Claves para el manejo de pudriciones en uva de mesa
Entre las pudriciones que pueden causar serios daños en la uva de mesa se encuentran el “Summer rot”, el “Rhizopus stolonifer” y la Botrytis . El fitopatólogo Luis Álvarez, se refiere a los manejos para contrarrestar sus efectos.
La uva de mesa es un frutal de gran demanda global, por ello es una preocupación la aparición de patógenos que afectan la calidad del cultivo. Este es el caso de las pudriciones, que son causadas por hongos, pudiendo generar pérdidas significativas de la fruta, tanto en campo como en poscosecha. El Dr. Luis Álvarez Bernaola, fitopatólogo e investigador de la Universidad Nacional de Cañete, Lima, recomienda un oportuno manejo para contrarrestar estos problemas fitosanitarios.

Dr. Luis Álvarez Bernaola
De acuerdo a la experiencia del catedrático, un problema que puede ser serio para la uva de mesa peruana es la “pudrición del verano”, también conocida como “summer rot”, causada por un conjunto de patógenos dentro del que destaca Aspergillus niger. Este se observa tanto en el norte del país (Piura, Lambayeque), como en el sur (Ica), y se manifiesta durante la cosecha de uvas a finales de primavera y el verano, especialmente con altas temperaturas. “Puede causar daños significativos en los racimos, con alta incidencia en infecciones, por lo que se trata de un patógeno muy agresivo”.

Los principales síntomas de la “pudrición de verano” son la maceración de tejidos de las bayas, con presencia de “moho” con esporulación oscura.
Los principales síntomas de esta enfermedad son la maceración de tejidos de las bayas, con presencia de “moho” con esporulación oscura y rápida destrucción de racimos. “La maceración de tejidos se manifiesta con el ablandamiento y descomposición de la pulpa de la fruta, lo que resulta ser bastante agresivo porque una vez que los tejidos son macerados, en poco tiempo, el hongo empieza a afectar a un gran número de racimos o toda la fruta”, asevera y señala que la pudrición ácida es causada principalmente por bacterias que ingresan por heridas en la pulpa, similar a los puntos de entrada de Aspergillus.
En el país, las infecciones con este patógeno pueden causar pérdidas de hasta un 60%. Frente a ello, el Dr. Álvarez recomienda como medidas de manejo el uso los fungicidas específicos como el ciprodinil + difenoconasol, o boscalid + pyraclostrobin en el momento de floración, pero en el momento que las bayas empiezan a ablandar (precosecha), la estrategia va cada vez más alineada al uso de productos biológicos, donde destacan especies de Trichoderma y Bacillus.
Así como utilizar cobres, tipo sulfato, gluconato o acetato, por ejemplo, en intervalos de aplicaciones cortos. “Lo recomendable es realizar aplicaciones cada 4 o 5 días pues han ayudado a bajar la incidencia en las infecciones, especialmente si hay presencia de lluvias”. Y puntualiza que aun si no hay una gran cantidad de bayas afectadas, se tienen que realizar las aplicaciones para el control efectivo de las pudriciones.
Como control preventivo es primordial facilitar la circulación de aire y luz mediante la poda y el deshojado, fertilizar correctamente para evitar exceso de nitrógeno y asegurar que las plantaciones estén orientadas al viento dominante. De igual forma, el manejo de la cosecha debe ser oportuno, ya que si se prolonga, la fruta se puede deteriorar. “Asimismo, se recomienda eliminar y destruir las partes infectadas con los primeros síntomas, así como retirar los residuos de la cosecha, quemándolos o enterrándolos, para evitar su propagación”, añade.
“La pudrición del verano puede afectar hasta el 60% de la fruta, con rápida descomposición de los racimos.”

El patógeno Rhizopus stolonifer aparece cuando las temperaturas son altas.
Pudrición negra (Rhizopus stolonifer)
Otro patógeno bastante importante es Rhizopus stolonifer. Según el Dr. Álvarez es un hongo que produce una infección muy similar a las ocasionadas por Aspergillus. Al respecto, señala que una característica es el micelio de color oscuro de consistencia profusa que se forman en las bayas. “Este patógeno aparece cuando las temperaturas son altas. Entonces la incidencia llega a ser bastante alta si no se toman las medidas preventivas o correctivas”.
El especialista apunta que uno de los principales factores que ocasionan esos problemas son los ataques de oídium. Recuerda que en la campaña 2023/2024, las temperaturas estuvieron en promedio 3 a 4°C por encima de lo normal, lo cual es un nicho propicio para que pueda afectar oídium, que es un hongo que puede desarrollarse favorablemente en condiciones de humedad relativa baja.
Otro factor propicio, detalla, es que el último año en varios campos hubo problemas con insectos – plaga, por ejemplo, de Thrips. “Lo que hacen estos insectos es generar heridas durante el desarrollo de las bayas, y cuando estas maduran, los patógenos antes mencionados ingresan cuando se produce la ganancia de azúcares, cuando ya se ablandan los tejidos”, explica y agrega que este problema fúngico afecta a diversas variedades de uva de mesa.
Así como el ´summer rot” las pérdidas que ocasiona esta enfermedad pueden superar el 60%. Para ello, el catedrático indica las medidas de manejo oportunas. “Para el control se hacen aplicaciones desde el ´ablande´ de bayas. Entonces, dependiendo de la zona, algunos productos usados son por ejemplo ácido peracético. Así también, se utiliza bastante el control biológico tipo Bacillus más Trichoderma. Para el control químico fludioxonil, que es uno de los productos que más se está utilizando. Y, eventualmente, algunos cobres, que también tienen eficacia para el control preventivo de este tipo de patógenos”, enfatiza.
“Contra la botrytis es recomendable retirar plantas o partes enfermas y asegurar un crecimiento regular de la vid”.
Pudrición gris: botrytis cinerea
Este tipo de pudrición se manifiesta como un moho color gris en racimos, siendo lo más resaltante en Botrytis cinerea. Para el fitopatólogo, este patógeno, en relación a los descritos, no tiene una alta prevalencia en uva de mesa en el Perú. Al respecto, señala que en el norte es raro que se presenten infecciones por este hongo, mientras que en el sur se encuentra en algunas variedades de vid, particularmente en aquellas más precoces, que pueden producir cosecha a finales de octubre. “Este problema se ha podido observar en zonas donde hay mucha humedad relativa (encima del 80%) y temperaturas alrededor de 20°C, cerca al mar. Entonces, ese es el nicho para esta infección”, precisa.
Los síntomas específicos se presentan en diversas partes de la planta. Por ejemplo, en las hojas aparecen manchas circulares de color marrón grisáceo que pueden expandirse y causar la muerte del tejido foliar. Mientras que en los racimos, durante la floración se presentan manchas marrones en las inflorescencias y el “russet” en bayas. En envero y vendimia, las bayas con falta de turgencia, podridas y cubiertas de un moho gris, siendo los racimos más compactos, susceptibles a la infección.

Botrytis es un hongo que tiene un rango de hospedantes muy amplio, tales como vid, arándano, fresa y palta.
Botrytis es un hongo que tiene un rango de hospedantes muy amplio. Según el experto ataca a diversos frutales, en algunos con más severidad que otros. “Normalmente, ataca a la vid, al arándano, a la fresa y la palta, pero como tienen sus fenologías sensibles en épocas diferentes, en algunos cultivos es mayor el impacto que en otros. Por ejemplo, en vid, normalmente la etapa crítica siempre es la maduración de bayas. Pero eso lo tenemos a finales de primavera o inicios de verano, cuando ya nuestras condiciones no son favorables para las infecciones”, apunta.
Con respecto a las variedades más susceptibles, señala que pueden ser afectadas aquellas que son más precoces, que alcanzan una primavera más fría, donde puede darse un escenario de infestación. Asimismo, aclara que es posible que se de en campos que están muy cerca al mar, por ejemplo, donde hay mayor humedad relativa. Sin embargo, lo normal en uva, salvo en floración, que se pueden producir infecciones latentes, es que en la etapa de cosecha no hay problema de Botrytis.
Si bien no es muy frecuente este tipo de infecciones en las condiciones climáticas de Perú, aquí hay toda una secuencia de aplicaciones preventivas donde se empieza con la floración. El profesor asevera que en uvas vineras, que no se hace raleos, se realizan aplicaciones antes del cierre de racimo, “pero definitivamente en pinta y en precosecha sí se hacen algunas aplicaciones para este tipo de patógenos”. Y agrega que en la uva, al no ser un cultivo tan afectado, se hacen aplicaciones cada 10 días, “entre junio y agosto, que es donde hay más condiciones por el tema de la humedad relativa”.
Dentro de los productos químicos recomendados contra este patógeno están: ciprodinil, fludioxonil, boscalid, fenhexamid, isofetamide, que son los más utilizados. “Normalmente, basta una sola aplicación al inicio para tener resultados sin ningún problema. Sin embargo, su uso excesivo ha generado como consecuencia cierta resistencia a las dosis de los productos utilizados. Eso es porque como hay tanta presión de Botrytis, se hacen aplicaciones muy frecuentes y eso genera que las dosis que inicialmente fueron eficaces para controlar el patógeno, ya no sean tan efectivas”, puntualiza.
Los complementos que se usan para este tipo de infecciones son los productos biológicos residuo cero que pueden actuar de manera preventiva, donde destacan los Bacillus subtilis, Bacillus amyloliquefaciens, los extractos de semilla y pulpa de toronja, extracto de limón, aceite del árbol del té, entre otros. Así también, los cobres como acetato de cobre, o gluconatos de cobre o sulfato de cobre son bastante utilizados de manera preventiva. “Todos estos productos y extractos se utilizan en diferentes momentos con bastante eficacia”.
Otro aspecto relevante es el control cultural. En ese sentido, es recomendable retirar plantas o partes de plantas enfermas; asegurar un crecimiento regular de la vid, evitando el exceso de vegetación para reducir la humedad; mantener buena ventilación en los cultivos, y hacer una poda adecuada para evitar heridas y mejorar la aireación del racimo. “Botrytis es un hongo que afecta tejidos senescentes o tejidos muertos. Entonces, todo el recojo, por ejemplo, de restos florales será importante como estrategia de control”, finaliza el Dr. Álvarez.