Cambiar para crecer: Gabriel Amaro, presidente de AGAP

Si bien el Perú reúne todas las condiciones que le permitirán seguir creciendo en las agroexportaciones, requiere crecer en otros cultivos, incorporar nuevas variedades y generar algunas reformas y modernizaciones. Gabriel Amaro, presidente de AGAP, detalla cada área.
Abril 15, 2026

Tras algunos años que se definen como complejos, el sector agroexportador peruano se prepara para experimentar un crecimiento importante. Y es que según cifras entregadas por la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), el 2024 se exportaron US$ 12.400 millones, mientras que se estima alcanzar entre US$ 14 y 15 mil millones al cierre de 2025.

Para Gabriel Amaro, presidente de esta entidad, las proyecciones siguen por este camino. Así es que en los próximos 10 años -si es que no antes- estiman llegar por lo menos a los US$ 30.000 millones en agroexportaciones.

Es enfático al aclarar que “Perú tiene todo para seguir creciendo”, y se refiere en primer lugar a las condiciones geográficas y de diferentes climas con que cuenta el país, las que son propicias para el desarrollo agrícola. En este sentido pone como ejemplo lo ocurrido precisamente con la uva de mesa. “La parte moderna de exportación nació en Ica, pero no se creía que Piura podía ser una región importante, productora y exportadora de uva de mesa. Se comenzó a desarrollar, a poner variedades con la tecnología moderna de cultivo y ahora esta región es la segunda más relevante”, explica y destaca que se genera además otra ventana, pudiendo entonces complementar el cultivo en diferentes tiempos de acuerdo a la región donde se esté.

Con el arándano ocurre algo similar, ya que destacan zonas como Lambayeque, pero también se produce en La Libertad y en Ica, entre otras. Pero más allá de las zonas y ventanas que se generan, el Perú ha tenido reformas de políticas públicas importantes que han impulsado la actividad agraria, así como Tratados de Libre Comercio y el desarrollo adecuado de infraestructura, donde destacan los distintos puertos.

En distintos cultivos, incluida la uva de mesa, el Perú tiene las condiciones climáticas para seguir creciendo, así como también las políticas públicas que continúan impulsando la actividad agraria.

Una producción diversificada

Todas estas condiciones que posee el país acompañan entonces el crecimiento que ha ido experimentando la industria de fresco, donde destacan productos como arándanos, paltas, uvas, cacao en grano y espárragos, entre otros. Pero existen cultivos que todavía se pueden considerar emergentes, que si bien no generan el volumen de los mencionados recientemente, con el tiempo contribuirían a aumentar las agroexportaciones, tanto en valor como en volumen.

“Un ejemplo que ya estamos analizando e impulsando acá es la cereza. Pero hay higos, dátiles, caqui, pitahaya, ajos, jengibre, etc. Además, aprobamos el año 2024 el acceso de la pecana peruana al mercado chino, que es principalmente de pequeña agricultura y puede expandirse”, explica Amaro.

Otro hito que debiera contribuir en este proceso es el Tratado Libre de Comercio con India, un gran mercado y que requiere todo tipo de producto agrícola.

¿Se apunta entonces a profundizar la producción de otros cultivos?

Sí, porque no podemos seguir sembrando y produciendo en mayor cantidad lo mismo, dado que los mercados tienen un límite de capacidad. Estamos ya hace algunos años con una política agresiva y positiva de acceso a nuevos destinos, especialmente en Asia.

Además de buscar nuevos cultivos, debemos seguir implementando nuevas variedades de los actuales, ya que permiten abrir nuevas ventadas y nichos de mercado. El mejor ejemplo de ello es el arándano, donde no hay sólo una variedad, sino que muchas y donde cada año se va innovando más. El caso de la uva también es interesante, pues partimos con Red Globe y ahora hay muchas variedades que abastecen diferentes mercados y nichos.

En opinión de Amaro, para abrir ventanas y nichos de mercado se requieren otros cultivos, pero también nuevas variedades de los actuales.

Esta es un poco la tendencia que se debería dar: ampliar para seguir creciendo y tener además una oferta más saludable y no presionar a los mercados con el mismo producto y en el mismo período.

¿Se necesitan reformas a nivel país que ayuden a impulsar el crecimiento de la industria?

Claro. Uno de los temas que nos importa y estamos impulsando es la incorporación de la pequeña agricultura a la modernidad. Y para ello es necesario mejorar la regulación que los afecta directamente, como la ley de organización de usuarios de agua y las leyes de cooperativas, entre otras.

Hemos dado un gran paso aprobando la Nueva Ley Agraria, pero hay que mejorar las agencias del Estado también, ya que son las que entregan los servicios al sector productivo. En este sentido destaco SENASA, que requiere los presupuestos adecuados al crecimiento de la industria. Pero también necesita una permanente modernización que le permita acompañar el desarrollo y especialmente la formalización de la pequeña agricultura. En el caso de INIA, debe transformarse para acompañar todas las necesidades e iniciativas de innovación e investigación que requiere el sector productivo según las dinámicas de los mercados.

De esta manera, hay distintas entidades que necesitan sus propios cambios estructurales para poder impulsar y acompañar la transformación de la pequeña agricultura. Un último ejemplo pasa por el banco agrario, que funciona bien, pero requiere una reforma en cuanto a los modelos de financiamiento para este sector de pequeña agricultura y ampliar muchísimo más su cobertura.

¿Qué otros cambios traerá la Nueva Ley Agraria?

Además de estos instrumentos y cambios necesarios para incorporar a la pequeña agricultura en la modernidad, hay una serie de incentivos empresariales para atraer inversiones externas, además de las necesarias a nivel local para ampliar la frontera agrícola y las infraestructuras de irrigación. El año pasado lanzamos como país un paquete de proyectos de irrigación, desde el extremo norte hasta el sur, que suman más o menos 1.400.000 hectáreas, que se van a subastar para inversiones locales y externas en nuevos proyectos agrícolas.

Todo ello, a su vez, obliga a replantear infraestructuras, ya que en diferentes ocasiones, se requerirán más carreteras, puentes, espacios en los puertos, flujo marítimo, aeropuertos, entre otros aspectos. Sin embargo, todo ello será insuficiente, por lo que estamos impulsando también un plan de ferrocarriles que conecten las zonas productivas, además de la costa con la sierra y la selva

La Nueva Ley Agraria obligará a replantear infraestructuras, ya que en diferentes ocasiones, se requerirán más carreteras, puentes, espacios en los puertos, flujo marítimo, aeropuertos, entre otros aspectos.

¿Qué innovaciones cree necesarias incorporar en el sector agrícola?

Uno de los temas fundamentales para que la industria mantenga su competitividad era evidentemente el tema de política pública y regulación, que lo veníamos trabajando hace años, y una de las mejores expresiones ha sido la última aprobación de la Nueva Ley Agraria. Pero hay otro frente, que es el de la investigación, ya que en Perú hay muy poco. Hemos tratado de hacer algunas reformas, pero no han dado resultado; por lo que después de venir impulsándolo hace mucho tiempo, estamos desarrollando el primer ecosistema de I+D+i agroalimentario del Perú. Nos encontramos trabajando con la academia, empresas agroindustriales, industriales y entidades públicas dedicadas a la investigación, adaptando el modelo europeo a la realidad peruana liderado por AGAP con el apoyo de la Unión Europea.

Otro reto importante es la educación técnica. Como AGAP, hemos venido impulsando una reforma ya hace 10 años de la educación por competencias que, lamentablemente, con las inestabilidades que ha habido en los diferentes gobiernos, no se ha podido concretar.

Este año tenemos pensado iniciar un proyecto propio de AGAP para ayudar en este aspecto, porque la oferta actual no nos ayuda para lo que requiere la industria, hay una brecha muy grande entre la educación técnica actual y las competencias que necesitan los jóvenes para poder trabajar con los estándares y conocimiento que exige la industria moderna. Pero el potencial existe y el Perú seguirá creciendo en el mercado internacional de manera competitiva y sostenible. En eso trabajamos en AGAP.