Citricultura peruana en jaque: Fenómeno de El Niño pone en riesgo los volúmenes de floración y la cosecha de la temporada

Frente a pronósticos de un evento climático que podría extenderse hasta 2027, empresas del sector como Agrocitrus adaptan sus manejos en campo y rutas logísticas. La prioridad de la industria migra desde la expansión comercial hacia la protección de la calidad postcosecha y el cumplimiento de envíos a mercados clave como Estados Unidos y Europa.
Julio 22, 2026

La citricultura peruana atraviesa una fase crítica de cara a la definición de sus próximos volúmenes de exportación. Las proyecciones agrometeorológicas y la persistencia de anomalías térmicas ligadas a un Fenómeno de El Niño —que según pronósticos del sector podría proyectarse hasta abril de 2027 con una magnitud de fuerte a muy fuerte— mantienen en máxima alerta a los productores de mandarinas, naranjas, limones y lima Tahití.

El escenario actual plantea un giro radical frente a las campañas de años anteriores marcadas por la sequía. Para esta temporada, el desafío principal proviene del extremo contrario: altas temperaturas sostenidas e intensas precipitaciones a partir de los últimos meses del año, condiciones que amenazan con alterar los ciclos fisiológicos de las plantas y comprometer el estado sanitario de la fruta.

El reto fisiológico: Floración y flor cuajada

En especies frutales como las mandarinas y naranjas, la floración requiere de un periodo previo de estrés térmico (acumulación de horas de frío) o un estrés hídrico controlado para detener el crecimiento vegetativo y desencadenar la formación de yemas florales. La ausencia de estas señales biológicas debido al calor provoca que los árboles emitan brotes vegetativos en lugar de florales, comprometiendo la carga de la temporada.

En el caso del limón y la lima Tahití, aunque presentan una mejor respuesta agronómica para inducir la floración en condiciones adversas, los volúmenes totales de producción también están bajo presión. Tras años de crecimiento sostenido cercano al 30% anual, la industria prevé que los volúmenes de esta campaña tiendan a estabilizarse o disminuir. El mes de agosto se perfila como una ventana clave para determinar la producción real de fin de año, una vez que se evalúe con precisión el porcentaje de flor cuajada en los huertos.

Plan de contingencia agronómico y sanitario

Para mitigar las pérdidas de potencial productivo y proteger las raíces, las empresas exportadoras vienen reforzando sus labores preventivas en campo:

  • Manejo de drenajes: Revisión y adecuación del perfil del suelo y canales para evitar el empozamiento de agua que pueda causar asfixia radicular.
  • Control de enfermedades fúngicas: Aplicación de protocolos preventivos contra la proliferación de patógenos como Phytophthora y antracnosis, hongos favorecidos por la combinación de calor y alta humedad que reducen drásticamente la vida útil postcosecha de la fruta.
  • Vigilancia fitosanitaria oficial: Coordinación con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) para sostener el monitoreo continuo frente a amenazas globales como el HLB y su vector (Diaphorina citri), presente en países vecinos de la región.

Estrategia logística y mercados de destino

Frente a la incertidumbre climática, la estrategia de la citricultura peruana ha pasado de buscar una expansión agresiva a asegurar el cumplimiento de los programas comerciales previamente pactados y resguardar la condición de llegada.

En materia de transporte, los exportadores diseñan mapas de riesgo para anticipar posibles interrupciones por inundaciones en las vías hacia los puertos del país, definiendo rutas alternativas para mantener los flujos de exportación.

Actualmente, Estados Unidos se mantiene como el principal destino de envíos (concentrando alrededor del 60% de las exportaciones), seguido por República Dominicana (30%), además de otros programas de abastecimiento continuo en Panamá, Centroamérica e islas del Caribe. En el caso del mercado europeo, las empresas buscan sortear los tiempos de tránsito marítimo —superiores a 21 días por las limitaciones de conectividad en el canal de Panamá— evaluando alternativas aéreas durante ventanas de alta demanda para posicionar la lima peruana frente a competidores como Brasil.

Fuente: FreshPlaza