 279 millones a US$ 1.616 millones, un alza de 479.2%. Sin embargo, aquí sí se observó un fuerte aumento en volumen al pasar de 85 mil a 179 mil toneladas (+110.6%).

“Solo entre 2023 y 2025, el valor exportado creció 277.6%, demostrando que el cacao no solo subió por cotización internacional, sino que experimentó una expansión productiva y una notable mejora en su mix exportador”, explica Sandoval.

Evolución exportaciones de cacao y sus derivados en los últimos cinco años
Fuente: Fluctuante

Lo que llevó al cacao a esta posición fueron dos fuerzas simultáneas. Por un lado la local, que radicó en que Perú mejoró sustancialmente su portafolio, aumentando la participación de derivados con mayor valor agregado, como manteca, pasta, polvo, nibs y chocolates.

El lado internacional, según comenta Sandoval, estuvo marcado por la crisis productiva en África Occidental (clima adverso y enfermedades), que disparó los precios globales.

Ello es precisamente lo que a ojos de Yturríos abre una oportunidad para América Latina, y específicamente para Perú. “La oferta en África parece haber tocado un techo, básicamente por problemas fitosanitarios y de cambio climático; lo que abre una oportunidad interesante para Latinoamérica. Quien observo que la está aprovechando muy bien es Ecuador, que ya está produciendo casi medio millón de toneladas de cacao y proyectan para este año unas 100.000 toneladas más”, explica y añade que Perú, en tanto, puede incrementar los niveles de producción.

Sin embargo, el experto es enfático al aclarar que para tomar ventaja se requieren distintos factores.

Apoyo en pos de mayor productividad

Hablar de producción, tanto de café como de cacao, es hacerlo de pequeños productores, por lo que requieren de apoyos y herramientas que les permitan obtener mayores productividades en comparación con el potencial de sus plantas.

A modo de ejemplo, Yturríos señala que la productividad promedio en café se encuentra en alrededor de 13 quintales, lo que se considera bajo. Sin embargo, destaca que en el norte del país las cooperativas están trabajando y han logrado mejorar estos niveles debido al diseño de un esquema para facilitar el acceso a los fertilizantes.

A nivel general la producción de cacao -y también de café- recae en pequeños productores, por lo que requieren de mayor apoyo del Estado para, entre otras cosas, tener mayor acceso a tecnologías.

“Es distinto el sur del Perú, donde el café se sigue cultivando de manera muy tradicional, lo que hace que la productividad sea mucho más baja. Entonces, mientras que en el norte la productividad está sobre los 1500 kilos y en algunos casos un poco más, en el sur están en 500 kilos”, señala el asesor experto y agrega que en este contexto resulta muy importante el apoyo que puedan obtener del Estado.

Se trata de productores que cuentan con poca superficie y acceso a tecnología y crédito, y que están constantemente expuestos a distintos retos, como enfermedades. Pero la gran diferencia es que no tienen la capacidad de hacer las contrataciones correspondientes para hacerles frente. “Ahí es donde el rol del Estado y el Senado, es clave”.

¿Cómo seguirá su peso en las exportaciones?

El diagnóstico es claro: tanto el café como el cacao están teniendo un peso decisivo en la canasta exportadora. Analizando el contexto previo, actual y las herramientas que requieren, ahora cabe preguntarse cómo seguirán de cara al futuro.

Desde Fluctuante, el escenario base para 2026 contempla una normalización en el café, cultivo en el que se proyectan volúmenes estables o de crecimiento moderado, pero con un menor soporte de precios internacionales. “El valor exportado seguirá siendo alto en términos históricos, aunque con menos explosividad que el año pasado. El determinante ya no será la pizarra internacional, sino nuestra capacidad para sostener especialidad, certificaciones y retener a los mercados premium”, explica Sandoval.

Asimismo, agrega que la mayor colocación comercial tiene bases sólidas para mantenerse; aunque no se debe asumir como permanente el extraordinario nivel de precios observado el año pasado. Si bien el posicionamiento del café peruano, sobre todo en los segmentos orgánico, de especialidad y comercio justo, es sostenible en el tiempo; se debe considerar que el peak de valorización estuvo apalancado por una escasez global relativa. “La colocación en mercados premium puede profundizarse, pero 2026 luce más como un año de consolidación comercial que de otro salto explosivo en valor”, sintetiza.

Entre los aspectos que se deben trabajar para mantener el atractivo del café se encuentran el profundizar la diferenciación real y el mejoramiento de la postcosecha.

En este sentido, aclara, que para mantener este atractivo se debe trabajar de manera articulada en cinco frentes estratégicos: profundizar la diferenciación real (origen, perfil de taza, consistencia y trazabilidad); escalar en valor agregado para no depender solo del grano, creciendo en tostado, molido, extractos y marcas con identidad propia; además de construir una arquitectura comercial de largo plazo, forjando relaciones estables con tostadores y retail especializado.

A ello se suma el mejoramiento de la postcosecha y el asegurar la preparación regulatoria, entendiendo que el cumplimiento normativo (como la ley de no deforestación europea) ya no es un atributo opcional, sino una estricta condición de acceso.

En cuanto al cacao, el experto indica que se prevé una mayor resiliencia. “La trayectoria se perfila aún más sólida, incluso si los precios internacionales corrigen parte del peak reciente. Esto se debe a que el Perú todavía tiene un amplio margen para crecer en derivados y posicionamiento de origen. En 2026, el desempeño del cacao no debería definirse solo por cuánto grano exportamos, sino por cuánto valor agregado logramos colocar en las góndolas del mundo. El riesgo latente sigue siendo la baja productividad por hectárea y la adaptación regulatoria, pero la oportunidad estratégica es evidente”, profundiza.

Perú cuenta con una canasta agroexportadora bien variada, con cultivos que se obtienen a partir de las condiciones favorables en distintas zonas del país. El café y el cacao son ejemplos de ello, los que han sabido aprovechar sus ventajas y las condiciones externas en su favor. Con el tiempo, podrían consolidar aún más su peso agroexportador.