Campaña de cítricos en Perú enfrenta un escenario complejo: Exportaciones de mandarina caen 40% en volumen a la semana 24

De acuerdo con el último balance de ProCitrus, el volumen general de los envíos de cítricos peruanos retrocedió un 20% hasta mediados de junio de 2026. El avance del limón y la naranja logró mitigar parcialmente la fuerte contracción sufrida por las variedades tempranas de mandarina.
Julio 9, 2026

Las exportaciones peruanas de cítricos atraviesan una primera mitad de año marcada por desafíos climáticos y comerciales. Desde el inicio de 2026 hasta el cierre de la semana 24 (correspondiente al 14 de junio), los despachos al exterior de mandarina, naranja, limón, tangelo y toronja registraron una contracción conjunta del 20% en volumen, según informó Sergio del Castillo Valderrama, gerente general de la Asociación de Cítricos del Perú (ProCitrus).

A pesar del retroceso general de la canasta, el comportamiento interno de los productos agrícolas fue dispar. Mientras que las exportaciones de limón crecieron un 5% y las de naranja aumentaron un 10%, el buen desempeño de ambos frutos sirvió para amortiguar el fuerte impacto del desplome de la mandarina.

El factor detrás del descenso de las mandarinas tempranas

El análisis por producto revela que los despachos al exterior de mandarina cayeron un 40% en volumen. De acuerdo con el representante de ProCitrus, este resultado negativo se concentró principalmente en las variedades tempranas, como las satsumas.

Esta disminución responde a dos factores clave identificados por el gremio:

  • Alternancia productiva (añerismo): Tras un año 2025 sumamente positivo y con un crecimiento importante, la planta entró de forma natural en un ciclo de menor producción para la temporada 2026.
  • Incentivos en el mercado interno: Durante el inicio de la campaña se registraron atractivos precios de la fruta dentro del mercado local peruano, lo que redujo el interés de los productores por destinar dichos volúmenes a la exportación.

Variedades tardías sufren retrasos por falta de coloración

El panorama para las variedades tardías de mandarina —como la W. Murcott y la Tango— tampoco ha sido el ideal. Aunque al inicio de la campaña se proyectaba un crecimiento para este segmento, las alertas climáticas surgidas desde mayo ante la posible presencia del fenómeno El Niño alteraron los calendarios de cosecha.

Las altas temperaturas registradas impiden que la cáscara de la fruta alcance el color óptimo exigido por los mercados internacionales de manera oportuna. Como consecuencia directa, la campaña fuerte de mandarinas tardías, que debió iniciar en junio, se desplazó hacia el mes de julio.

Este retraso plantea riesgos operativos y de calidad comercial significativos para los productores:

  • Concentración de la oferta: La demora obligará a que el pico de la campaña sea mucho más empinado, acumulando grandes volúmenes de fruta listos para salir en un lapso de pocas semanas.
  • Riesgo de senescencia: Al mantener la fruta en el árbol por más tiempo esperando la coloración adecuada, existe el peligro de que esta comience a caerse o pierda calidad y consistencia, disminuyendo los volúmenes aptos para exportar. Sin embargo, desde ProCitrus destacan que los calibres y volúmenes de la fruta vienen bien encaminados desde marzo y abril.

Alertas fitosanitarias y proyecciones complejas para 2027

Los efectos de las anomalías climáticas actuales podrían extenderse mucho más allá de la presente campaña. Las estimaciones meteorológicas apuntan a que el fenómeno El Niño podría mantenerse activo hasta el verano de 2027, amenazando la productividad, floración y calibres de los próximos ciclos agrícolas.

En el caso específico del limón, cuya ventana fuerte se desarrolla entre noviembre y marzo, la proyección de altas precipitaciones para el cierre de año podría dificultar el ingreso de los trabajadores a los fundos para realizar la cosecha. Adicionalmente, si las lluvias provocan la caída de las flores en esa época, se traducirá en una menor disponibilidad de fruta para mayo de 2027.

Finalmente, la alteración del clima ya se manifiesta en el control fitosanitario de los huertos. ProCitrus advirtió que la ausencia de un corte en el ciclo térmico mantiene inusualmente alta la actividad de plagas como los ácaros en esta época del año. Del mismo modo, el gremio prevé que el aumento de la humedad por las lluvias proyectadas hacia fines de año incrementará la presión de problemas fúngicos (hongos) en los campos cultivados.

Fuente: Agraria.pe